Domingo, 01 Abril 2018 00:00

Cástulo, municipio romano

La ciudad iberorromana de Cástulo, emplazada en la margen derecha del río Guadalimar, cerca de Linares (Jaén), constituyó uno de los centros capitales del mediodía peninsular durante la Antigüedad, tanto por la extensión de su recinto amurallado (50 ha) como por su posición estratégica en la cabecera del valle del Guadalquivir.

La ciudad destaca como nudo principal en las vías de comunicación de la época y, a lo largo de su historia, tuvo un acceso privilegiado a los recursos mineros de Sierra Morena. El oppidum –o ciudad fortificada– de Cástulo, primero, fue el más importante núcleo de población de la Oretania ibérica y, más tarde, se constituyó en municipio romano, llegando a ser sede episcopal en época bajo-imperial.

Los autores clásicos otorgaron un especial reconocimiento a la ciudad de Cástulo, debido en particular a su protagonismo en el transcurso de la II Guerra Púnica –el conflicto por el control del Mediterráneo occidental que enfrentó a Cartago con la República romana–. En efecto, habiendo destacado Cástulo, en un primer momento, por su fidelidad a la causa cartaginesa, acabó suscribiendo una alianza con Roma. Esta circunstancia le va a permitir mantener una excepcional autonomía política, continuando vigentes durante siglos sus propias instituciones.

En julio de 2011, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía crea el Conjunto Arqueológico de Cástulo, abriendo una nueva etapa para el conocimiento y el aprovechamiento público de esta antigua ciudad iberorromana y de su museo monográfico en Linares. La larga secuencia de la zona arqueológica de Cástulo, que encierra 4000 años de historia –desde la Edad del Cobre hasta el siglo XV–, y las condiciones excepcionales de su conservación a través del tiempo, hacen de este sitio un segmento imprescindible para conocer la historia de Andalucía.

Cástulo, entre Roma y Cartago
Resultando Cástulo el tercer topónimo más veces citado en los textos griegos y latinos referidos a la Península, el conocimiento de su historia surge de la confrontación de esas fuentes escritas con los testimonios mudos, y a veces involuntarios, que aporta la investigación arqueológica.
Relato de los acontecimientos

En el año 548 desde la fundación de Roma, que corresponde al 206 a. C., Lucio Marcio, al frente de un tercio del ejército de Publio Cornelio Escipión Africano, acampó a la vista de las murallas de Cástulo. Mientras, el general, con el resto de las tropas, asedia a la vecina ciudad de Iliturgi, que fue destruida.

Estos dramáticos acontecimientos ocurrieron hace 2224 años, cuando la ciudad de Cástulo acabó siendo cercada por todo el ejército romano, que tuvo aquí –por el momento– su último objetivo en Hispania. Después, el ejército romano pasó a África, donde va a discurrir la última etapa de la II Guerra Púnica, que concluyó en el 202 a. C. con la victoria en la batalla de Zama de Escipión Africano sobre Aníbal.

El asedio de Cástulo se levanta después de un pacto suscrito entre Roma y nuestra ciudad, que por tanto no fue tomada en términos militares. No conocemos las cláusulas de esa alianza, aunque sí algunas de sus consecuencias. Las minas de Sierra Morena inician una etapa de inusitada actividad, pues la plata era un recurso estratégico para Roma, y sin contradicción aparente con esos cambios, Cástulo sigue utilizando su propia moneda, donde continúan apareciendo la lengua y los símbolos de la ciudad oretana –el jabalí, el toro bajo creciente lunar y, de manera destacada, la esfinge marcarán los tres valores acuñados–.

Primeras huellas de Roma
Las investigaciones arqueológicas recientes han desvelado concretas evidencias de cómo ocurre la «romanización» de Cástulo; cada una ilumina circunstancias particulares donde se materializa ese proceso. En un primer tiempo, se remodela el anterior santuario púnico-oretano de Torre

Alba, solo para que el culto siguiera vigente durante siglos bajo la protección de Roma, y se construye el primer hito monumental del nuevo orden romano, el templete del león coronando la muralla nororiental. Cástulo todavía no era una ciudad romana, aunque ya estaba recibiendo la impronta de Roma.

Cástulo municipio romano 5

El santuario de Torre Alba estuvo en una posición prominente de la acrópolis de Cástulo. Las primeras actividades en este lugar se datan en los siglos VIII-VII a. C. y, en el siglo III  a. C., fue objeto de una profunda reedificación, en los prolegómenos de la segunda guerra entre Roma y Cartago, cuando también se recrecen en distintos puntos las antiguas murallas ibéricas. En este momento, Cástulo aparece alineado con Cartago, hasta el punto de que Imilké, la esposa de Aníbal, fue una «princesa» de Cástulo. Después del año 206 a. C., cuando Cástulo se ha convertido en aliada de Roma, y después de hacer patente una ruptura con la construcción preexistente, se reanuda el culto en Torre Alba, manteniéndose al menos hasta el siglo II d. C.

Entonces, también se levanta el monumento del león en el extremo nororiental del cerro de la Muela, sobre el anterior recrecimiento de la muralla realizado en época púnica. Tanto el león flanqueando la entrada de este templete, que debió de tener enfrentada otra escultura similar, como la guirnalda de adormideras, manzanas, piñas y otros frutos que coronaba su fachada, apuntan al carácter funerario de este edificio –la fiera aparece en posición medio sedente atrapando bajo su garra una cabeza de rasgos negroides–. Hemos encontrado significativo que para esta obra se utilizaran materiales procedentes de anteriores edificios púnicos –la primera arquitectura romana en Cástulo se estaba construyendo a partir del expolio de anteriores arquitecturas púnicas–.

Construcción del municipio romano
La homologación cultural y política, que Roma acaba imponiendo en todo el Mediterráneo, habría de esperar en nuestra ciudad, al menos hasta la constitución del municipio romano de Cástulo en los primeros tiempos de la edad imperial. Solo entonces la ciudad de Cástulo necesita dotarse de una arquitectura pública y un urbanismo característicos, que fueron demandados por las nuevas instituciones ciudadanas y políticas del emergente municipio. En la primera edad imperial, durante los siglos I y II d. C., nuevos proyectos concurren para configurar el centro monumental del municipio romano de Cástulo, como un pórtico (edificio T) que ordena el centro físico y urbanístico de la ciudad, o un edificio público singular con sorprendentes recursos decorativos como los mosaicos (edificio D).

Para edificar el pórtico se hace tabla rasa de las arquitecturas precedentes, ocupando una superficie de 1188 m 2 . Se traza con una planta compacta y exenta –en manzana cerrada– con su único acceso abierto al principal eje urbano –la vía que unía la puerta norte de la ciudad con el centro de la ciudad–. Dentro, a oriente, un triple ábside preside un patio enlosado de 470 m 2 , porticado en sus tres lados restantes, y en su fachada posterior, se sitúan seis tabernae –tiendas–, protegidas también por un pórtico, que las separa de la calle inmediata. El proyecto se lleva a cabo en los siglos I y II, cuando se edifica, usa y reedifica, y fue solo la pieza central de un ambicioso programa de reforma del centro urbano, que incluye las termas próximas y otros espacios anexos.

Casi 300 años después del pacto de Cástulo con Roma, a caballo entre los siglos I y II d. C., se encontraba en avanzado estado de construcción un edificio público excepcional. Las obras se interrumpen, e inmediatamente, se retiran las cubiertas y selectivamente se demuelen algunos de sus muros –en el centro monumental de la ciudad quedará durante años una arquitectura desmantelada–. La actuación se desarrollaba en tres planos o terrazas, que ascienden de sur a norte. El inferior fue un espacio abierto, a modo de plaza; el medio se ocupa, al menos, por cuatro naves independientes separadas por patios intermedios; y el superior se ocupa por una construcción de menor tamaño que, desde la altura, domina visualmente el conjunto.

Cástulo municipio romano 7

Una de esas salas fue pavimentada con el mosaico de los Amores , apareciendo mosaicos geométricos en al menos otras dos salas, todas con muros estucados con motivos geométricos o figurados. El nombre del mosaico de los Amores obedece a la presencia en su emblema de seis erotes o amores , entre las cuatro estaciones personificadas, ocupando un lugar central en la composición dos tondos, donde se ilustran los mitos del juicio de Paris y de Luna y Endimión. Este conjunto construido, que fue concebido como un proyecto unitario, encierra todavía más preguntas que respuestas. Por el momento, solo podemos sugerir como una posibilidad que fuera la sede del culto a Domiciano (81-96 d. C.), y que, por tanto, el edificio hubiera compartido el funesto final de este emperador.

Epílogo en la ciudad cristiana
Sobre la ruina de las arquitecturas monumentales del municipio de Cástulo, en los siglos IV y V, la ciudad se reconstruye. Un nuevo lienzo de muralla se sobrepone encima de las antiguas fortificaciones ibéricas y cartaginesas, a menudo construido con los restos de otras obras más antiguas. Las evidencias de este tiempo han aparecido en todos los sitios donde hasta ahora se ha excavado, y de hecho, las huellas de esa ciudad marcada por la primera implantación cristiana aparecen siempre bajo la superficie actual del terreno –está bajo nuestros pies–.

En el centro de la ciudad, donde estuvo el pórtico de los siglos I y  II d. C., y ocupando en parte el viario antiguo, hemos reconocido la presencia de una comunidad judía en Cástulo. Las lucernas con la menorá , el candelabro de siete brazos de los judíos, y un grafito en su lengua son indicios inequívocos. Tal vez, un edificio de planta cuadrada y cabecera absidal a oriente, hace años excavado, pueda identificarse con la sinagoga de esa comunidad. Se proyecta ocupando parte de la fachada posterior del antiguo edificio T, abarcando también el pórtico y la calle adyacentes.

Casi al mismo tiempo, en la primera mitad del siglo IV d. C., una original arquitectura cristiana surge sobre las ruinas del edificio de los mosaicos –el llamado edificio D–, del que antes advertíamos su posible identificación con la sede del culto imperial a Domiciano. De planta cuadrada, se organiza en torno a un patio con banco adosado en dos de sus lados, y tiene a occidente una nave sobre cripta –a modo de martyrium –, y pequeña sala con pila identificada con un primitivo baptisterio. En un espacio inmediato, se encontró la patena en vidrio de Cristo en majestad –una de las primeras imágenes de Cristo en Occidente–. El conjunto se clausurará en el siglo siguiente, cuando parece que siguiera los pasos que observamos en la cercana judería.

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En efecto, cerrando otro ciclo, en algún momento de los años centrales del siglo V d. C., en ambas localizaciones del antiguo centro monumental del municipio romano, donde se habían asentado judíos y cristianos, se observa un precipitado abandono. Aún la ciudad de Cástulo seguirá viva en época visigoda, pero será apenas una sombra del municipio romano que fue, y de la primera «ciudad cristiana» que vino después. Pero esa… es otra historia, que también está contenida en la larga secuencia de la zona arqueológica de Cástulo.

Publicado en Historia
Viernes, 01 Diciembre 2017 00:00

El Imperio romano contraataca

Mi mente romanizada hace muchos años en las aulas de una Facultad de Historia vio de forma nítida una batería de referencias a la historia clásica de la ciudad prometida a Eneas en aquellas películas conocidas como La guerra de las galaxias, y que en las precuelas (episodios I, II y III) se ve con más claridad, donde uno no puede evitar pensar en el final de la República romana y el principio delImperio. Quizás el paralelismo –siempre estamos hablando a grandes rasgos– sea muy obvio, pues es parte de la trama principal de estas películas, pero en realidad es mucho más profundo de lo que aparenta a primera vista, porque al final, todos los caminos llevan a Roma.

La primera guerra espacial y la mitología romana
Hace mucho tiempo, en un lugar no tan lejano, Luciano de Samósata rompía con el principio griego de la imitación de la naturaleza como fin esencial de las artes. En sus Relatos verídicos , un tifón conduce a una nave hasta la Luna y descubre, entre otras cosas, una guerra entre selenitas y solares. Estamos probablemente ante la primera guerra espacial de la historia y los cimientos de un género que prosperará con los años conocido como ciencia ficción.

Dos mil años después, George Lucas recogió el guante con gran éxito. La saga Star Wars , al igual que Relatos verídicos, nos ofrece explorar un mundo plenamente humano a pesar de que los acontecimientos se desarrollan en el espacio. Como cualquier relato épico contemporáneo, Star Wars bebe de muchas tradiciones.

 

La historia de Luke como héroe que desconoce sus orígenes y es iniciado por un maestro resulta muy conocida, y encontraríamos numerosos paralelismos; sin embargo, la historia de los gemelos Apolo y Diana, frente a la de los protagonistas Luke y Leia, llama particularmente la atención. Latona, la madre de Apolo y Diana, al igual que Padmé, tuvo que dar a luz escondida por la persecución de Juno, la esposa de Júpiter, celosa de las conquistas de su marido. Latona tuvo un alumbramiento doloroso que duró nueve días. Tras nacer los gemelos, estos fueron separados hasta la edad adulta.

El final de la República

Desde el inicio del episodio I, la situación de crisis de la República parece clara. «La República Galáctica está sumida en el caos», dicen los títulos iniciales. La Federación de Comercio impone un bloqueo sobre el planeta Naboo –un territorio situado en la periferia de la galaxia– sin que la República sea capaz de gestionarlo, ya que el Senado «debate interminablemente», sin llegar a actuar de forma diligente. A la República Galáctica, corrompida en casi todos sus estamentos, le cuesta mantener el orden, sobre todo en el borde exterior, unos territorios a menudo más salvajes y bárbaros. Frente a las dificultades, se eleva la figura de un hombre que, poco a poco, acumula poderes delegados por el propio Senado para acabar erigiéndose como salvador de la República y convertido en emperador.

Roma también debía enfrentarse a algunos focos de resistencia, como los partos en Oriente o los piratas. Poseía unas amplias fronteras rodeadas de territorios salvajes. Sus instituciones estaban corrompidas hasta los cimientos y se vio sumida en una importante guerra civil de la que salió a flote con la elevación de un hombre que, poco a poco, sea por causa o consecuencia, fue acaparando poderes. Todo esto está muy simplificado, obviamente. En Palpatine podemos ver a Sila, Pompeyo, Julio César o Augusto.

El «Estatuto 312B» entra en escena en el episodio II ante la situación de guerra y gran inestabilidad de la República, el canciller Palpatine logra ganar la votación y con ello acumular poderes y prerrogativas. Me fue imposible no recordar la magistratura romana de la dictadura tras ver esa escena. Era una magistratura extraordinaria prevista en el orden constitucional, que se planteaba en momentos graves (guerras o disturbios). Entonces, uno de los cónsules nombraba un dictador con poderes extraordinarios para salvar la dificultad. No podía legislar y su duración era breve (seis meses, pudiendo renunciar antes). Se trataba, por lo tanto, de una suspensión del orden republicano para su propia protección. Algunos hombres fuertes como Sila o Julio César hicieron uso y abuso de esta institución.

En el caso de Julio César, es de sobra conocida la forma en la que aconteció su asesinato, a manos de algunos autoproclamados defensores de la República. De un mismo modo, Palpatine es víctima de un intento de asesinato por parte de los jedis , que pasan por encima del orden constitucional: «Tiene el control del Senado y de los tribunales, es demasiado peligroso para dejarle vivir», le dice Windu a Anakin. Bien es cierto que Palpatine resulta ser un sith y Julio César, no (aunque algunos probablemente lo vieran como tal). Palpatine sobrevive y Julio César muere, dando con ello el pistoletazo de salida para una nueva guerra civil.

Haciendo un rápido resumen, Octavio Augusto, tras ser nombrado heredero de César se enfrenta a sus enemigos al conseguir reunir un imponente ejército. Afianza su poder en Roma y tras cierto equilibrio de poderes consolida su situación en todo el Occidente romano al apartar de escena al triunviro Lépido. Queda entonces la sombra alargada del poder del tercer triunviro, Marco Antonio, al que pone en tela de juicio por su relación con Cleopatra, pues Antonio había repudiado a su hermana. El resto de la historia es conocida. Marco Antonio es declarado enemigo público por parte del Senado y derrotado.

Palpatine, en cierta medida, sigue un patrón similar. Crea el ejército clon en secreto, supuestamente en defensa de la República, aunque, al igual que Octavio, finalmente buscará obtener el ascenso personal. La alargada sombra de los jedis , de forma similar a la de Antonio, es reducida difamándolos y acusándolos de traición a la República. Marco Antonio fue derrotado en Accio, así como los jedis por la orden 66.

El Imperio: más allá de la eternidad

El Senado de Roma le otorgó a Octavio el título de Augusto y lo nombró Princeps , con la ficción de primus inter pares , el primero entre iguales, mientras Palpatine nos devuelve el paralelismo en un pleno del Senado, en el que proclama «el primer Imperio galáctico» del que se declara emperador. Al finalizar, se escucha una de las mejores frases de la saga en boca de Padmé: «Así es como muere la libertad, con un estruendoso aplauso».

Desde ese momento, llaman la atención las palabras de Palpatine. Durante el discurso en el que proclama el Imperio, el hasta entonces canciller asegura que este durará «más de diez mil años». Esta idea de pervivencia, claramente parece remitir al concepto romano de aeternitas y superar las barreras de la eternidad . Los romanos creían que a Roma le tocaba su propia edad, mil años según la profecía etrusca. Roma duraría mil años, Roma sería eterna.

Una vez en el poder, Palpatine se rodea de una guardia imperial. Esta guardia del emperador nos remite directamente a la guardia pretoriana romana, que fue formalmente creada por Augusto, el primer emperador, como escolta y protección a los emperadores romanos.

El borde exterior, el limes y los reinos clientes

El Imperio de Star Wars se extiende hasta los límites de la galaxia, y fuera de estos límites la vida se vuelve más salvaje. Hablábamos al principio de este artículo de las dificultades que experimentan ambas repúblicas en mantener estas fronteras y ahí, de nuevo, podríamos hacer otro símil, el de los limes o fronteras de Roma.
Así mismo, dentro de estos límites, encontramos en el Imperio galáctico, reyes fácticos que conviven con el poder imperial. Es el caso de Jabba el Hutt, cuyo ejemplo recuerda el de los reinos clientes de Roma. Estos reinos clientelares llegaron a ser importantes a la hora de entender el entramado defensivo del Imperio. Los soberanos de los Estados clientes eran oficialmente designados por el Senado como «reyes amigos y aliados del pueblo romano». En ese momento –si no la poseían ya– recibían la ciudadanía romana. Sus reinos no eran independientes pero sí autónomos, convirtiéndose, de facto, en Estados vasallos o protectorados romanos.

Volviendo a Jabba el Hutt, llaman la atención las características de su corte, de tipo oriental. Cantantes, esclavos, vinos, comida a raudales, rodean una corte exuberante en la que la vida es diversión y en la que, incluso, encontramos ejecuciones convertidas en espectáculo a manos de criaturas salvajes.

Costumbres: juegos, circo y esclavitud

Más allá de la política están las costumbres, donde podemos encontrar varios paralelismos. La primera de esas costumbres que aparece en Star Wars es la esclavitud, y en Roma era una institución perteneciente al derecho de gentes ( ius gentium ) y como tal su uso fue común a lo largo de la Antigüedad e incluso posteriormente entre diversos pueblos. En Star Wars tenemos el ejemplo concreto de Anakin y de su madre, ambos esclavos en una tienda de chatarra perteneciente a Watto. Anakin sería lo que comúnmente en época romana se denominaba como verna , un esclavo hijo de una esclava, nacido por lo tanto con esa condición. Poco importaba, en Roma, que el padre fuera un esclavo o un hombre libre, puesto que fuera del matrimonio, la regla absoluta era que el hijo seguía la condición de la madre, y para una mujer esclava no podía haber matrimonio. En la época clásica había que considerar el momento del parto, para establecer la condición jurídica del recién nacido y así saber si este nacía libre o esclavo.

Sin embargo, tanto Anakin como su madre alcanzan la libertad a lo largo de la saga y lo hacen de forma diferente. En el caso de Shmi Skywalker, tras alcanzar su hijo la manumisión, se queda al servicio de Watto, hasta que un granjero llamado Cliegg Lars aparece, la compra, la libera y se casa con ella. Ese tipo de relación también podía darse en Roma. Augusto permitió el matrimonio entre libres y esclavas con la excepción de los senadores. El registro epigráfico, de hecho, da fe de la existencia de ese tipo de unión a pesar de los tabús sociales que podrían haber entrañado. Incluso tenemos referencias de caballeros ( equites ) unidos en matrimonio con sus antiguas esclavas.

En cuanto a Anakin, consiguió su libertad tras una apuesta del maestro jedi Qui-Gon Jinn al ganar una carrera de vainas . En este caso, de nuevo, el paralelismo parece bastante obvio, pues la puesta en escena de la carrera de vainas tiene importantes reminiscencias de los ludi circenses. Los aurigas eran personas de origen humilde, siendo por lo general esclavos o libertos. Algunas veces podían ser liberados como premio al ganar una o varias carreras, aunque estaba prohibida la manumisión forzada por la aclamación popular.

Pero las referencias en cuanto al mundo de los juegos, no se detienen ahí. Así, en el episodio II, Padmé y Anakin son protagonistas en la arena de Geonosis –que recuerda en su factura al mismísimo anfiteatro Flavio– de lo que se asimila a una damnatio ad bestias . Esta forma de ejecución ya se realizaba muy anteriormente a su aparición en Roma. En Persia era muy utilizada y los etruscos, vecinos de Roma, de los cuales heredaron parte de su cultura, también la podrían haber usado. Al condenado se le podía atar a un poste o ser forzado a asumir el papel protagonista de un personaje mitológico descuartizado por una bestia. Las fieras eran excitadas por la servidumbre, que las encrespaban con muñecos, trapos o pinchos. Además de los leones, se utilizaban otros animales salvajes, como osos, tigres, leopardos, panteras o toros. Los condenados ad bestias estaban generalmente desarmados pero, en algunas ocasiones, podían defenderse. Así, algunos gladiadores, tal como revelan los motivos de algunos mosaicos, se enfrentaban a bestias estando armados. El espectáculo de Geonosis de Star Wars , tal como nos lo presenta Lucas, sería una versión intermedia entre ambas vertientes.

Encontramos más paralelismos, como el de los fastuosos trajes de Padmé como reina Amidala y las representaciones de la esposa de Justiniano, la emperatriz Teodora. Coruscant, un planeta cosmopolita y sobrepoblado como capital y centro de aquella galaxia muy lejana o las cúpulas Naboo y su parecido con el Panteón de Agripa. Probablemente, si quisiéramos seguir encontraríamos reminiscencias de muchas historias antes contadas, hace mucho tiempo, en un lugar lejano, al borde del Mare Nostrum , la cuna de la civilización.

Publicado en Cine
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