Culturas — 1 de abril de 2023 at 00:00

Démeter: la muerte y el renacimiento

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Démeter

Deméter

Deméter (en griego antiguo, ‘diosa madre’ o ‘madre distribuidora’) era la diosa de la agricultura, las cosechas y la vida en el campo. Identificada con la fertilidad de la tierra, fecundaba los campos y los hacía provechosos. Se la relaciona con uno de los más importantes mitos sobre el ciclo de las estaciones.

Sus orígenes se remontan a los primeros tiempos de la civilización griega y se la asociaba tanto a los dioses olímpicos como a las generaciones anteriores. Así, los antiguos griegos la asociaban con Rea y Gea, la madre Tierra, y más tarde, cuando las culturas griega y romana asimilaron su mitología, se la relacionó con Isis, que era la diosa de la fertilidad y el regreso a la vida entre los egipcios. La diosa Deméter era adorada especialmente en Eleusis, ciudad cercana a Atenas, donde se celebraban sus misterios. De estos apenas se conoce nada, ya que las personas iniciadas en estos misterios eran castigadas con fuertes penas, incluida la capital, si revelaban algo de ellos. Para los romanos, la diosa Deméter era Ceres, también diosa de la agricultura; se dice que de este nombre deriva la palabra cereal.

Aunque no era de las más famosas, era una divinidad muy popular entre los humanos y los dioses. Siempre era bienvenida al Olimpo, aunque la diosa prefería quedarse cuidando los campos. Se la solía representar como a una mujer sobriamente vestida y coronada de espigas de trigo, que porta una antorcha en la mano derecha y un haz de espigas en la izquierda; otras veces, con una hoz o con la «cornucopia» o cuerno de la abundancia. En Sicilia se la representaba con un velo negro y la cabeza de caballo, en referencia al episodio en que Poseidón, el dios del mar, se unió a la diosa, disfrazados ambos de caballos. Ella se disfrazó de yegua mientras buscaba a su hija en los reinos de Poseidón, y este, que estaba loco por ella, se disfrazó de caballo para ir en su busca y, en un descuido de esta, abusó de ella.

En primavera se sacrificaba en su honor a una cerda preñada, en parte por lo fecundo de este animal. Sus lugares de culto no se concentraban en ninguna región concreta del mundo griego: Eleusis (Sicilia), Hermíone (Creta), etc.

Deméter protagoniza uno de los mitos más importantes y populares de la mitología griega clásica , aquel en el que se explica el ciclo de las estaciones, de las siembras y las cosechas, así como el contraste entre el verano y el invierno.

 

Démeter y Zeus

Zeus y Deméter eran hermanos y estaban muy unidos, aun después de casarse este con la diosa Hera, y aunque la diosa Hera estaba celosa de todas las mujeres que estaban con Zeus, con Deméter era diferente, ya que aceptó esta relación como algo entre hermanos. Zeus y Deméter tuvieron una hija en común llamada Perséfone.

Deméter demostró ser una amantísima madre de su hija, que creció en Sicilia acompañada de un séquito de ninfas. Todo iba bien hasta que Hades la conoció y quedó prendado de ella. Este, con el consentimiento de su padre Zeus, decidió raptarla. Otras versiones sobre este mito dicen que fue Afrodita, la diosa del amor, la que hizo que Hades se enamorará de Perséfone.

Hades encontró el momento perfecto cuando, un día, Perséfone estaba recogiendo flores junto al Etna. La llevó hasta su carro y regresó a su reino subterráneo.

Deméter, en cuanto supo de su desaparición, buscó desesperada a su hija por todo el mundo, desatendiendo sus obligaciones, con lo que las cosechas se echaron a perder, el ganado y los animales de granja se volvieron estériles y el mundo entero padeció una terrible hambruna.

Tras varios meses de infructuosa búsqueda, Deméter se sentó en una roca del Ática, donde se pasó nueves días seguidos llorando. Según la tradición, sobre esa roca se fundó Eleusis, donde se construiría el santuario más importante dedicado a la diosa.

Transcurridos los nueve días, Céleo, rey del Ática, y su esposa Metanira acudieron a reconfortar a la diosa, a la que tomaron por una desgraciada loca. Aun así, estuvieron con ella dándole ánimos y apoyo. Como muestra de gratitud, Deméter les bendijo concediéndoles dos hijos, Demofonte y Triptólemo, a los que enseñó el arte de la agricultura. Tras este paréntesis, Deméter retomó su búsqueda y son varias las versiones que hay sobre cómo encontró a su hija. Según unas, la encontró la ninfa Aretusa; según otras, fue el amigo de un pastor que había sido testigo del rapto.

En cualquier caso, en cuanto supo la verdad, Deméter fue al Olimpo a exigir a Zeus que interviniese y dejara regresar a Perséfone con ella. Pero Zeus intentó convencerla de que su sitio estaba con Hades y de que iba a ser un buen esposo. Sin embargo, la diosa se mostró inflexible y exigió el regreso de su hija. Mientras tanto, la naturaleza seguía desatendida.

Era tal la exigencia de Deméter que, al final, Zeus tuvo que intervenir y habló con Hades para que la dejara libre, con la condición de que no hubiera comido nada en el reino de los muertos (este requisito era imprescindible, ya que si había comido algo no podía regresar). Pero desgraciadamente Perséfone sí había comido, ya que Ascálafo, que era uno de los siervos de Hades, le dio de comer a escondidas de todos, una granada, incluso sin decir nada a su amo.

Deméter, cuando se enteró de esto, montó en cólera y convirtió a Ascálafo en lechuza; como dato curioso, desde entonces la lechuza se convirtió en símbolo de mala suerte.

Al final se llegó a un acuerdo según el cual Perséfone viviría en el Hades seis meses al año, mientras que los seis meses restantes podría regresar al mundo de los vivos con su madre. Cuando sucedía esto, Deméter hacía que las tierras diesen sus frutos y revivieran, pero cuando se encontraba en el Hades, la diosa estaba triste y no crecía nada.

Deméter
Deméter (en griego antiguo, ‘diosa madre’ o ‘madre distribuidora’) era la diosa de la agricultura, las cosechas y la vida en el campo. Identificada con la fertilidad de la tierra, fecundaba los campos y los hacía provechosos. Se la relaciona con uno de los más importantes mitos sobre el ciclo de las estaciones.
Sus orígenes se remontan a los primeros tiempos de la civilización griega y se la asociaba tanto a los dioses olímpicos como a las generaciones anteriores. Así, los antiguos griegos la asociaban con Rea y Gea, la madre Tierra, y más tarde, cuando las culturas griega y romana asimilaron su mitología, se la relacionó con Isis, que era la diosa de la fertilidad y el regreso a la vida entre los egipcios. La diosa Deméter era adorada especialmente en Eleusis, ciudad cercana a Atenas, donde se celebraban sus misterios. De estos apenas se conoce nada, ya que las personas iniciadas en estos misterios eran castigadas con fuertes penas, incluida la capital, si revelaban algo de ellos. Para los romanos, la diosa Deméter era Ceres, también diosa de la agricultura; se dice que de este nombre deriva la palabra cereal.
Aunque no era de las más famosas, era una divinidad muy popular entre los humanos y los dioses. Siempre era bienvenida al Olimpo, aunque la diosa prefería quedarse cuidando los campos. Se la solía representar como a una mujer sobriamente vestida y coronada de espigas de trigo, que porta una antorcha en la mano derecha y un haz de espigas en la izquierda; otras veces, con una hoz o con la «cornucopia» o cuerno de la abundancia. En Sicilia se la representaba con un velo negro y la cabeza de caballo, en referencia al episodio en que Poseidón, el dios del mar, se unió a la diosa, disfrazados ambos de caballos. Ella se disfrazó de yegua mientras buscaba a su hija en los reinos de Poseidón, y este, que estaba loco por ella, se disfrazó de caballo para ir en su busca y, en un descuido de esta, abusó de ella.
En primavera se sacrificaba en su honor a una cerda preñada, en parte por lo fecundo de este animal. Sus lugares de culto no se concentraban en ninguna región concreta del mundo griego: Eleusis (Sicilia), Hermíone (Creta), etc.
Deméter protagoniza uno de los mitos más importantes y populares de la mitología griega clásica , aquel en el que se explica el ciclo de las estaciones, de las siembras y las cosechas, así como el contraste entre el verano y el invierno.

Démeter y Zeus
Zeus y Deméter eran hermanos y estaban muy unidos, aun después de casarse este con la diosa Hera, y aunque la diosa Hera estaba celosa de todas las mujeres que estaban con Zeus, con Deméter era diferente, ya que aceptó esta relación como algo entre hermanos. Zeus y Deméter tuvieron una hija en común llamada Perséfone.
Deméter demostró ser una amantísima madre de su hija, que creció en Sicilia acompañada de un séquito de ninfas. Todo iba bien hasta que Hades la conoció y quedó prendado de ella. Este, con el consentimiento de su padre Zeus, decidió raptarla. Otras versiones sobre este mito dicen que fue Afrodita, la diosa del amor, la que hizo que Hades se enamorará de Perséfone.
Hades encontró el momento perfecto cuando, un día, Perséfone estaba recogiendo flores junto al Etna. La llevó hasta su carro y regresó a su reino subterráneo.
Deméter, en cuanto supo de su desaparición, buscó desesperada a su hija por todo el mundo, desatendiendo sus obligaciones, con lo que las cosechas se echaron a perder, el ganado y los animales de granja se volvieron estériles y el mundo entero padeció una terrible hambruna.
Tras varios meses de infructuosa búsqueda, Deméter se sentó en una roca del Ática, donde se pasó nueves días seguidos llorando. Según la tradición, sobre esa roca se fundó Eleusis, donde se construiría el santuario más importante dedicado a la diosa.
Transcurridos los nueve días, Céleo, rey del Ática, y su esposa Metanira acudieron a reconfortar a la diosa, a la que tomaron por una desgraciada loca. Aun así, estuvieron con ella dándole ánimos y apoyo. Como muestra de gratitud, Deméter les bendijo concediéndoles dos hijos, Demofonte y Triptólemo, a los que enseñó el arte de la agricultura. Tras este paréntesis, Deméter retomó su búsqueda y son varias las versiones que hay sobre cómo encontró a su hija. Según unas, la encontró la ninfa Aretusa; según otras, fue el amigo de un pastor que había sido testigo del rapto.
En cualquier caso, en cuanto supo la verdad, Deméter fue al Olimpo a exigir a Zeus que interviniese y dejara regresar a Perséfone con ella. Pero Zeus intentó convencerla de que su sitio estaba con Hades y de que iba a ser un buen esposo. Sin embargo, la diosa se mostró inflexible y exigió el regreso de su hija. Mientras tanto, la naturaleza seguía desatendida.
Era tal la exigencia de Deméter que, al final, Zeus tuvo que intervenir y habló con Hades para que la dejara libre, con la condición de que no hubiera comido nada en el reino de los muertos (este requisito era imprescindible, ya que si había comido algo no podía regresar). Pero desgraciadamente Perséfone sí había comido, ya que Ascálafo, que era uno de los siervos de Hades, le dio de comer a escondidas de todos, una granada, incluso sin decir nada a su amo.
Deméter, cuando se enteró de esto, montó en cólera y convirtió a Ascálafo en lechuza; como dato curioso, desde entonces la lechuza se convirtió en símbolo de mala suerte.
Al final se llegó a un acuerdo según el cual Perséfone viviría en el Hades seis meses al año, mientras que los seis meses restantes podría regresar al mundo de los vivos con su madre. Cuando sucedía esto, Deméter hacía que las tierras diesen sus frutos y revivieran, pero cuando se encontraba en el Hades, la diosa estaba triste y no crecía nada.

Interpretaciones
Este mito permite diversas interpretaciones, de las cuales la más evidente es la del ciclo natural de la muerte y el regreso a la vida que representan las estaciones. En una versión alternativa, Hécate rescató a Perséfone. En otras versiones, Perséfone no era engañada para comer las semillas, sino que decidía comerlas por sí misma. En algunas más, afirman que eran cuatro en vez de seis. En cualquier caso, el resultado final es la concurrencia del verano, la primavera, el otoño y el invierno. En última instancia, la intervención de los dioses olímpicos y, sobre todo, el deseo de Deméter de ver a su hija tras los largos meses invernales hizo posible que la primavera regresase todos los años. A Perséfone se le puede considerar como la renovación.
En Deméter encontramos una lucha constante. Tiene mucho que ver con amor-sabiduría y energía-vida. Amor-sabiduría, por el amor que siente la diosa Deméter hacia la agricultura, cómo le transmite ese amor, esa protección de madre y cómo, a pesar de que la deja morir cuando está triste, luego con sus cuidados la hace revivir. Amor hacia la vida, como el que se refleja en la parte femenina de la humanidad, a imagen de la diosa, ya que las mujeres son protectoras  y hacen que todo a su alrededor florezca, tenga luz y vida. Pueden conseguir que todo tenga un brillo y una belleza especial. También podemos decir que la muerte y el renacimiento van unidos siempre, incluso hay un punto intermedio que lo podríamos llamar primavera y otoño. 
Energía-vida ya que ella era vida, fertilidad, cuidadora y protectora de la naturaleza. Se le puede considerar la gran Madre, ya que aparte de dar vida en lo físico, también lo hace en los demás planos. Es la energía que pone en darle amor y vida a todo, esa protección de proteger y cuidar. A pesar de que las estaciones puedan influir, el amor siempre prevalece.
Gracias a ella tiene lugar el ciclo de las estaciones porque está seis meses en el mundo de los vivos, que es cuando hay vida en todo, en que todo florece y los otros seis meses está en el Hades. Se puede considerar que es cuando está todo en recogimiento, ese estado en el que aparentemente no hay vida, pero en realidad, todo se encuentra en estado latente, de quietud, esperando el nuevo renacimiento. En ese momento se fijan unas bases y unas raíces fuertes para que, cuando pase este tiempo, podamos salir a la vida con fuerza, con esa luz que nos hace brillar, con unos objetivos por los que luchar y una claridad que nos guíe.

Bibliografía
https://portalmitologia.com/demeter-diosa-de-la-agricultura
http://www.guiadegrecia.com/dioses/demeter.html
http://hablemosdemitologias.com/c-mitologia-griega/demeter/

 

 

Interpretaciones

Este mito permite diversas interpretaciones, de las cuales la más evidente es la del ciclo natural de la muerte y el regreso a la vida que representan las estaciones. En una versión alternativa, Hécate rescató a Perséfone. En otras versiones, Perséfone no era engañada para comer las semillas, sino que decidía comerlas por sí misma. En algunas más, afirman que eran cuatro en vez de seis. En cualquier caso, el resultado final es la concurrencia del verano, la primavera, el otoño y el invierno. En última instancia, la intervención de los dioses olímpicos y, sobre todo, el deseo de Deméter de ver a su hija tras los largos meses invernales hizo posible que la primavera regresase todos los años. A Perséfone se le puede considerar como la renovación.

En Deméter encontramos una lucha constante. Tiene mucho que ver con amor-sabiduría y energía-vida. Amor-sabiduría, por el amor que siente la diosa Deméter hacia la agricultura, cómo le transmite ese amor, esa protección de madre y cómo, a pesar de que la deja morir cuando está triste, luego con sus cuidados la hace revivir. Amor hacia la vida, como el que se refleja en la parte femenina de la humanidad, a imagen de la diosa, ya que las mujeres son protectoras  y hacen que todo a su alrededor florezca, tenga luz y vida. Pueden conseguir que todo tenga un brillo y una belleza especial. También podemos decir que la muerte y el renacimiento van unidos siempre, incluso hay un punto intermedio que lo podríamos llamar primavera y otoño.

Energía-vida ya que ella era vida, fertilidad, cuidadora y protectora de la naturaleza. Se le puede considerar la gran Madre, ya que aparte de dar vida en lo físico, también lo hace en los demás planos. Es la energía que pone en darle amor y vida a todo, esa protección de proteger y cuidar. A pesar de que las estaciones puedan influir, el amor siempre prevalece.

Gracias a ella tiene lugar el ciclo de las estaciones porque está seis meses en el mundo de los vivos, que es cuando hay vida en todo, en que todo florece y los otros seis meses está en el Hades. Se puede considerar que es cuando está todo en recogimiento, ese estado en el que aparentemente no hay vida, pero en realidad, todo se encuentra en estado latente, de quietud, esperando el nuevo renacimiento. En ese momento se fijan unas bases y unas raíces fuertes para que, cuando pase este tiempo, podamos salir a la vida con fuerza, con esa luz que nos hace brillar, con unos objetivos por los que luchar y una claridad que nos guíe.

 

Bibliografía

https://portalmitologia.com/demeter-diosa-de-la-agricultura

http://www.guiadegrecia.com/dioses/demeter.html

http://hablemosdemitologias.com/c-mitologia-griega/demeter/

 

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