Arte — 1 de diciembre de 2023 at 00:00

Un método peligroso

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Un método peligroso

«Las personas podrían aprender de sus errores si no estuvieran tan ocupadas negándolos» (Carl Gustav Jung).

Esta es una película de 2011 que trata de las complicadas relaciones personales entre Carl Jung, fundador de la psicología analítica, Sigmund Freud, fundador del psicoanálisis, y Sabine Spielrein, primero paciente de Jung y más adelante ella misma médico y una de las primeras mujeres psicoanalistas. Se trata de un drama de época, ambientado en el período anterior a la Primera Guerra Mundial, comenzando en 1904, cuando Sabine Spielrein es admitida como paciente de Jung mientras sufría un ataque psicótico.

La película, dirigida por David Cronenberg, se filmó entre mayo y julio de 2010 en Colonia, con exteriores en Viena. Está protagonizada por Michael Fassbender, interpretando a Jung; Viggo Mortensen, en el papel de Freud; y Kiera Knightley como Sabine Spielrein. Debemos añadir a Vincent Cassel en el papel de Otto Gross, anárquico psicoanalista austriaco; y a Sarah Gadon, actriz canadiense, como Emma, esposa de Jung.

A manera de anécdota podemos referir que Christopher Waltz era, al parecer, la primera elección para interpretar a Freud, pero no podía por problemas de agenda, ya que estaba filmando otra película, por lo que Cronenberg recurrió a Viggo Mortensen, en una tercera colaboración, ya que antes habían hecho juntos Una historia de violencia y Promesas del este. Mortensen interpreta al personaje con su habitual eficacia y profesionalidad. Debo confesar que, cuando lo supe, sentí una gran curiosidad por cómo lo hubiera hecho Waltz, pero son cosas de cinéfilo que se quedan en el tintero. Para el papel de Jung habían pensado en Christian Bale, pero tenía el mismo problema, por lo que el papel fue para Michael Fassbender, que lo hizo muy bien y no me imagino a Bale en el papel, a decir verdad. Sin embargo, hay un dato muy curioso en la elección de los actores. Freud era diecinueve años mayor que Jung, y Viggo Mortensen es diecinueve años mayor que Michael Fassbender; mayor precisión, imposible. Es algo que no puede ser calculado o tomado en cuenta como premisa en la elección del reparto de la película, pero representa una curiosa coincidencia, para los que creen en las coincidencias.

 

La película

La película comienza con la llegada de un carruaje que conduce a Sabine Spielrein al hospital psiquiátrico de Burghölzli, en Zürich, mientras sufre un ataque psicótico. Allí comenzará a ser tratada por el Dr. Jung, que utilizará, para sorpresa de ella, el diálogo con su paciente, donde la asociación de ideas y la interpretación de los sueños ayudarán al psicoanálisis para tratar de llegar al fondo del problema.

Tanto Jung como el jefe médico Eugen Bleuler, otra eminencia en este terreno, al darse cuenta de la inteligencia y energía expresada por Sabine Spielrein durante el proceso, además de su amplia cultura, deciden permitirle asistirlos en sus tratamientos, por aquel entonces experimentales. Además de tomar nota de las reacciones de los pacientes a ciertas palabras en la asociación de ideas, aportando información para una base científica del psicoanálisis, se da cuenta de que muchas de estas observaciones, los médicos las hacen sobre sí mismos y su entorno, además de sus pacientes. Así comienza en ella el deseo, animada por Jung, de llegar a ser médico y psicoanalista algún día.

 

Encuentro de Jung y Freud

En el caso de Jung y Freud, estos mantienen una nutrida correspondencia por varios años antes de conocerse, en la que se analizan el uno al otro y se cuentan sus sueños como parte de ese ejercicio. Esto genera una gran expectativa en ambos por conocerse.

La escena del encuentro de ambos es de forma social, en 1906, acudiendo Jung con su esposa a comer a casa de Freud y su familia numerosa. Una vez sentados a la mesa, Jung está tan ensimismado con el tema del que hablan, que no deja de servirse comida hasta que Freud le dice algo así como «sírvase con libertad», y solo entonces se percata de que toda la familia lo está observando con gran curiosidad. La conversación continúa en un club social para el café y los postres, donde siguen tratando sobre el psicoanálisis y donde Freud dice que se considera a sí mismo algo así como Colón, porque ha descubierto «una tierra nueva» y no sabe qué hay más allá, y porque son rechazados por el entorno profesional. También comenta que prácticamente todos los que están en el tema son judíos como él, a lo que Jung responde que no le parece algo relevante, lo que Freud interpreta como una respuesta típicamente protestante. Luego, vuelven a la casa y al estudio de Freud, donde siguen conversando sobre todos sus tópicos hasta que Freud le pregunta si se ha dado cuenta de que llevan trece horas seguidas hablando. Así se cierra este primer encuentro.

Después hay una escena entre Jung y Sabine Spielrein, ya fuera del sanatorio, en la que van caminando por la calle mientras comentan este encuentro con Freud y la impresión que han dejado en Jung tanto lo irreductible de las ideas de Freud como sus incondicionales y bohemios seguidores.

 

Aparición de Otto Gross

Freud le envía un paciente a Jung, paciente que además es psicoanalista, indicándole que tenga mucho cuidado con él, ya que se trata de un personaje brillante pero errático, llamado Otto Gross. En sus sesiones descubre que el personaje tiene como actitud el no privarse de ningún placer, que ha engendrado hijos con dos mujeres y otro en camino de una tercera. Una personalidad anárquica que le sugiere a Jung que tenga sexo con sus pacientes para ser popular, concepto que este último dice no entender. Cuando Jung menciona la interpretación sexual de Freud, Gross contesta que, en su opinión, esta se debe a que Freud no tiene suficiente sexo y eso lo frustra.

Mientras todo esto tiene lugar, en una de sus conversaciones Sabine Spielrein le manifiesta a Jung su deseo de tener relaciones con él, indicándole dónde vive por si este se decide a hacerlo. Gross, por su parte, ya le ha dicho que él no se reprime con ninguna paciente y no ve la razón por la que no puede tener relaciones con ella. Es así como, al marchar, Gross le agradece su ayuda en una carta y lo incita claramente a dar el paso con Sabine.

En una ocasión, Freud le dice que se arrepiente de haber enviado a Gross como su paciente, que ahora se da cuenta de que es un adicto y solo puede hacerle daño a su naciente movimiento. También, que esto hace que Jung sea ahora sin discusión el príncipe heredero, a lo que Jung le contesta que no se considera merecedor de semejante título.

 

Relación con Sabine Spielrein

La influencia de Gross tiene su efecto y Jung comienza una relación ardorosa y volcánica con Sabine. Pero en paralelo, su esposa, una heredera inmensamente rica, adquiere una nueva casa familiar, así como una barca con vela roja para navegar por el lago, lo que era, al parecer, un deseo de Jung desde hacía mucho tiempo. Nace su tercer hijo varón, luego de las primeras dos niñas, y todo esto le hace plantearse terminar la relación con Sabine. Sin embargo, al planteárselo a ella, esta se defiende preguntándole cómo es su relación con su esposa, y él admite que, luego de un tiempo, todo se vuelve habitual, a lo que ella contesta: «Conmigo quiero que seas “feroz”, que “me castigues”». Aquí introduce un componente sadomasoquista que provenía de la relación con su padre, que le pegaba desnuda a los cuatro años y luego la hacía besarle la mano; sin duda, origen de todas sus alteraciones posteriores. Luego, se incluyen escenas en las que se ve a él azotándola con la mano, lo que ella aparentemente disfruta.

 

Relación con Freud

Freud le expresa que no tiene nada en contra de los intereses de Jung por el hipnotismo, la parapsicología o el misticismo, pero que ellos, como movimiento, deben permanecer dentro de los más rigurosos parámetros científicos. Jung le dice que no entiende el porqué de negar la posibilidad de investigación en otros campos, a lo que Freud replica que, teniendo tantos enemigos, deben mantenerse firmemente en la base sexual de sus descubrimientos. En medio de este diálogo se produce un sonido en la habitación y Jung le dice: «Yo sabía que iba a ocurrir, algo me quemaba en el estómago». Freud, por supuesto, lo descarta como algo de la calefacción o la madera, pero Jung le dice que se trata de un fenómeno catalítico exterior, que el diafragma le quemaba y que además va a volver a suceder, como así ocurre. Pero Freud insiste en que debe alejarse de todas esas cosas extrañas y místicas que no tienen ningún sentido.

Mientras tanto, Jung decide terminar la relación personal con Sabine, le dice que se arrepiente de haberlo hecho y que, en adelante, solo se relacionarán como médico y paciente. La reacción de Sabine es, por decir lo menos, volcánica y explosiva. Lo lleva al terreno del «ya no me quieres» y rechaza la actitud distante y profesional de Jung agrediéndolo con un abrecartas y, en típica actitud de amante vengativo, escribe a Freud sobre el tema. Luego de un intercambio de cartas —la forma normal de comunicación por entonces— entre Freud, Sabine y Jung, en donde no se admite el affaire, Sabine visita a Jung para exigirle que le diga a Freud toda la verdad y que este, a su vez, le escriba a ella reconociendo los hechos, a lo que finalmente Jung accede y así lo hace. Sabine recibe la carta correspondiente de Freud que ella quería y esperaba, porque, como le afirmó a Jung, quería ser paciente de Freud en una maniobra claramente vengativa.

Casa de C.G. Jung en Zurich. El autor del artículo en la puerta. Un metodo peligroso
Casa de C.G. Jung en Zurich. El autor del artículo en la puerta.

 

Viaje a Nueva York

En 1909 Jung y Freud se embarcan rumbo a Nueva York en compañía de Sándor Ferenczi, para asistir a un congreso que ya había sido pospuesto dos veces para asegurar la presencia de Freud, que, a diferencia de Jung, no está muy convencido de lo conveniente de ese viaje, por el que no siente ningún entusiasmo. Al abordar el barco todos se dirigen a sus camarotes, se supone que en segunda clase enviados por la organización, mientras que Jung es conducido en otra dirección. Freud le pregunta extrañado adónde se dirige y este le contesta que dejó que su esposa se hiciera cargo de los detalles del viaje y ella le reservó, por supuesto, el equivalente a una suite en primera clase, cosa que no le cayó nada bien a Freud.

Una noche, en cubierta, Jung le cuenta el sueño que había tenido la noche anterior y al que Freud ofrece su interpretación, que tiene mucho que ver con la relación cada vez menos fluida entre ambos. Jung, entonces, le pregunta si él ha soñado algo y la respuesta es que sí, un sueño muy rico e interesante, pero cuando Jung le dice «Oigámoslo», Freud se niega porque, según afirma, sería poner en riesgo su autoridad. (En realidad, esto tuvo lugar en un viaje en tren durante su estancia en Estados Unidos. El presentarlo en la cubierta del barco es una licencia cinematográfica que, tal vez, permite verlo con mayor claridad).

Lago de Zurich. Al lado de la Torre Bollingen de C.G.Jung. Un metodo peligroso
Lago de Zurich. Al lado de la Torre Bollingen de C.G.Jung.

Solo nos ofrecen imágenes del barco llegando a puerto y, luego, pasamos a 1910, con Sabine visitando a Jung para pedirle que la supervise en la disertación de su tesis. Reanudan brevemente su relación, mientras duran los trabajos, pero luego ella le dice que se marchará de Zürich cuando terminen, expresándole que irá a Viena, a pesar de los ruegos de Jung para que no lo haga, ya que allí es donde vive y trabaja Freud.

En 1912 se nos presenta una reunión entre Sabine y Freud con una muy interesante conversación en la que, en determinado momento, hablan de las diferencias entre Freud y Jung. Freud rechaza toda forma de misticismo en sus estudios y Sabine, de alguna manera, defiende las ideas de Jung. Pero Freud le dice que el factor determinante en su distanciamiento con Jung fue la manera en que la trató a ella y que, por lo demás, considera que la idea de Sabine de unirse a un «Sigfrido» ario era un desvío por su parte, ya que ellos son y siempre serán judíos. Una maniobra, sin duda, para asegurarse de que ella esté de su lado. Termina el diálogo diciéndole que la razón por la que la convocó era para ver si ella podía aceptar hacerse cargo de dos de sus pacientes. Más de lo mismo.

 

Reunión editorial en Munich

En una reunión editorial en Munich, a la que Jung y Freud asisten, al final de esta y mientras todos se retiran, hay un pequeño debate entre Jung y Freud, que se sentaban a ambos extremos de la mesa, sobre el antiguo Egipto y sobre cómo Akhenatón hizo borrar el nombre de su padre al imponer su nueva religión. Jung corrige a Freud de manera muy precisa.

Casa de C.G. Jung Un metodo peligroso
Casa de C.G. Jung

Pero el tema de borrar la sombra del padre tiene, al parecer, connotaciones muy directas para Freud, que, luego de levantarse de la mesa, empieza a sentirse mal y cae sin llegar a perder el sentido. Jung lo asiste y Freud, tendido en el suelo, hace referencias a la muerte. Luego, Jung le escribe una carta a Freud donde le expresa que encuentra en él una tendencia a tratar a sus amigos como si fueran sus pacientes, con lo que los infantiliza y los lleva a un nivel casi servil. Que él siempre se presenta como una figura paterna infalible, desde las alturas, decidiendo quién es el neurótico, y finaliza: «Se lo digo como amigo». Freud le responde que su afirmación de tratar a sus amigos como pacientes es evidentemente falsa y que estaban de acuerdo en aceptar un poco de neurosis como normal. Que su relación se ha ido deteriorando con el tiempo y no ve nada malo en cortarla. Luego, se ve una escena en la que Freud toma el retrato de Jung que tiene en su despacho y lo introduce en una caja junto con, suponemos, el resto de material perteneciente a Jung. El cierre de la caja simboliza el final de su relación. Estamos en 1913.

 

Escenas finales

Aparecen conversando en un entorno idílico y familiar Emma Jung y Sabine Spielrein, y esta le cuenta que está casada y esperando su primer hijo. Emma le dice que Carl (Jung) está pasando por una fase muy complicada, que se abstrae, que no duerme, que ya no recibe nuevos pacientes, que sigue afectado por la ruptura con Freud y que le gustaría que hablara con él para analizarlo. Sabine le responde que lo hará, pero que está segura de que la persona que puede ayudarlo es Emma.

Luego, encontramos a Jung sentado en la orilla del lago y Sabine llega y se sienta en la misma banca, pero en dirección contraria. Le dice que sus hijos son muy hermosos. Jung le dice: «Veo que te has casado», ante el evidente embarazo de Sabine y le pregunta por su esposo. Ella le cuenta que es ruso judío, o sea, como ella, y una buena persona. Ella le pregunta si está bien y él le cuenta sobre un sueño recurrente de una enorme inundación que viene del norte y avanza hasta los Alpes y que llega hasta el lago donde se encuentran y entonces las aguas se convierten en sangre, la sangre de Europa. Ella le pregunta si sabe lo que significa, pero él no tiene idea, aunque piensa que sucederá. Luego, le pregunta a ella por sus planes y ella contesta que están pensando volver a Rusia, a lo que él añade: «siempre y cuando dejes Viena», ya que ella lleva tiempo trabajando con Freud. Ella le dice que ha visto a Freud hace una semana y no entiende por qué no pueden hacer las paces, pero Jung insiste en que no tiene remedio, que debió cortar con él cuando se negó a comunicarle su sueño apoyándose en que podía afectar su autoridad y que, desde ese momento, para él dejó de tener autoridad, que para él no basta con «abrir» al paciente, sino que hay que ayudarlo a encontrarse a sí mismo, que hay que remontarse a los orígenes en busca de repuestas.

Ella le dice que ha oído que tiene una nueva amante; él le dice que sí, que se llama Toni. Ella le pregunta cómo se las arregla y él contesta que Emma es el fundamento de su hogar y Toni, el perfume del aire. También le dice que el amor que sintió por ella le permitió conocerse a sí mismo. Luego, vemos cómo ella se retira en coche por las orillas del lago, y en la vista final aparece él de cara al lago meditando.

 

Comentario

Los comentarios de la crítica fueron en general positivos en su momento. La película está muy lograda en mi opinión, lo que habla muy bien de su director, y los diálogos especialmente entre Jung y Freud, con la tensión incluida, están francamente soberbios. Todas las actuaciones son muy convincentes, y este drama histórico-psicológico, con diálogos de tan alta calidad, supera con mucho lo que se puede ver hoy. La película logró varios premios, sobre todo para Fassbender y Mortensen. Una película en la que se puede aprender y disfrutar al mismo tiempo; constituye una agradable experiencia, sin duda.

 

Información final

  • Otto Gross, debido a su mala vida, lo perdió todo y afirman que se dejó morir de hambre en 1919. Lo encontraron muerto en la calle.
  • Sigmund Freud, huyó de Viena ya muy enfermo con su familia después de la llegada de los nazis, y murió en Londres en 1939.
  • Sabine Spielrein, volvió a Rusia y no solo ejerció, sino que formó a muchos destacados psicoanalistas. Volvió a su ciudad natal de Rostov, en el Don. En 1941, ya viuda, fue trasladada a una sinagoga y fusilada por los nazis junto con sus hijas.
  • Carl Gustav Jung, sufrió una profunda depresión durante la Primera Guerra Mundial, de la que eventualmente se recuperó para ser el psicólogo más eminente del mundo. Sobrevivió a su esposa Emma y a su amante Toni Wolff, y murió pacíficamente en 1961.

 

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