Ciencia — 25 de septiembre de 2026 at 00:00

La duplicación del cubo y los 42 jueces de la confesión negativa en Egipto

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En el problema 212 del tratado hindú de matemática Lilavati, escrito por Bhaskara en torno al 1150 d. C. se dice:

«También puedes obtener el volumen de la esfera si al diámetro del cubo le calculas su mitad y sumas 1/21 de esa misma cantidad».

Esto se basa en que una buena aproximación de pi (trita en sánscrito) es, como él mismo enseña antes (y Arquímedes también 1300 antes que él), la fracción 22/7, con un valor de 3.1428.

Veamos.

Esto es simbólicamente de gran interés, el desarrollo mismo y la aparición del número 42, un número clave, por ejemplo, en la religión egipcia.

42 son los jueces en la Confesión Negativa del Difunto en la obra llamada Libro de los Muertos, aunque su título original es Salida del alma a la luz del día. Representan, como dioses, la encarnación de las leyes de la Justicia (Maat, el ideal eterno, el Orden-Verdad-Justicia).

Una interpretación de ese número es que, de las 49 Leyes del Cosmos (los 49 Fuegos de Ptah o de Agni en la India), los 7 más elevados conforman la unidad ideal misma, o sea, Osiris. Así tendríamos Osiris y los 42 Jueces.

Estos 42 Jueces son el equivalente a los músicos en algunas portadas de catedrales románicas, con su modelo más perfecto en la de Santiago de Compostela. Dan la música ideal que conforma el ideal de la realidad y la naturaleza misma. Están por encima de las arquivoltas, que representan los diferentes cielos, de las que emana la música de las esferas. Aquello que no esté en concordancia con esa música genera un ruido, una infracción contra la ley de armonía que, evidentemente, tiene consecuencias a posteriori sobre quien lo ha generado por ignorancia o egoísmo.

Los 42 Jueces están en relación, uno a uno, con las 42 Reglas de Maat, en el tribunal de la Doble Verdad (que quizás sea la «verdad de la intención» y la «verdad de la acción»)

Es fácil hacer una lectura filosófica y simbólica del proceso geométrico:

1. El Cubo de la Justicia Perfecta (que, al desenvolverse, extiende la constitución septenaria ideal de cuanto existe).

2. La Esfera inscrita en el mismo, que es el Alma del Mundo, como velo entre lo perfecto y su sombra material.

3. El Cubo-proyectado como Cubo-mitad de volumen del anterior, la existencia manifestada. Para poder convertirse en Esfera, medir el mismo volumen, le falta 1/42 del volumen del Cubo Perfecto. Así, ese 1/42, en su analogía numérica, representaría lo que le falta para ser «osirificado», «divinizado» y es la concordancia perfecta con la Ley, la obediencia a cada una de esas Leyes que, como clavos, sujetan el alma de la perfección dinámica (esfera) a lo material. 1/42 del Cubo Perfecto (en que está inscrita la Esfera-Alma del Mundo) permite que el Cubo-Mitad se identifique con la Esfera-Alma del Mundo.

Se recomienda leer un artículo de esta misma revista, «El misterio de la duplicación del cubo».

Las verdades geométricas pueden ser verdades de la vida y de su desarrollo, como las aritméticas lo son de las ideas puras o del espíritu, según nos enseñó H. P. Blavatsky en su Isis sin velo.

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