
Como cada mes, ofrecemos una interesante entrega de sugerencias, recuerdos y reflexiones, que ofrecemos a nuestros fieles lectores de Esfinge. En este caso, parece que nuestros colaboradores se han puesto de acuerdo para ofrecer una especie de danza cuyas alternaciones están organizadas y pensadas. Es más interesante conseguir una armonía casi por azar o casualidad, si bien sabemos que existe una cierta conexión que surge cuando nos animamos a seguir por el camino de la filosofía.
Esta conexión ha surgido muchas veces, de manera espontánea: las aportaciones de cada trabajo participan en un todo a partir de una interesante diversidad.
Esta vez nos encontramos con las relaciones entre las formas culturales de Oriente y Occidente a lo largo del tiempo y nos damos cuenta de que no son antagónicas; al contrario, son complementarias.
En todo caso, la humanidad lo ha logrado en algunas ocasiones, y esos son los momentos más bellos y felices que logró alcanzar.




















