
No cabe duda de que la presencia de los actos de las mujeres a través de las informaciones que nos llegan a nuestra revista nos ofrecen interesantes sorpresas no siempre conocidas. Una de las sorpresas que solemos encontrar a menudo es cuando estudiamos las costumbres ancestrales de los pueblos que siguen vivas y activas. Especialmente, nos llama la atención en concreto la vitalidad de los símbolos, las culturas, las tradiciones. No se trata de simples tradiciones, sino de vivencias que han sabido permanecer a lo largo de mucho tiempo. Es lo que sucede con el caso de la Gran Madre Mari de la mitología vasca, venerada por los vascos desde el Paleolítico a nuestros días.
Nuestras colaboradoras nos han ofrecido una preciosa información sobre esa Gran Madre que sigue emocionando a sus fieles desde muy lejos en el tiempo.



















