Arte — 11 de febrero de 2026 at 00:00

Pauline Viardot, una compositora de origen español

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Pauline Viardot

«Con ella, el mundo por fin ha encontrado una mujer compositora de verdadero genio».

Esto declaró Franz Liszt cuando conoció a Pauline como alumna en sus clases de piano.

Pauline Viardot es considerada una de las grandes autoras occidentales del siglo XIX. Tuvo una larga y ajetreada vida, difícilmente equiparable a la de otras mujeres de su época, y logró fama internacional no solo como cantante de ópera y actriz, sino también como pianista, profesora de canto y compositora. Era una mujer de fuerte y controvertida personalidad, polifacética y algo extravagante, vigorosa y enérgica, una auténtica musa para los artistas de su tiempo. A pesar de no ser agraciada físicamente, su voz prodigiosa, su originalidad y su talento para componer operetas de salón, canciones y obras para piano, la catapultaron a la fama y a la admiración en toda Europa.

Conoció a Clara Schumann, quien la describió como «la mujer más dotada para la música que había conocido jamás». Clara fue una gran amiga de la familia durante muchos años y una figura materna de referencia; las dos fueron grandes amigas, compartiendo ambas su amor por la composición y la enseñanza de la música. Por medio de ella conoció a Brahms, que compuso para Pauline su Rapsodia para contralto.

Fue amiga también de George Sand y de Chopin, con quienes los Viardot compartieron vecindad en sus casas de Nohant. Allí transcribieron algunas de las mazurcas chopinianas para que las pudiera cantar Pauline; ella y Chopin se pasaban los días enteros tocando el piano y cantando, disfrutando de la pasión que ambos tenían por la música folclórica. En mayo de 1842 presentaron estas mazurcas en la sala Pleyel de París, siendo Pauline acompañada al piano por el propio Chopin. Poco después, la pareja las presentó en el Covent Garden de Londres, y en 1866 se publicó un volumen que contenía una serie de mazurcas preparado por Pauline. El gran Hector Berlioz escribió sobre ella: «Madame Viardot es una de las más grandes artistas de la música de todos los tiempos».

Pauline Viardot
Pauline Viardot y su hermana María Malibrán, dos estrellas de la música europea del siglo XIX

Breve biografía

Pauline Viardot, nacida como Paulina García Briones, vino a este mundo el 18 de julio de 1821 en París, en una familia de artistas y músicos de origen español. Su padre, Manuel García, un conocido empresario sevillano, era tenor y maestro de música, un pedagogo que supo educar a sus hijos con gran exigencia y disciplina. Su madre, Joaquina Briones, era madrileña, tenía una bonita voz de soprano y solía actuar en los escenarios como actriz y cantante. Pauline, la benjamina de la casa, pudo crecer, así, junto con sus hermanos María y Manuel, en un ambiente de liberalismo vital que fue decisivo para su formación como cantante y actriz, maestra y compositora.

Desde pequeña, sus padres la iniciaron en la música. Pronto viajaron a América y se instalaron un tiempo en México, donde recibió clases del famoso organista Marcos Vega. A su regreso a París, Pauline tomó clases de piano nada menos que de Franz Liszt, y de composición con Antoine Reicha.

A los quince años, dio su primer concierto como pianista en Bruselas junto al violinista Charles de Beriot, segundo marido de su hermana María, y dos años más tarde realizó su primera aparición pública como cantante en Londres, donde interpretó el papel de Desdémona en la ópera Otelo de Rossini.

Los miembros de la familia García-Briones fueron siempre grandes viajeros, gozando de importantes amistades con intelectuales y artistas de todo el mundo. En 1842 Pauline visitó España y cantó en el Liceo Artístico y Literario de Madrid El barbero de Sevilla y Otelo. También viajó a Granada y Sevilla, mostrando gran interés por conocer la cultura andaluza, la tierra de su padre. Poco después, entre 1843 y 1846, se trasladó a San Petersburgo, donde había sido contratada para interpretar composiciones del repertorio italiano. La figura de Pauline fue decisiva para introducir la ópera italiana en Rusia, donde cantó las óperas y las canciones más en boga de la época. Su voz era de una extensión enorme (tres octavas y media), lo que le permitía alcanzar siempre grandes éxitos interpretando papeles tanto de contralto como de mezzosoprano. Poseía una gran capacidad histriónica, dotes dramáticas extraordinarias, y además estaba dotada de una exquisita musicalidad; sabía adaptarse con facilidad a diferentes estilos, ya que tenía un exhaustivo conocimiento del arte del canto.

Un triángulo amoroso y artístico: Iván, Louis y Pauline

En 1841 Pauline se casó con Louis Viardot, un escritor y productor teatral más de veinte años mayor que ella y con el que tuvo cuatro hijos: Louise, Paul, Marianne e Yvette, todos dedicados al arte. Su marido era un buen hispanista que tradujo el Quijote al francés y se encargó durante un tiempo de la dirección del Théatre des Italiens en París, siendo un apoyo decisivo en la carrera musical de Pauline.

La escritora George Sand, buena amiga suya, parece ser que fue la que urdió el matrimonio de Pauline y Louis Viardot. Es bien conocido que Aurore Dupin era famosa por coleccionar amantes (entre otros, tuvo a Musset y Chopin), y se cuenta que ella fue la que se encargó de organizar el casamiento que creía más conveniente para Pauline, pensando que Louis era un marido ideal para ella: por un lado, tenía un carácter claramente liberal y era partidario de las relaciones abiertas y, por otro, poseía grandes inquietudes artísticas y sería un apoyo seguro en la carrera profesional de Pauline. Esto nos ayuda a comprender el triángulo amoroso entre la compositora, su marido e Iván Turguénev, un dato que hace aún más interesante y curiosa su vida.

En noviembre de 1843, en San Petersburgo, Pauline conoció a Turguénev, el célebre escritor ruso, con quien sostuvo un apasionado y largo romance que duró cuarenta años, hasta la muerte de este. El joven se enamoró de Pauline en cuanto la conoció, y abandonó Rusia para instalarse en París y poder estar más cerca de ella. Se construyeron dos residencias campestres en Bougival, separadas por una pequeña muralla, que hoy en día han sido transformadas en museos de los dos grandes personajes.

Iván se retrata a sí mismo como «Iván Turguénev de Pauline», lo que nos da idea del amor intenso y obsesivo hacia ella que tuvo toda su vida. Los hijos de Pauline le llamaban cariñosamente «el tío Iván», y el escritor pasaba largas temporadas conviviendo con ellos. Iván se enamoró perdidamente de la diva a pesar de ser ella una mujer casada y, gracias a Pauline, aprendió a hablar castellano y se convirtió en un ávido lector de literatura española, realizando traducciones de algunos clásicos como Calderón y Cervantes.

Paulina, Louis e Iván viajaban y vivían juntos de forma pública, aunque el escritor pasaba por épocas de alejamiento y desesperación, incapaz de asumir una situación tan anómala. Toda la obra novelística de Turguénev está marcada por Pauline y la atormentada relación que les unió. En 1883 el escritor falleció en sus brazos y, pocos meses más tarde, lo hizo también su marido. Fue un año fatídico para ella, que asistió a ambos en sus últimos momentos y los sobrevivió durante treinta años.

Ella siguió trabajando hasta el final: daba clases, organizaba veladas y estaba siempre activa para la música. Falleció en París, el 18 de mayo de 1910, a los ochenta y nueve años, y sus restos fueron trasladados al cementerio de Montmartre.

Obras

Pauline escribió operetas (género muy en boga en la Francia del s. XIX) y canciones, utilizando distintos idiomas, como francés, alemán, italiano y ruso. Compuso también obras para piano solo y para piano y voz, de todo lo cual fue en su tiempo una buena representante. Cantaba y tocaba en veladas musicales junto a Clara Wieck, Johannes Brahms o Richard Wagner, quien, en una ocasión, la acompañó al piano para cantar fragmentos de su Tristán.

Entre 1871 y 1875, ejerció como profesora en el Conservatorio de París, componiendo obras para ser interpretadas por sus propios alumnos y por sus hijos en su casa. Son obras compuestas para varias voces acompañadas de piano y pequeñas operetas de salón, entre las que destacan Le dernier sorcier y Le conte de feés, ambas de 1869, que tuvieron bastante proyección y trascendencia en la vida musical de París y fueron representadas varias veces en teatros y salones privados. Compuso más de cien arias y canciones sobre textos de Musset, Turguénev, Pushkin, Gautier, Mörike y Goethe.

En el ámbito de la pedagogía vocal, Pauline creó un método propio de canto basado en el de su padre, que tituló Une heure d’etude: exercices por voix de femmes, publicado en París en 1880, y escribió una selección de arias y canciones (Eccole classique de chant, París, 1861) acompañadas de comentarios para su interpretación: fraseo, acentuación, respiración, expresión, etc. Sus alumnos eran grandes figuras y talentos elegidos que venían de diferentes países para ser instruidos por ella.

Pauline eligió el cuento de Cenicienta (Cendrillon) para componer la última de sus obras, una verdadera obra maestra hecha opereta, cargada de musicalidad, creatividad y sentido del humor, que muestra lo mejor de la compositora y es casi una metáfora perfecta de su vida. Ella se presenta ante todos en la escalinata de un palacio como una mujer enigmática y misteriosa, de personalidad atrayente y cautivadora, como la propia protagonista del cuento.

El palacio fácilmente puede ser el gran palacio de invierno de San Petersburgo, ciudad en la que conoció a Turguénev. El triángulo amoroso entre los tres artistas forja una verdadera historia fabulosa llena de matices. Las primeras notas de piano que abren Cendrillon son graves, descendentes y poderosas, mientras ella baja los escalones con elegancia y parsimonia.

Su interés por la composición no decayó en absoluto con la edad. Esta opereta, considerada una rareza, está compuesta para siete voces y piano y fue estrenada en 1904, solo seis años antes de la muerte de la compositora. El libreto, escrito también por ella, se basa en el cuento de Perrault, pero también contiene muchos elementos de carácter personal. La versión que hace Pauline no tiene madrastra pero sí un padre algo embustero que niega a su hija verdadera. Con esta obra, Pauline elevó a la excelencia el género de la opereta. Toda la obra está llena de analogías con sus propias vivencias y sentimientos, y no es casualidad que la compositora eligiera este cuento para cerrar su carrera y su vida.

Bibliografía

Yo, Pauline Viardot. Carmen Rodríguez, Extravertida Editorial, Sevilla 2019.

Pauline García Viardot, reina, hada, elfo y demonio. Revista Melómano, julio 2021.

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