
Podemos ironizar con este título, recordando el misterio que para los antiguos matemáticos griegos supuso este universo y cómo los pitagóricos valoraron su naturaleza irracional, hasta el punto de que se dice —lo que es absolutamente falso, un rumor desafortunado— que habrían asesinado a su descubridor.
Irracional, ¿por qué? Porque raíz de 2 no puede ser sometido a la razón, o sea, a la proporción. No hay dos números (enteros) cuya relación permita obtener este otro, que es la magnitud de la diagonal de un cuadrado que tenga la unidad de lado.
O sea,

La demostración de su naturaleza irracional es un bellísimo razonamiento lógico:
https://www.youtube.com/watch?v=LmpAntNjPj0&ab_channel=D%21NG
Como explica el antropólogo peruano Milla Villena, los pueblos quechua (y entre ellos los incas) le dieron gran importancia a este concepto en su filosofía, en su geometría y en su arquitectura sagrada.
En lengua quechua, la diagonal es llamada «chekkaluwa», en donde «chekka» significa ‘verdad, justo, correcto, exacto’, y la diagonal significaría entonces ‘el camino a la verdad’. Y no solo porque la cruz andina haya gobernado todas las dimensiones de la vida espiritual andina y «haya sido aplicada a todo nivel de magnitud»; siendo generada dicha cruz por la unidad cuadrado (esta «cruz cuadrada» no solo genera raíz de 2, sino también la razón π); sino también porque, como dice este mismo antropólogo y podemos verificar en el cielo, porque en la Estrella del Sur, base de su cosmogonía, la relación entre las magnitudes de los lados es, precisamente raíz de 2.
Es decir,
a/b = √2

Foto de la publicación de Carlos Milla Villena

Diagrama de la Chacana o Cruz del Sur, descrito por Carlos Milla Villena y su relación con la razón π
Curiosamente, no es que esta constelación reine desde el sur, como lo hace la Estrella Polar en el hemisferio norte, sino que «apunta» hacia el sur, o sea, indica el camino hacia el sur. Y apuntando de hecho, pues la estrella más brillante, Acrux (la estrella alfa de la constelación Crucis), es la que señala al polo sur celeste.
Esta estrella, que aun a la distancia de 325 años luz se ve tan brillante (magnitud aparente +0.77) irradia con el resplandor de 20.000 soles.
La constelación Cruz del Sur forma con sus cuatro estrellas un rombo en el cielo, y recordemos la importancia simbólica y espiritual de, no solo la cruz, sino de esta figura geométrica, que es en el cielo lo que el cuadrado en la tierra, un símbolo de estabilidad.
A estas imágenes mentales o conceptos, podemos añadir otro. Si la unidad, verdadera, luminosa, eterna, proyecta su sombra o presencia material en el mundo, la diagonal que una a ambos es el «camino a la verdad», pues si no puede dejar de vivir en nosotros la unidad que en todo vive, tampoco puede dejar de vivir la sombra en su matriz de espacio, tiempo y causalidad. Entre ambos se tiende, convidándonos siempre, esa «escalera hacia el cielo», con peldaños de cada vez mayor luminosidad. Podemos llamar a estos peldaños «virtudes» o decir, como los egipcios, que son «los brazos de los dioses», pero siempre estarán trazados en la diagonal que forma la unidad IDEAL y su sombra en la tierra.
En este sentido sí que podemos llamar a la diagonal del cuadrado, o a su valor numérico √2 «el camino hacia la verdad».




















