Ciencia — 29 de mayo de 2026 at 00:00

La materia y la vida cruzando umbrales (segunda parte)

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materia y la vida cruzando umbrales

El comportamiento de los materiales y de los seres de los umbrales es, tal vez, más natural de lo que nos imaginamos. La costumbre que nos falta es la de aprender a mirar. Observar exactamente el límite es lo que nos permite encontrar dónde esta Matrix en que vivimos «comete un error». Los orientales hablarían de desvelar el maya del mundo, toda una aventura de profundidad y descubrimiento, porque estos puntos de contacto tienen regalos insospechados y asombrosos que nos invitan a conocer nuevas posibilidades.

Estuarios

Sabemos que el mar se nutre del agua de los ríos y del agua de lluvia. Aunque ambos tipos de agua son dulces, el agua del mar, sin embargo, es salada. Mantiene su porcentaje de sal por medio de mecanismos que se desconocen al detalle pero se consideran casi homeostáticos, es decir, la salinidad —que no es la misma en todas las partes del planeta— mantiene un promedio constante. En estos mecanismos de control, se reconoce la acción de organismos acuáticos (moluscos, cangrejos, corales), el intercambio de minerales con la roca de los fondos marinos, reacciones químicas y las corrientes oceánicas.

El caso es que se llama estuario al lugar donde ambos tipos de agua se mezclan en un cóctel único. No solo es un punto de encuentro donde conviven especies de universos distintos, sino que hablamos de una zona en constante transición, que requiere de los organismos una adaptación permanente a condiciones que cambian en cualquier momento. Lo único seguro y estable es el cambio. La envidia de nuestro momento histórico es esa capacidad de permanecer imperturbable cuando alrededor nada permanece.

A cada momento varía la cantidad de nutrientes, la salinidad y las corrientes. A la salida de un río, la turbidez también cambia y eso debe ser tomado en cuenta si se depende de la luz. Los manglares son un ejemplo de flora adaptada (tienen neumatóforos, una raíz especial que se eleva de la misma forma en que sacamos naturalmente la nariz fuera del agua para respirar). Los peces autóctonos que habitan los estuarios deben soportar esa salinidad variable, mientras que los peces migratorios deben ser capaces de adaptar su metabolismo para pasar de un ambiente a otro.

Esta capacidad de cambio —que a la evolución le ha representado millones de años en algunos casos— a los salmones y a las anguilas les demora entre semanas y unos cuantos días. Esa transición se realiza en el estuario. Estos humedales costeros también son utilizados por las aves como estación de repostaje: aguas poco profundas llenas de alimento.

La mayor habilidad de este ecosistema es que, en medio de un ambiente en constante cambio, ha encontrado el equilibrio y la armonía. Insisto, sin duda una cualidad a investigar y de la cual tenemos mucho que aprender en este momento histórico.

Reino Fungi

Los sistemas taxonómicos (de clasificación de los seres vivos) son como cómodos cajones que nos sirven para organizar. Distinguimos a simple vista aquellas pertenencias que hemos metido en cajones distintos. Reconocemos fácilmente un vegetal (porque tiene clorofila y fotosintetiza para producir alimento, no puede desplazarse de un lugar a otro y sus células tienen una pared rígida) de un animal, que no produce su propio alimento y debe obtenerlo, puede desplazarse y sus células poseen una membrana flexible.

A medio camino entre ambos, los hongos y las setas poseen características extrañas: su pared celular es rígida, pero no está formada por celulosa, como en las plantas, sino por quitina, la misma proteína que encontramos en el exoesqueleto de los insectos y los crustáceos. Se reproducen mediante esporas, como los helechos, pero al igual que los animales, no pueden producir su propio alimento.

Los árboles son famosos por su longevidad. Se sostiene que el árbol más antiguo del mundo es el Gran Abuelo, un alerce milenario que vive en Chile. Tiene más de 5400 años, unos 60 metros de altura y un tronco de casi cuatro metros y medio de diámetro. Sin embargo, en las Montañas Azules, el hongo de la miel conocido como «monstruo de Oregon» tiene ya 3000 años, su área es equivalente a 1350 canchas de fútbol y, a diferencia del Gran Abuelo, no está envejeciendo. Mientras exista alimento, el monstruo se seguirá extendiendo por todo el territorio de los Estados Unidos de América.

Algunos hongos poseen bioluminiscencia —tal como las luciérnagas o el plancton—, y los llamados mohos deslizantes se llaman así porque, efectivamente, se desplazan. El micelio subterráneo de los hongos es un ecosistema por sí mismo habitado por miles de microorganismos, gestiona gran parte del CO2 atmosférico regresándolo al suelo (representa el sumidero de hasta el 36 % de las emisiones de combustibles fósiles de un año), prepara los suelos áridos reteniendo agua y los limpia de químicos tóxicos. Los hongos y las setas hacen asociaciones con árboles, algas y bacterias y, entre todos, comparten defensas, alimento, agua y antibióticos. Un sistema que es todopoderoso gracias a que la unión hace la fuerza. Los pueblos antiguos, que solicitaban abundancia a la naturaleza mediante cánticos, danzas y tambores, tal vez sabían, como nosotros, que los hongos son sensibles a las vibraciones y al sonido (también a la radiación y la electricidad), y que, como todos los seres sensibles, responden.

Esponjas

Para que un organismo se desarrolle en lo macro, necesita más de una célula. La condición de pluricelular obliga a una organización compleja que termina formando tejidos, órganos, aparatos y sistemas. Los seres unicelulares son más sencillos, y justamente se les llama proto-zoos para ilustrar esa condición de un estado casi anterior al de las responsabilidades de lo que implica ser un animal. Entre unos y otros encontramos un cajón único: el de los parazoos, que se refiere a los poríferos o esponjas. Sus células están juntas, pero no necesariamente esa unión es permanente. Cada una mantiene, en realidad, su identidad de célula independiente. La organización —como siempre— es la clave, y el trabajo se divide por objetivos. Cada célula posee todas las habilidades y, según la función que decida ocupar, desarrollará con su especificidad características que físicamente la diferencian. Algunas se hacen planas y forman el revestimiento (como si fueran piel); otras desenrollan un cilio, un pelillo que les sirve para filtrar el agua y conseguir nutrientes; otras se contraen para regular el flujo del agua que se filtra. Algunas células se encargan de la reproducción: ellas mismas se convierten en gametos.

Sin embargo, esta actitud celular se aleja de la formación de un tejido tal como lo conocemos, porque cada célula puede des-diferenciarse si lo necesita; por ejemplo, si la cortan o si la obligan a cambiar de la forma. Citando un caso, si alguien decidiera licuar una esponja y hacerla pasar por un colador… no pasaría mayor cosa. Simples cosquillas. La esponja mantiene la vida adaptando su vieja forma y organización a otra nueva. El biólogo marino que diseñó la caricatura de Bob Esponja ha parodiado más de una vez esta capacidad.

Plasma

En 1928 Irving Langmuir utilizó la palabra plasma para definir un gas tan caliente que sus átomos habían perdido electrones (tal vez los núcleos necesitaban usar las manos para abanicarse). Tal como ocurre en la sociedad, al calor se pierde neutralidad y las cosas se cargan, se polarizan. En química ocurre que se forman iones (átomos cargados). Estos iones libres ayudan a que la transmisión de electricidad sea eficaz (los gases normales no transmiten la electricidad). El plasma también responde a campos electromagnéticos. Antes del año 2000, el exastronauta costarricense Franklin Chang-Díaz desarrolló el motor de plasma VASIMIR (Variable Specific Impulse Magnetoplasma Rocket), que utilizaba estos campos no solo para fabricar el plasma, sino también para confinarlo: una especie de fábrica-recipiente-motor totalmente virtual. Sin embargo, al plasma, las capas superiores de nuestra atmósfera pueden contenerlo sin ayuda de científicos, y es el estado en que se encuentran las estrellas.

A diferencia del quinto estado de la materia, el condensado o hielo de Bose-Einstein (un gas congelado más allá de los -273 grados centígrados), el cuarto estado de agregación que es el plasma no fue inventado: fue descubierto.

Nanomateriales

¿Alguna vez has descubierto el sabor tan distinto que tiene un queso según el corte que se hace de él? Y es que las características con que apreciamos un sabor vienen dadas por una suma de variantes: color, olor y, especialmente, la textura de un alimento (las papilas gustativas son sibaritas sumamente táctiles). A esto se refieren cuando nos hablan de las propiedades organolépticas: las que percibimos a través de los sentidos. La técnica moderna ha sido capaz de amplificar nuestros sentidos a niveles que permiten observar y pesar cosas muy pequeñas o percibir lo lejano. Gracias a los aparatos, descubrimos —al igual que una patata gruesa y una delgada nos saben distinto, nos crujen distinto y tienen colores distintos—, que ocurre esto mismo con el resto de la materia.

Las partículas en las que una de sus dimensiones ya es menor de 100 nm (0,1 micras) se conocen como nanomateriales (imaginemos que una célula suele tener entre 10 y 20 micras). No solo son materiales enanos, sino que además de su tamaño reducido, poseen efectivamente características distintas a las del mismo material en tamaño grande (bulk), es decir: los materiales másicos. Sus puntos de fusión, su color, fuerza o capacidad magnética son diferentes. Es como si hubiéramos creado un material nuevo.

¿Nuevo de verdad? Escalofría saber que los antiguos tal vez los conocían mejor. La reliquia romana del siglo IV d. C. que representa la muerte del rey tracio que prohibió el culto a Dionisio (copa de Licurgo), además de ser una artesanía hermosa, cuenta con nanopartículas de oro y de plata incrustadas. Quiere decir que los artesanos redujeron estos metales a un tamaño mil veces más pequeño que un grano de sal. La copa refleja colores distintos según que la luz la atraviese desde fuera o salga de dentro de ella (como si pusiéramos una vela). También se sabe que los egipcios y los chinos antiguos utilizaron nanomateriales para cosmética y medicina además de para fines artesanales, tal como hacemos hoy.

Está claro que la materia y la vida son atrevidas; no solo no temen cruzar las puertas, sino que tal vez, para ellas, las puertas no existan del todo.

Los seres humanos disfrutamos clasificando y organizando, dos pasatiempos de la mente. Nos encanta ponerle nombre a las cosas y separarlas en gremios (las grullas y las no grullas…); sin embargo, pareciera que la vida insiste en decirnos que esas separaciones son ilusorias. Cuando los antiguos amerindios o los celtas hablaban de la naturaleza y de todos los elementos y criaturas como un sistema conectado, un todo, cuando Franscico llamaba hermano a su lobo, tal vez esa vivencia era mucho más real que la de un mundo que lucha por separar las cosas. Los umbrales y las puertas, si acaso existen, estarán para cruzarlos. Y cuando todos los crucemos, tal vez nos encontremos juntos en el mismo lugar. Tal vez, ese día, habremos llegado a casa.

Bibliografía

Plotino. Enéadas. Ed. Aguilar.

I-Ching. Libro de las mutaciones. Ed. Sudamericana Buenos Aires S. A, 1977 .

Tesis Síntesis de nanopartículas metálicas y zeolitas para catálisis y separación de gases. De Sonia Domínguez Domínguez para optar al doctorado en Química Inorgánica por la Universidad de Alicante en 2011.

Schwartzberg, L. (director).(2019). Fantastic Fungi [Documental]. Moving Art. Netflix.

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/copa-licurgo-nanotecnologia-cambia-de-color_19118

https://www.elespanol.com/enclave-ods/historias/20221215/hongo-grande-mundo-mide-mismo-campos-futbol/724177763_0.html

bbc.com/mundo/noticias2026/03/160324_agua_excepcional_razones_finde_dv

vitroid.github.io/wáter-science/wáter/index.html

nationalgeographic.com.es/ciencia/plasma-cuarto-estado-materia_14421

ingeoexpert.com/2019/01/04/que-es-un-estuario-y-como-se-forman/?srsltid=AfmBOoo4t7tEeXr4NejWDPKulLEKatmYZe2EovkGI4ZVOCGCUpBbUprR

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