Culturas — 29 de abril de 2026 at 00:00

La fiesta de los maios en Galicia

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Fuente: Eldebate.com

Vivimos en una época en la que las tradiciones, los ritos, las costumbres que perduraron durante años, tienden a desaparecer.

Se suele decir que estas tradiciones se pierden porque se ha alterado fuertemente el modo de vida que las dio lugar.

En el caso concreto de la fiesta de los maios, que está tan ligada al mundo vegetal, se da claramente esa circunstancia: para los hombres de hasta hace pocos años, la agricultura era muy importante porque constituía su medio de vida, pero los hombres de hoy, que vivimos mayoritariamente en las ciudades, hemos dado la espalda a ese mundo rural porque nuestra vida no depende ya de que la cosecha local sea buena o mala.

Con todo, esta explicación es insuficiente, es solo la cáscara de la realidad, el motivo exotérico de la pérdida de las tradiciones. Porque el motivo real, profundo, de la pérdida de la tradición es la pérdida del simbolismo interno que la sustentaba. Cuando las tradiciones se han vaciado de su contenido simbólico, se convierten en cuerpos sin alma y los esfuerzos que realizan los distintos organismos (asociaciones culturales, de vecinos, colegios, ayuntamientos, etc.) son baldíos porque el hombre no puede repetir mecánicamente un ritual por el simple hecho de que lo hubieran realizado sus mayores.

La fiesta de los maios es una fiesta del ciclo anual ligada al crecimiento de los vegetales. Más exactamente, es la fiesta que celebra la eclosión de la primavera, el estallido de vida y color que se produce cuando la naturaleza despierta de su sueño invernal.

Sus manifestaciones son muy variadas y se producen desde mediados de abril hasta finales de mayo, tiempo que se conoce como «el ciclo de mayo».

Orígenes

Los orígenes de estas fiestas son muy antiguos, pues se sabe que existía ya un culto a la naturaleza en la prehistoria. Algunos autores sitúan su comienzo en el Paleolítico, en el período Magdaleniense, y otros en el Neolítico, coincidiendo con el desarrollo de la revolución agraria.

Si buscamos antecedentes más cercanos para las manifestaciones de la fiesta de los maios en Galicia, nos encontraremos, como sucede en Galicia con cualquier tema de antropología, con dos corrientes bien diferenciadas: la celta y la grecorromana.

Los partidarios del origen celta consideran que los maios son réplicas de las mámoas o montículos celtas, y destacan el parentesco de los maios vivientes con la figura del «Jack in the green», personaje cubierto de ramas y follaje que en esta época del año recorre las Islas Británicas.

Los partidarios del origen grecorromano nos recuerdan la gran cantidad de fiestas vinculadas a los campos y a las cosechas que los romanos celebraban en esta época del año, dedicadas a Ceres, divinidad de los cereales (12 de abril, 19 de abril, 19 de mayo); Flora, protectora de la vegetación y, en particular, de los jardines (del 28 de abril al 3 de mayo); Maia, que simboliza el crecimiento de los seres vivos (todo el mes de mayo, pero en particular, el día 1); Robigo, protector de los cereales (25 de abril), etc.

Aunque Galicia apenas fue romanizada, no cabe duda de que el hecho de que hubiese un culto oficial en las mismas fechas y con el mismo contenido, pudo reforzar fuertemente un culto anterior y, al mismo tiempo, modificarlo con aportes nuevos.

No faltan quienes consideran que estos cultos fueron introducidos en Galicia por los suevos, debido a su parecido con los que se celebran en Centroeuropa (Sajonia, Suabia, etc.).

Todas estas opiniones nos conducen a la existencia de un culto muy antiguo relacionado con el crecimiento vegetal, que se extendió por todas partes de Europa. Y dado el cúmulo de manifestaciones que hubo, y aún hay, de este ciclo de mayo, es imposible procurarles un origen común, y así, nos atreveríamos a decir que distintas manifestaciones de esta fiesta tienen distintos orígenes.

Por último, el cristianismo también influyó sobre estos ritos, prohibiendo algunas de sus manifestaciones y modificando otras para adaptarlas a la nueva religión.

Significado

En cuanto al significado de la fiesta, también existen dos posturas claramente diferenciadas: considerar la fiesta como un culto propiciatorio, para conseguir una buena cosecha, o profiláctico, para alejar el mal (incluyendo este mal tanto el mal físico que pudieran producir animales dañinos o la tormenta como la mala suerte, personificada en Galicia por la bruja, la que hace maleficios); o considerar esta fiesta como una manifestación de acción de gracias a la naturaleza por su generosidad. Pero en realidad, estas dos posturas no son contradictorias, sino complementarias.

Manifestaciones

Dentro de las manifestaciones del ciclo de mayo, destacamos:

Bendición de los campos

Incluyo en este epígrafe el rito que en Galicia recibe el nombre de «alumear o pan», que consiste en circunvalar los cultivos con teas de paja encendidas, haciendo que las brasas caigan sobre la tierra mientras se cantan cantigas propiciatorias, como «Lume ó pan, / lume ó pan, / cada espiga / seu bo pan» o «Aluméa, / aluméa o millo, / cada espiga / seu ferradiño», habiendo una cantiga para cada tipo de cultivo: trigo, centeno, lino, avena, patatas, etc.

En algunas poblaciones, el rito consistía en hacer una hoguera en la aldea en torno a la cual toda la comunidad cantaba las cantigas propiciatorias.

Otro rito de bendición de los campos consiste en colocar enhiesta, en cada parcela, una vara verde de un vegetal reconocido por su carácter profiláctico, es decir, aquellos cuya presencia llega para que desaparezcan los peligros porque tienen poderes mágicos: tradicionalmente retama, cítiso, hinojo, espadaña, roble, nogal, helecho, laurel, olivo, etc., al tiempo que se cantan cantigas para alejar los males, como «Cobras e sapos, / bruxas e ratos, / toupas e meigas, / fóra das miñas veigas».

Creemos que este rito es el mismo que se conoce con el nombre de «ramo de maio», que consiste en colocar una rama (generalmente, retama florida) en las casas, establos, aperos de labranza, barcos, carros y, más recientemente, coches. Este rito reaparece en muchos ámbitos de la vida: así, se coloca un ramo verde al acabar de techar una casa, y los carpinteros de ribera también colocan el ramo al terminar un barco.

Estas costumbres fueron prohibidas por el cristianismo en numerosos concilios: el de Elvira o Iliberis, entre los años 300 y 306, el de Braga en el año 570, el de Lugo (siglo VIII), o denunciados por grandes personalidades de la Iglesia como san Martín Dumiense (siglo VI), en su obra De correctione rusticorum. Pero posteriormente fueron cristianizados, sustituyéndose esa rama verde de poderes mágicos por otra que había sido previamente bendecida el Domingo de Ramos. De esta forma, el rito continúa siendo el mismo, pero la protección proviene ahora del agua bendita con la que ha sido rociada la planta, y no de la planta en sí.

Ramos de Maio

Existió otra manifestación también llamada ramo de maio, que consistía simplemente en un ramo de estas hierbas características ya citadas, que se ofrecían a los transeúntes mientras se cantaba para obtener un aguinaldo. Esta manifestación tan sencilla desapareció hace tiempo, probablemente sustituida por los llamados maios, que son mucho más vistosos.

Pero algo de este rito pervive en la costumbre de regalar flores en esta época primaveral, que es llamada a veces la estación del amor.

Este regalo de flores dio lugar a curiosas manifestaciones, de las que entresacamos las siguientes:

* El chico dejaba un ramo en la ventana de la chica; si ella lo recogía, significaba que aceptaba al pretendiente, y si no lo recogía, significaba que lo rechazaba.

* Un pretendiente despechado ponía un ramo de tojo en la ventana de la chica que lo había rechazado.

* En los lugares en que la ofrenda de flores era colectiva, de todos los chicos a todas las chicas, el tamaño y la hermosura del ramo dependían de lo agraciada que fuera la mujer.

Es muy probable que la costumbre de regalar una rosa el día de San Jorge esté vinculada también a estos ritos del ciclo de mayo.

Árbol de Maio

Esta costumbre, ya totalmente perdida, consistía simplemente en que los chicos cortasen un árbol en el monte (había competencia entre parroquias sobre quién lo conseguía más alto), se le desnudaba de casi todas las ramas, se «plantaba» en el centro de la aldea, se le adornaba con cintas de colores, flores, bollos, roscas, huevos, chorizos, etc., y allí permanecía mientras duraban estas fiestas. Esta costumbre está muy extendida por Centroeuropa.

Maios

Pero lo más característico de esta fiesta y que recibe por antonomasia el nombre de «maio» es una imitación de un árbol o arbusto que recorre las calles de villas y aldeas, acompañado cada uno por su pandilla, mientras cantan cantigas y reciben aguinaldo. Para su estudio se clasifican en maios vivientes y maios figurados.

Maios vivientes

Se cree que fueron los más antiguos y se consideran característicos del norte y este de Galicia. Pervivieron hasta época reciente en las provincias de Coruña (Santiago, Pontedeume, Coruña, Porto do Son) y Lugo (Portomarín, Ribadeo, Viveiro, Mondoñedo, Lugo, Monforte, As Nogais), aunque también los había en Ourense (Viana do Bolo, Castrelo do Val) e incluso en Villafranca del Bierzo (León), fuera de las fronteras políticas pero dentro del área lingüística del gallego.

Se trata de un niño o joven que recibe el nombre de maio, recubierto de ramas y follaje con adornos florales.

En general, esta cubierta vegetal es ligera cuando se trata de un niño de corta edad: se le deja la cara y los brazos al descubierto y se intenta que el follaje no impida el movimiento de las piernas.

Pero cuando el muchacho tiene más edad, la cubierta vegetal es mucho más densa, pudiendo tener un único agujero para los ojos y sin movilidad de brazos, que van pegados al costado, o bien no dejar agujero para los ojos y permitir el movimiento de los brazos, llevando en este caso un cayado y teniendo que ser guiado por otra persona.

El material utilizado para la confección de este traje difiere con la floresta del lugar, ya que suelen utilizarse las plantas más abundantes, entre las que destacan la retama, el hinojo, sabugueiro, etc. La utilización de materiales que están en floración, como la retama, hacían innecesarios los adornos florales.

También se intenta que la forma, el remate o los adornos del traje identifiquen cada localidad. Así, por ejemplo, la cubierta vegetal de los maios de Santiago imitaba el traje del peregrino.

El maio sale siempre acompañado por otros muchachos que le ayudan a caminar, puesto que tiene una movilidad reducida, recogen el aguinaldo y cantan con él las cantigas de maio, también llamadas maios.

Las cantigas que cantan los maios vivientes son las tradicionales y no difieren sustancialmente de año en año ni de una localidad a otra. Hacen referencia a la llegada del maio («Ahí ven o maio, / de frores cuberto…»); a la petición del aguinaldo («Tire castañas / señora María, / tire castañas / que as ten na cociña»); se cantan coplas de alabanza a quienes han dado el aguinaldo («Esta casa é de ferros / aquí viven caballeros») o se insulta a quienes no lo han dado («Esta casa é de palla, / aquí vive a canalla»). Es muy típica la cantiga «levántate maio / que tanto dormiches, / xa pasou o inverno / e non o sentiches», o bien «levántate maio / que tanto dormiches, / pasou o burro / e ti non o viches». Al tiempo que se canta esta cantiga, se levanta el maio que estaba tumbado en el suelo. La canción hace referencia a la llegada de mayo tras el período invernal; mandar al maio que se levante es como pedir que la naturaleza se vista un año más con su traje floral porque ya se pasó anunciando tal evento; el burro de la segunda canción representa precisamente el invierno.

El maio viviente es la personificación de los espíritus de la naturaleza, su paso por un determinado lugar equivale a traer la fecundación, el revivir de la naturaleza en ese lugar, y los vecinos lo agradecen otorgando el aguinaldo.

El aguinaldo tradicional son las castañas secas (maias o maiolas), que deben comerse este día para evitar los desmayos o flojeras (también llamados maiolas) a lo largo del año. Aunque hoy en día el aguinaldo se dé también en dinero, caramelos, etc., el hecho de que se pida en especie nos da idea de la antigüedad de la canción.

En algunos lugares, la fiesta de los maios finalizaba con la quema de un muñeco de paja, que simbolizaba el invierno, al que le habían colocado el traje de uno de los mejores maios.

Maios figurados

Los maios figurados son típicos de las provincias del sur. Se trata de construcciones cónicas de madera totalmente cubiertas de hojas, flores y otros adornos (guirnaldas de huevos de distintos pájaros, de naranjas, de bellotas, etc.), que se transportan mediante andas. Son mucho más grandes y vistosos que los anteriores, llegando algunos a medir cinco metros. Era habitual que los maios se rematasen con una corona, pero la influencia cristiana hizo que se rematasen en una cruz. Incluso a veces el maio salía a la calle el día 1 rematado por una corona y volvía a salir el día 3, festividad de la Santa Cruz, rematado con una cruz.

A veces se consideran una evolución de los anteriores, y se desarrollaron con el resurgir de la fiesta a finales del XIX y principios del XX, propiciado por la burguesía en las ciudades, y luego fueron desplazando a los maios vivientes. Además del tradicional maio cónico, se construyen otros maios de forma muy diversa, que reciben el nombre de maios artísticos (hórreos, carros, guerreros, torres de la ciudad en que se celebraba, etc.). En las zonas del litoral tienen una gran importancia los barcos-maio o barcos de maio, que tratan de propiciar una buena pesca, al igual que los tradicionales tratan de propiciar una buena cosecha.

Uno de los muchachos hacía el papel de maio y se ocultaba dentro de la construcción, mientras los demás cantaban girando en rueda en torno al árbol y pedían el aguinaldo. El maio no siempre estaba escondido sino que tenía la posibilidad de salir y saltar con sus compañeros, como se puede deducir de las canciones que han llegado hasta nosotros.

A diferencia de los maios vivientes, estas canciones son distintas todos los años y constituyen críticas irónicas de carácter político y social o hacen referencia a los distintos acontecimientos que se han vivido en el transcurso del año, lo que nos sirve en muchas ocasiones como crónica social de la época. Las primeras canciones eran en castellano, precisamente porque estaban propiciadas por una burguesía que se expresaba más en castellano que en gallego.

Un ejemplo de crítica suave son estas estrofas dedicadas al gobernador civil de Pontevedra el año 1923: «Señoras e señores / poñan atención / que imos a falar / do Sr. Gobernador. / Nin é alto, nin é baixo, / nin é malo, nin é bó, / parece un reló parado / dentro da Diputación».

Los maios figurados suelen hacerse para presentarlos a un concurso, ya que este fue el modo en que se consiguió revitalizar la fiesta a finales del siglo XIX y así, aunque se haga una referencia a un aguinaldo como elemento tradicional de la fiesta, existen muchas más referencias a los concursos.

Era característico de los maios de Orense que los muchachos girasen en corro tomados de las manos mientras cantaban, y de los maios de Pontevedra que golpeasen el suelo con un palo (fungueiro) llevando el ritmo. Según parece, este cayado se sustituyó por dos palos pequeños que se golpean uno contra otro a causa de un concurso que se celebró en la plaza de toros, dado que el golpe del palo en la arena no producía ruido. No obstante, nos preguntamos si el hecho de golpear la tierra con un palo, en un momento en que las calles y plazas no eran todavía de adoquín y, por tanto, no se producía mucho ruido, no estaría relacionado con un rito de despertar a la naturaleza de su sueño invernal al golpear rítmicamente la tierra.

El final de los maios figurados era antiguamente el mar o el curso de un río. Esta parte del rito hoy se ha perdido y los maios terminan en el contenedor de la basura.

Maias

Esta manifestación que hemos llamado maios es típicamente masculina. En una fiesta que está tan ligada a la fecundidad era lógico esperar que existieran diferencias en función del sexo: así, mientras los hombres hacían de maios, las mujeres se disfrazaban de maias.

Una niña del grupo, generalmente la más pequeña, hacía de maia, mientras las demás sostenían uno o varios arcos adornados con flores y cintas mientras cantaban. La maia atravesaba el arco muy seria, con los ojos cerrados, y parecía alejarse del grupo mientras este cantaba una canción sobre el sueño del invierno, pero cuando comenzaba a cantar sobre la llegada de la primavera y el despertar de las flores y los pájaros, la niña maia giraba rápidamente y volvía hacia el grupo sonriente y con los ojos abiertos. Los ojos cerrados significan la oscuridad, el invierno, el mal, mientras que los ojos abiertos significan la luz, el buen tiempo, el bien.

Tal vez esta manifestación estaba más cargada de simbolismo o más ligada a la religión antigua porque fue fuertemente prohibida por las autoridades eclesiásticas primero, como el cabildo de Compostela, y por las civiles después: conde de Aranda, Carlos III, Carlos IV, etc. Estas prohibiciones pasaron a la Novísima Recopilación de las Leyes de España, publicada en 1805, y estuvieron en vigor hasta la aparición del Código Civil en 1889.

Así, las maias fueron cristianizadas y se convirtieron en los altares o cruces de mayo. Podían hacerse de dos formas: montar un altar con la imagen de un santo en una plaza o calle muy transitada o bien andar por las calles con un arco floral y una niña maia que llevaba la bandeja para recoger los aguinaldos, o incluso no llevar el arco y solo el plato adornado con hinojo o con flores en el que se depositaban las monedas. Tampoco faltaban las que llevaban una sencilla cruz floral con la que recorrían la villa.

Las canciones de estas maias cristianas están en gallego y tienen siempre un contenido religioso, como por ejemplo: «Ángeles somos / del cielo bajamos / si nos dan licencia / el maio cantamos».

En estas maias cristianas no se pedía el aguinaldo habitual en castañas, sino que se pedía dinero en nombre de un santo, como san Felipe, Santiago el Verde, la Santa Cruz, etc.

Fecha de la fiesta

El ciclo de mayo comienza a mediados de abril y termina a finales de mayo. La fecha de la fiesta es variable según la localidad, aunque la mayoría la celebran el día 1 de mayo.

Teniendo en cuenta que esta fiesta está relacionada con la agricultura, en su origen debió de estar ligada a una determinada fase de la Luna, dada la importancia que esta tiene en el crecimiento y desarrollo de los vegetales. Ese sería entonces el motivo de que se celebren sus manifestaciones en días distintos a lo largo de este ciclo de mayo.

Conclusión

En el año 2002, descubrimos que la fiesta del maio viviente, a pesar de lo que dicen los libros, no se celebra ya en ninguna localidad de Galicia; el único lugar en que se celebra es en Villafranca del Bierzo. En la ciudad de Coruña no se celebra desde hace más de cien años. ¿Cómo podemos vivir de espaldas a la naturaleza que nos da la vida? ¿Cómo podemos olvidar los ritos que nos unían a la tierra, que es nuestra madre?

No podemos dejar morir las tradiciones. Urge revitalizarlas y, si se han perdido ya, revivirlas, hacerlas renacer, devolverles ese contenido simbólico que hace que el hombre se sienta ligado a la naturaleza y formando parte de ella.

Bibliografía

Fraguas Fraguas: La Galicia insólita: tradiciones populares.

Galicia. Tomo XXXVIII: Antropología. Ed. Hércules.

González Pérez, Clodio: A festa dos maios. 

López Gómez, Felipe Senén: Os maios: coñecemento do medio cultural galego.

Lores Torres, M.ª Pilar: Os maios.

Xosé M. González Reboredo: Guía de fIestas populares de Galicia.

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