
Entre todas las tropelías que vienen cometiendo los humanos desde tiempos inmemoriales, aparece en este número de Esfinge una interesante combinación que sin duda va a resultar muy rica para nuestros amables lectores.
Abril, el brillante mes, cuando reina la alegre florida en el norte y la melancólica en el sur, nos sugiere una dedicación a la naturaleza. Por eso, mostramos en nuestra revista las muy variadas ideas que surgen cuando nos acercamos a la gran Madre. Ella nos ofrece siempre su generosidad, sin tener en cuenta con qué falta de compasión tratamos los humanos a los seres que habitan en nuestro planeta, con la exención de algunos que han comprendido.
Por esa razón, es comprensible que las Naciones Unidas hayan establecido en el año 2009 el Día Mundial de la Tierra el 22 de abril con la finalidad de recordar que las decisiones individuales y colectivas de los seres humanos tienen repercusiones en el planeta Tierra.
Nuestros colaboradores han combinado la filosofía con la naturaleza, el arte, la poesía, la ciencia, con una variedad maravillosa, como ejemplo de todo lo que se puede decir y sentir sobre la gran madre que nos cobija, desde lo más físico a lo más sublime, desde variadas perspectivas. Que lo disfruten.
El equipo de Esfinge




















