Arte — 9 de enero de 2026 at 00:00

Robe

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Robe
Imagen de la página web oficial www.robe.es

Eran las 8:20 de la mañana y un WhatsApp de mi hija me dejó algo preocupado. Había pasado una noche bastante inquieto y, alrededor de las tres, me desperté repentinamente. Me costó volver a coger el sueño y mi perrito no ayudaba subiendo y bajando de la cama constantemente. Por eso, cuando vi el mensaje, Robe ha muerto, no reaccioné. Mi hija trabaja en un centro de mayores y, cuando algún conocido fallece, nos avisa. A los pocos segundos, cuando mi mente comenzó a tener cierta lucidez, me conecté a la web y la realidad me dejó atónito.

Era consciente de la enfermedad de Robe, pero no de su gravedad. Es más, después de un año de la cancelación de la gira, pensaba que estaría aprovechando el tiempo fuera de los escenarios para componer nuevos temas. Después del magnífico Se nos lleva el aire, su siguiente obra podía ser una grata sorpresa. Y esa era mi ilusión y, como después he comprobado, la de muchos de sus seguidores.

Desde la revista Esfinge he dedicado varios artículos a la obra de Robe y Extremoduro. Confieso mi predilección por este gran músico y poeta, aunque debo reconocer que el contacto con su música fue tardío.

Personalmente suelo escuchar todo tipo de rock, aunque mi predilección es por el rock progresivo, sobre todo de los 70. Pero un día escuché La ley innata (2008) y quedé asombrado. Lo escuchaba constantemente, maravillado de la excelente música y casi mejor letra. Considero que La ley innata es el mejor disco de rock de la historia en español y Mayéutica puede ser el segundo.

Después me dediqué a investigar su obra y llegaron Pedrá, Agila, Deltoya y otros éxitos de Extremoduro. Pero me quedo con la etapa en solitario de Robe, con su sonido más intimista de Destrozares, Bienvenidos al temporal y sus obras maestras Mayéutica y Se nos lleva el aire (El poder del arte es para mí la cumbre de su obra, una auténtica maravilla).

Pero volviendo al momento en que me entero de su fallecimiento, mi reacción fue un tanto extraña. Me invadió una gran tristeza y la humedad inundó mis ojos. Le escribí a mi hija: «¡Cuánta belleza en forma de rock se ha llevado al otro lado y que ya no escucharemos! No me lo esperaba, era un gran poeta y compositor, ha sido muy grande, ha creado mucha belleza». Y a continuación me entró una especie de furia, de enfado con Robe, por dejarnos tan pronto. Quería más, mucho más… pero él tenía otros planes.

Como escribía el gran Juan Carlos Ramos (Juancaraes, el mejor conocedor de la obra de Robe):

«Qué difícil es aplicar eso de que no llores porque terminó, sonríe porque sucedió. Nos dejas huérfanos, pero ningún reproche. Te has ido como has vivido, peleando hasta tu último aliento, arañando vida a una muerte que apareció hace muchos meses. Adiós, guerrero».

«Roberto Iniesta, el músico que hizo del presente un hogar y del arte, una forma de resistencia».

Estos dos párrafos describen perfectamente el sentir de todos los que amamos su obra y me remito a ellos porque no soy capaz de mejorarlos. Recomiendo seguir su canal https://www.youtube.com/@juancaraes.

Los días siguientes a su fallecimiento han puesto de manifiesto la legión de seguidores que lamentaban su desaparición y así lo han manifestado (algunos entre sinceras lágrimas) desde distintos medios. Coincidían todos en su tristeza y en considerar a Robe como el más grande dentro del rock en español. Efectivamente, deja un hueco prácticamente imposible de cubrir. Nos deja huérfanos, no hay nadie ni de lejos que pueda acercarse a su liderazgo y siento decir que es difícil que aparezca, en un futuro cercano, alguien que llegue a ocupar su trono.

Otros también se han subido al carro de los seguidores de Robe y han manifestado su pesar y han reconocido su obra, aunque no lo hayan escuchado en su vida. Es sabido que algunos políticos incluso lo tenían vetado, pero ¡ya sabemos de lo que son capaces los políticos!

No quisiera dedicar este espacio a hacer un resumen biográfico y artístico. Otros más preparados que yo lo están haciendo desde el mismo día de su fallecimiento. Gran cantidad de músicos y personajes célebres han hablado maravillas del de Plasencia en estos días posteriores a su muerte. Es curioso, pero durante muchos años fue completamente ignorado por los medios de comunicación y las radios generalistas. Solo en algunas ocasiones se interesaban más por su relación con las drogas en su etapa del caos que por la calidad de sus composiciones. Curiosamente, mientras esto escribo, Extremoduro y Robe ocupan los primeros puestos de reproducciones en Spotify.

Pero el público es soberano y la calidad acaba imponiéndose. Así es que Robe está en el Olimpo del rock. Desde mi punto de vista, puede ir de la mano del gran Jesús de la Rosa (fundador de Triana, muerto en 1983), que nos dejó aún más joven que Robe legando grandes joyas del rock progresivo (rock andaluz para algunos). Y, en general, los críticos lo ponen a la misma altura que Camarón y Paco de Lucía.

Es por ello por lo que dedicaré el resto de este artículo a reflejar una muestra de sus pensamientos en forma de poesía. Él se decía poeta, pero que utilizaba la música para exponer su poesía.

«Todos sabemos que una utopía es algo imposible, pero hay un matiz muy importante: es imposible en ese momento, en el momento de su planificación». «¿Alguien tiene un plan para salvar el mundo? Cuanto más difícil sea ese plan más orgulloso estarás de él, y si es imposible, mejor aún, porque en el fracaso tendrás también la gloria».

«La corrección política siempre me ha parecido un disfraz para los malos».

«Si dicen que estoy loco, puede ser, o que lo estoy de verdad, o que estoy abriendo un nuevo camino».

«Me gustaría herir vuestros sentimientos porque ¿de qué sirve un filósofo si no hiere los sentimientos de nadie?».

«Que le guste a mucha gente no quiere decir nada, porque la mayoría de la gente es idiota. Que un grupo sea mejor porque le guste a más gente, entonces ¿qué sería lo mejor?, ¿las canciones del verano? ¿Sería la música clásica una puta mierda? Yo no lo creo. ¿Eres mejor si te aguanta o le gusta a mucha gente o si a poca gente le gusta mucho?».

«Canto con el corazón y, si no lo siento, pienso que estoy haciendo el ridículo».

«Para algunos, la vida es cabalgar un camino empedrado de horas, minutos y segundos. Y yo, que más humilde soy, solo pido que la ola que surge del último suspiro de un segundo me transporte mecido hasta el siguiente».

«Vosotros podéis hacer lo que queráis porque ya sabéis que estáis en un país libre. Eso sí, que no os vean».

«Pregúntale del tiempo y a ver si se acuerda de mí, pregúntale si es cierto que nadie la ve sonreír, pregúntale qué añora y en qué piensa cuando llora».

«Soy el amo del firmamento metido en mi disfraz de hombre normal».

Recuérdame que busque una salida

si ves que estoy perdido en mi interior.

Recuérdame que olvide aquella herida

que me descascarilla el corazón.

Recuérdame de qué está hecha la vida,

que a veces se me olvida la razón.

Y alégrame esta amarga despedida,

recuérdame de qué está hecho el amor.

(Puntos suspensivos)

Buscaré entuertos que deshacer

y batallas que librar

perdidas de antemano.

Buscaré imposibles que lograr,

que no me importa fracasar

y volver a intentarlo.

(Nada que perder)

Tal vez si pudiera hablarte

de si fuera cierto

que el poder del arte

bien nos pudiera salvar

de una vida inerte,

de una vida triste,

de una mala muerte,

bien nos pudiera salvar

(El poder del arte)

He llorado tanto

y he llorado tan adentro,

he llorado tanto, tanto

que he apagado hasta el infierno.

(La canción más triste)

Yo, que, yo, que pensaba

yo, que creía firmemente en el amor.

Hoy ya sé que no, que ya no importa

y que a la vida hay que buscarle otra razón.

Y busco en los colores del atardecer

y no la encuentro

(Nana cruel)

Como buen guerrero,

puedo dar la talla,

puedo darlo todo,

pues doy todo por perdido

en cada batalla

y nunca me he rendido,

porque si la pierdo

¿para qué quiero estar vivo?

(Guerrero)

Si me caigo y no me levanto,

si lo olvido, recuérdame

que yo soy un poeta, y mi vida, una letra

que escribo en hojas en blanco.

(Del tiempo perdido)

Quise hacer el mundo más feliz

y quise volar y hacer un mundo nuevo,

y, aunque todo esté por conseguir,

no me desespero.

(Mayéutica)

Quisiera que mi voz fuera tan fuerte

que, a veces, retumbaran las montañas

y escucharais las mentes social-adormecidas

las palabras de amor de mi garganta.

Abrid los brazos, la mente y repartíos,

que solo os enseñaron el odio y la avaricia,

y yo quiero que todos, como hermanos,

repartamos amores, lágrimas y sonrisas.

(Ama, ama, ama y ensancha el alma)

¡Hasta siempre, maestro!

(ultimo concierto de Robe)

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