Sociedad — 5 de octubre de 2026 at 00:00

Importancia del humor en la vida

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Importancia de Humor

«No cuesta nada, pero crea mucho.

Enriquece a aquellos que reciben, sin empobrecer a aquellos que dan. Ocurre en un instante, pero su recuerdo a veces dura para siempre. Nadie es tan rico como para poder vivir sin ella, y nadie tan pobre como para no enriquecerse por sus beneficios.

Crea felicidad en el hogar. Fomenta buena voluntad en el trabajo, y es el gran atributo de la amistad.

Es descanso para los cansados, luz para los desanimados, sol para los tristes, y el mejor remedio de la naturaleza contra los problemas.

Sin embargo, no puede ser comprada, mendigada, prestada o robada, ya que no trae beneficio para nadie mientras no sea regalada.

Y si alguien está demasiado cansado para ofrecerte una, déjale una de las tuyas.

Pues no hay nadie más necesitado de una sonrisa que alguien que no tiene ninguna para dar» (Dale Carnegie).

Introducción

«Sobre humor no se puede pelear», dice un dicho alemán. Y por eso esta monografía tiene dos introducciones:

Introducción para personas con sentido de humor.

Introducción para personas sin sentido de humor.

Esta monografía les puede hacer reír.

¡Cuidado, esta monografía, les puede hacer reír!

Y eso, incluso, puede traer beneficios para su bienestar.

Y esto puede tener consecuencias peligrosas para su enfermedad.

Pueden disfrutar solos del texto, o pueden leer los chistes y citas a su compañero.

¡Y todos estos chistes y citas…!

¡Y no duden de cortar la hoja con el bricolaje! Al fin y al cabo no es un tratado serio.

 …Está escrito demasiado ligero, para tomarlo en serio. Y encima se habla como si se pudiera bromear acerca de todo, y como si el humor pudiera acabar con la miseria del mundo. La vida es demasiado seria para reírse de ella.

Se puede bromear acerca de todo, pero no de cualquier manera: Lo importante es que el humor y la risa aportan algo de dulzura, alegría y alivio a la miseria del mundo. El humor positivo, al cual se refiere este tratado, libera y ayuda a vivir.

Porque la vida es demasiado importante para tomarla en serio.

Importancia de humor para cuerpo y alma

«El humor es el paraguas de los sabios» (Erich Kästner).

Quien ríe vive más tiempo, y sobre todo, mejor. El humor provoca tres tipos de reacciones que favorecen la salud:

* Risa: la respuesta física o fisiológica ante el humor.

* Alegría: la respuesta emocional ante el humor.

* Ingenio: la respuesta cognitiva-mental ante el humor.

Y aunque cada una puede ser experimentada de manera independiente de las demás, cuando son vividas juntas crean esa experiencia que, simplemente, llamamos humor.

La risa como experiencia fisiológica

La risa cambia cómo nos sentimos físicamente, y afecta nuestra bioquímica. Todos conocemos esa sensación de «ligereza» que sigue a una sonora carcajada. La risa ha sido descrita como «jogging de los órganos interiores». Los beneficios fisiológicos de la risa, como el aumento de ciertos anticuerpos, la reducción de las hormonas de estrés y una reducción de la frecuencia cardiaca, han sido comprobados en varios estudios de investigación. La risa aumenta la tolerancia al dolor, y se cree también que estimula el sistema muscular y esquelético. La risa sirve como elemento fisiológico y bioquímico del humor.

La alegría como experiencia emocional

Mientras la risa es el efecto que vemos primero, probablemente es el menos importante de los tres elementos del humor. El humor cambia también nuestras emociones, estimulando y ayudándonos a sentir alegría (la reacción emocional ante un evento humorístico).

La alegría puede ser una experiencia poderosa para eliminar emociones insanas. Cuando experimentamos humor (la risa no es necesaria, puede ser la risa interior), emociones como depresión, ansia, enfado, culpa y resentimiento se disuelven, aunque sea solo temporalmente. Eso es porque uno no puede experimentar alegría y, al mismo tiempo, experimentar emociones angustiosas. No pueden ocupar el mismo espacio psicológico. La risa y el humor reducen el estrés y las emociones negativas, mientras que aumentan el bienestar subjetivo.

El ingenio como experiencia mental

Además de risa y alegría, el humor estimula el ingenio. Eso es un proceso cognitivo que cambia nuestro patrón de pensamiento, nuestra manera de ver situaciones, acontecimientos y la vida en general.

Los chistes son un ejemplo clásico de cómo el ingenio cambia la manera de pensar. En un chiste somos guiados por un camino, solo para ser llevados de repente a una vía diferente. Es la discrepancia, la trampa del camino alternativo (el chiste), que experimentamos como divertido. Tales discrepancias y trampas nos enseñan a buscar explicaciones y soluciones alternativas para los acontecimientos. El ingenio nos motiva a cambiar la perspectiva y, así, también a cambiar pensamientos negativos. Este es un proceso de pensamiento sano y el de resolución creativa y más flexible de los problemas. El ingenio nos ayuda a ver los factores del estrés en un contexto de vida más grande. En la filosofía budista, se practica esta manera de pensar a través del humor zen. El maestro prueba a sus alumnos haciéndoles una pregunta o sometiéndolos a una prueba aparentemente sin sentido. No pueden seguir un derrotero lógico. Y es justamente esa falta de lógica la que anima al discípulo a pensar de una manera diferente, la que lleva a su «iluminación».

Un ejemplo: ¿cómo suena el palmoteo de una sola mano? A ver, qué se les ocurre a ustedes (posible respuesta: palméense su frente con la mano).

El humor nos ayuda a poner distancia entre nosotros y nuestros problemas. Aquello de lo que podemos reírnos, no nos va a romper.

Viktor Frankl, un psicólogo que fue prisionero de los nazis en un campo de concentración, contaba cómo en su lucha por la supervivencia, las bromas que diariamente compartía con sus compañeros fueron fundamentales.

Pero el humor no solo nos ayuda a contemplar nuestros problemas desde otra perspectiva, sino también, a conseguir darnos menos importancia, a no circular siempre alrededor del propio ombligo. Las personas que ríen mucho y, sobre todo, las que saben reírse de sí mismas, las que no se toman tan en serio, son las más sanas anímicamente.

Seres humanos, seres con humor

«La risa es la distancia más corta entre dos personas» (Víctor Borge).

No podemos cosquillearnos a nosotros mismos. Inténtenlo una vez: háganse cosquillas bajo el brazo o en la planta de los pies. ¿Qué tal? ¿Aburrido, verdad?

Y ahora, hagan cosquillas a alguien que tienen a su lado (¿no hay nadie? Pues bájense rápido a la calle, o llamen a la puerta del vecino).

Es más divertido hacer cosquillas a otra persona, ¿no?

Pero ¿por qué? Antes de que mis dedos puedan tocar las plantas de mis pies, mi cerebro ya está advertido. Falta la sorpresa. Compartir la risa con otros es más divertido que reírse solo. El humor es una virtud social. A través del humor aprendemos a amar y vivir felizmente.

El humor une a los seres humanos

«Ríe, y el mundo reirá contigo. Ronca, y dormirás solo» (Eckhard von Hirschhausen).

El humor es un medio refrescante, relajado, estimulante y original para entrar en contacto con otras personas. El humor tiene un gran poder de unir a la gente. Estimula el amor y el sentimiento de pertenencia. Por lo tanto, es un remedio ideal para eliminar las barreras, diferencias y focos de tensión que puedan surgir en un grupo social, sea en la familia, con los amigos o en el trabajo. Un grupo que comparte la risa se vuelve más unido y, por lo tanto, más productivo, como han comprobado varios estudios.

Se sabe también que los jefes que participan con sus empleados en intercambios humorísticos consiguen integrarse mejor en el equipo y reducir la distancia.

En momentos de hostilidad abierta entre dos personas o un grupo de gente, el humor es una fuerza vital que disminuye agresiones, favoreciendo reacciones más relajadas.

«Los antropólogos han descubierto que, en numerosas sociedades tribales, como en el caso de los pigmeos mbuti, existe la figura de un “payaso de la tribu”, que entra en acción con sus bromas y tonterías cuando surgen peleas entre miembros de la tribu» [Turnbull, Colin M. (1965) Wayward Servants: The Two Worlds of the African Pygmies. New York: Natural History Press.

La misma técnica sigue siendo eficaz en los grupos humanos del siglo XXI.

El humor facilita la comunicación

«No me hagas reír. Quiero estar enfadado» (Dr. Steven Sultanoff).

El humor tiene un papel importante en la comunicación humana. Atrae la atención de los oyentes, reduce tensiones y distancias que pueden impedir el intercambio de información y suaviza el impacto negativo que pueden tener comunicaciones problemáticas, como quejas, críticas, órdenes o malas noticias.

Los buenos oradores aplican el humor, ya que saben que, si hacen reír a su público, consiguen en muchos casos captar e impactar mejor la atención y el interés de sus oyentes.

Al compartir todos juntos un mismo momento de diversión y risa, el humor también derrite algunas de las barreras jerárquicas, sociales o ideológicas que puedan existir entre el orador y el público.

El humor favorece el aprendizaje

«Nunca es demasiado tarde para tener una infancia feliz» (dicho escandinavo).

Los niños vienen a la vida con una inherente capacidad de reír, de jugar y de hacer su vida luminosa y alegre. A partir de esta primera etapa, su sentido del humor se desarrolla según como experimentan su entorno, sobre todo en la familia. Así que es fundamental nuestro ejemplo, que nos mostremos como «seres con humor». Viviendo con una perspectiva «humorística», enseñamos a los niños a manejar los desafíos de la vida con mucho menos estrés.

El sentido del humor es un elemento clave del aprendizaje, y no solo para la infancia.

Aprender cualquier competencia o conocimiento nuevo requiere un proceso de prueba y error y, en este sentido, el juego y la capacidad para reírse de los fracasos son fundamentales.

El humor facilita la comunicación y, por lo tanto, también la comunicación educativa. Atrae la atención hacia el material didáctico, y reduce las barreras sociales entre el formador y el estudiante.

La disminución del estrés que consigue la risa también facilita el proceso educativo. Según la neuropsicología, el estrés, al preparar el cuerpo para la acción, bloquea la capacidad para el aprendizaje. Además, el humor favorece la memorización y retención de datos. Un formador que inserta elementos divertidos en los puntos claves de una presentación aumenta la probabilidad de que sus estudiantes recuerden la información en el futuro.

El humor estimula la creatividad y el potencial innovador

«Quizás la imaginación no es más que la inteligencia que se divierte» (George Scialabba).

En un experimento, unos voluntarios miraron una película cómica y una seria. En un test de creatividad después, los que habían visto la película cómica conseguían puntuaciones más altas. No solo crearon más ideas, sino también las mejores.

En otros experimentos se ha comprobado que, después de disfrutar del humor, las personas toman mejores decisiones. Concluyeron que las emociones positivas estimulan los procesos mentales superiores.

«Muchos han adjudicado a la comedia una función socialmente terapéutica. El mayor partidario de este punto de vista en época reciente fue el filósofo francés Henry Bergson, que pensaba que la existencia de un orden social depende de que sus miembros mantengan en sus opiniones y conductas una actitud ante la vida flexible y vital. Creía que, en última instancia, lo que nos hace reír son las situaciones en que alguien se ha vuelto inflexible hasta el punto de perder su elasticidad social, cuando el lugar de la respuesta vital ante la vida lo ha tomado una rigidez maquinal.

La risa, institucionalizada en el trabajo de los autores cómicos, tiene la función social de dirigir nuestra atención a la conducta rígida en nosotros y en los demás, y corregir esa conducta antes de que pueda resultar perjudicial» (Luz Ramírez)

El humor proporciona un ambiente de trabajo atractivo y agradable

«No he trabajado ni un día en toda mi vida. Todo fue diversión» (Thomas Edison).

«Una empresa con sentido del humor obtiene una imagen interna más favorable, un buen clima laboral y una mejorada satisfacción del personal. En la lista de “Los 100 mejores empleadores de América” que elabora la revista Fortune, los primeros puestos siempre los obtienen compañías que se esfuerzan por conseguir que trabajar en la empresa sea divertido, estimulando la expresión del sentido del humor espontáneo de sus empleados» (Levering, R. & Moskowitz, M. «The 100 best companies to work for in America». Fortune, Jan. 12, 1998).

Humor en acción

«La alegría y el amor son las dos alas para las grandes acciones» (Goethe).

Hemos dicho antes que un efecto que tiene la risa es que altera nuestra percepción del dolor. Lo pueden comprobar: cojan un martillo y golpéense en el dedo: ¡duele! Pero hay una gran diferencia, según en qué condiciones suceda: háganlo una vez solos, y otra vez en compañía. Van a notar la diferencia. Cuando estamos en compañía, automáticamente tenemos que reírnos de nuestra torpeza, y el dolor disminuye. Y por eso, las personas que padecen dolores no deberían estar solos, y sí tener algo para reír.

Esa es la idea básica que hace más que cuarenta años empezó a poner en práctica el médico americano Patch Adams, introduciendo payasos en hospitales. Años después, esta idea llegó también a Europa, y se está practicando y extendiendo en numerosos hospitales de diferentes países.

Sobre todo para los niños, es normal tener en la vida momentos lúdicos, pues en su fantasía se escapan durante un rato de la —a veces dolorosa— realidad para irse a un sitio imaginario. Y así, los payasos en los hospitales ayudan también a ese proceso, y restablecen un trozo de normalidad para ellos. Traen alegría a pequeños y grandes pacientes, alientan la esperanza y les infunden ánimo. Y como el humor no tiene límite de edad, los payasos van repartiendo sus dosis de humor también a los más ancianos de nuestra sociedad en las residencias.

Sentido del humor y sentido de la vida

«¿Qué tal si todo fuese una ilusión y nada existiese en realidad? Entonces habría pagado definitivamente demasiado por mi alfombrado» (Woody Allen).

Es una equivocación pensar que el humor sea algo superficial, que la verdadera vida y la espiritualidad sean cosas muy serias. El actor Peter Ustinov dijo una vez: «El humor es solo una manera divertida de ser serio».

Sin el humor, estaríamos aplastados por el peso de las tragedias humanas. Así que está permitido reír, incluso, o quizás especialmente, cuando se trata de la espiritualidad, ya que el humor es un criterio importante de madurez espiritual.

Seguramente, hemos escuchado alguna vez aquella historia en la que el discípulo pregunta a su maestro de qué manera se podía distinguir si una persona era o no un iniciado. El maestro le dijo que si veía a alguien que no tuviese sentido del humor, ese seguro que no lo era.

En algunos pueblos de Alemania se celebra todavía una antigua tradición de la religión cristiana, que se llama «das Osterlachen» —la «risa de Pascuas»—. En esa ocasión, la gente camina por los cementerios mientras el cura tiene la función de hacerles reír. Detrás de esa tradición esta la idea de que la muerte y el sufrimiento no tienen la última palabra, y sí la alegría, la risa, la unión entre los hombres.

El humor, la religión y la espiritualidad tienen algunas cosas en común: muestran lo conocido de una perspectiva diferente, y permiten obtener distancia. Ambos relativizan los altibajos de la vida cotidiana con sus aparentes contradicciones, dudas y dificultades. Nos ayudan a tratar y comprender hechos o sucesos que, de otro modo, nos aplastarían. Tanto la religión o la espiritualidad como el humor fortalecen la esperanza.

Filosofía del humor y humor filosófico

«Podría escribirse una obra filosófica buena y seria compuesta enteramente de chistes» (Ludwig Wittgenstein).

A veces el mejor consejo es el que proviene de un chiste y no de una formulación teórica.

La broma, los acertijos, el humor son ingredientes importantes de la sabiduría, ya que nos invitan, o nos obligan, a pensar fuera de lo habitual, a romper con esquemas rígidos, a ir más allá de lo formal, del orden lógico. Lo que nos hace reír en un chiste, es justo el hecho de que rompe con nuestras expectativas y nos presenta una solución inesperada, una salida paradójica. Y justo a ese pensar diferente, los ingleses lo llaman «thinking outside the box» (pensar fuera de la caja) y los alemanes «um die Ecke denken» (pensar alrededor de la esquina); es lo que ilumina de repente el entendimiento con una novedad lo que nos hace encontrar alternativas y nuevos caminos.

La actitud filosófica necesita una mirada bromista que ayude a superar dogmas, a ir más allá de un prejuicio, un tabú y otras limitaciones que pueden ser un obstáculo en la búsqueda de la sabiduría.

«Filosofía, inteligencia sin humor, es esterilidad, artificialidad, robótica pura. Humor sin inteligencia es mal gusto, zafiedad. De la unión entre filosofía y humor, nace la creatividad, la fantasía lúdica, el juego de la lógica» (Juan Carlos del Río).

El maestro estaba de un talante comunicativo, y por eso sus discípulos trataron de que les hiciera saber las fases por las que había pasado en su búsqueda de la divinidad.

Primero —les dijo—, Dios me condujo de la mano al País de la Acción, donde permanecí una serie de años. Luego, volvió y me condujo al País de la Aflicción, y allí viví hasta que mi corazón quedó purificado de toda afección desordenada. Entonces fue cuando me vi en el País del Amor, cuyas ardientes llamas consumieron cuanto quedaba en mí de egoísmo. Tras este, accedí al País del Silencio, donde se desvelaron ante mis asombrados ojos los misterios de la vida y de la muerte.

—¿Y fue esta la fase final de tu búsqueda? —le preguntaron.

—No —respondió el Maestro—. Un día, dijo Dios: «Hoy voy a llevarte al santuario más escondido del templo, al corazón del propio Dios…». Y fui conducido al País de la Risa.

Historias zen, de Taisen Deshimaru

Conclusión

Hemos leído mucho ahora sobre los beneficios que aporta el humor, tanto para el bienestar de cada uno de nosotros como para el bienestar de nuestras relaciones con los demás. Hemos visto que, para vivir como «seres de humor», no basta contar o reírse de vez en cuando con un chiste. El humor no se puede tomar como píldora, solo como postura.

¿Cuántas veces nos encontramos con situaciones que ponen a prueba nuestra paciencia? Pero, en lugar de ponernos negros perdiendo nuestra serenidad, podríamos pensar igualmente: «Me podría enfadar ahora, pero no estoy obligado a hacerlo».

Y cuando no podemos cambiar una situación, podemos, por lo menos, cambiar nuestra actitud ante ella. Igual que hacían los estoicos en su tiempo.

Así que, sigan el consejo del médico y humorista Eckart von Hirschhausen: llévense su nariz de payaso en el día a día como una especie de «airbag emocional» para las situaciones pesadas. Si se encuentran, por ejemplo, en un atasco con el coche, no se fastidien, saquen su nariz de payaso (en el mejor de los casos, lleven también una nariz de reserva para su copiloto) y se la ponen. Los principiantes, en estos casos, miran disimuladamente a todos los lados; los profesionales miran tercamente recto, y solo se imaginan las miradas atontadas de los demás.

Pero necesitamos la nariz de payaso no solo en la cara, sino sobre todo constantemente dentro de la cabeza.

El humor nos ayuda a vivir en positivo, a ver el lado luminoso también en situaciones negativas y a enfrentar problemas con tranquilidad y creatividad.

Y lo mejor es que la risa y el buen humor son contagiosos. Así que piensen también en la salud de los demás: ¡sean contagiosos! ¡Infecten por lo menos a tres personas diarias con su buen humor! ¡Ríanse en el metro, sin ponerse la mano delante de la boca! Y si la risa emana directamente del corazón, el tiempo de incubación es muy corto.

Botiquín de «Bromeros Auxilios»

«A veces pienso que la prueba más fehaciente de que hay vida inteligente en el universo es que nadie ha intentado contactar con nosotros» (Bill Waterson, humorista).

«Quiero que habléis sobre las alegrías en vuestra vida. Y si no os ocurre ninguna, quiero que mintáis» (Patch Adams).

«Un santo triste es un triste santo» (San Francisco de Sales).

«No es siempre fácil ser yo. Pero alguien tiene que hacerlo» (la cantante Cher).

Cuando Diógenes fue puesto a la venta como esclavo, le preguntaron qué era lo que sabía hacer. Y él contestó: «Mandar, comprueba si alguien quiere comprar un amo».

En otra ocasión le preguntaron a Diógenes por qué la gente daba limosna a los pobres y no a los filósofos, a lo que respondió: «Porque piensan que pueden llegar a ser pobres, pero nunca a ser filósofos».

Jean-Paul Sartre está sentado en un café en París, corrigiendo su borrador de El ser y la nada. Él llama a la camarera: «Quiero un café, pero sin nata por favor». Ella está profundamente desconsolada: «Lo siento mucho, señor, no nos queda nata. Pero ¿qué le parece, si le traigo un café sin leche?».

Bibliografía

Deshimaru Taisen, Historias zen, Editorial Sirio, 2001.

Effinger Herbert, “Die Wahrheit zum Lachen bringen”: Humor als Medium der sozialen Arbeit, Edition Sozial – Juventa Verlag, Weinheim und München, 2008.

González Calero, Pedro, Filosofía para bufones, Un paseo por la historia del pensamiento a través de las anécdotas de los grandes filósofos, Editorial Ariel, Barcelona, 2009.

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