Libros — 1 de mayo de 2021 at 00:00

Las leyes del Serengeti

por
Las leyes del Serengeti
Las leyes del Serengeti

Autor: Sean B. Caroll

Editorial: Debate- Penguin Random House Grupo Editorial

IBN: 978-84-9992-799-2

Las leyes de Serengeti es libro maravilloso escrito por Sean B. Caroll, que, aparte de ser un prestigioso biólogo es un excelente narrador.

El autor hizo realidad uno de sus sueños, viajar al Serengeti (Tanzania), que en lengua de los masáis significa llanuras infinitas. A medida que recorre este imponente lugar donde se concentran los grandes mamíferos de la Tierra, nos narra entrelazando de una forma muy bella y muy clara (apta para curiosos neófitos del tema y no científicos) lo que va descubriendo en este recorrido por las llanuras infinitas con las hazañas y descubrimientos de los pioneros de la biología y la ecología, tratando de explicar la similitud que mantiene la salud en un cuerpo animal y la de un ecosistema, la importancia de conocer los protagonistas de cada sistema y el papel que desempeñan para su buen funcionamiento.

«La vida humana ha cambiado enormemente a lo largo de los milenios, pero nunca tanto como en el último siglo. Durante los casi 200.000 años de existencia del Homo sapiens, la biología nos había controlado (…); en el último siglo hemos cambiado las tornas y tomado el control de la biología». Sean B. Caroll nos dice que en este camino de aprendizaje lo más importante ha sido entender que todo está regulado; así, la mayoría de las enfermedades o problemas ecológicos son el resultado de anomalías en esta regulación, porque se produce mucho o muy poco de algo.

Uno de los ejemplos que nos explica es el cáncer. Esta enfermedad surge cuando falla el sistema de regulación natural del cuerpo, que es el que hace que las células se reproduzcan en la cantidad exacta para mantener el cuerpo sano. Cuando se rompen estos frenos y la reproducción de células no se regula, aparece el cáncer. Comprender las señales que apagan y encienden la reproducción celular ha permitido diseñar fármacos para tratar el cáncer. Y en este campo tenemos el trabajo de Janet Rowley, que identificó los genes que tienen una gran influencia en la aparición del cáncer.

Sean B.Caroll se fija en fenómenos de la naturaleza que compara con el cáncer a nivel ecológico. Al igual que sucede con el cuerpo, en la naturaleza existen también elementos relevantes para poder comprender y resolver un problema ecológico. Como ejemplo, uno de los que nos explica es cómo la introducción del lobo en el famoso parque norteamericano de Yellowstone, favoreció a especies vegetales como los abetos porque el lobo mantenía a raya la población de alces que se alimentan de ellos.

A través de las historias de algunos de los científicos que descubrieron algunas de las reglas de la vida, desde las fisiológicas hasta las que gobiernan los grandes ecosistemas, Sean B. Caroll va alternando las hazañas de científicos dedicados a la fisiología, como Walter B. Cannon, el primero en acuñar un nuevo término para describir los estados estables que mantienen al cuerpo, homeostasis. O Charles Elton, el considerado padre de la ecología, que describió la enorme trascendencia de la regulación del número de animales.

En este placentero viaje para el lector, el autor nos explica de forma muy didáctica conceptos complejos como la evolución, la supervivencia de las especies, las cadenas tróficas o las leyes de la naturaleza en el campo de la ecología, o conceptos como la homeostasis, genes del cáncer o supresores tumorales en el campo de la biología molecular o la fisiología. Y descubrimos las convicciones y la perseverancia de científicos como el japonés Akira Endo, clave en el descubrimiento del hongo que reduce el colesterol, pero que cayó en el olvido; o los viajes al Ártico de Charles Elton en los años veinte del siglo XX; o la historia de Robert Paine y sus estrellas de mar en un ecosistema marino de Mukkaw Bay, en el Estado de Washington (EUA), entre otros. Y todo ello siguiendo el hilo de su viaje por el Serengeti y las emociones que le produce ver el despliegue de los más grandes mamíferos de la Tierra.

Sean B. Caroll nos va descubriendo, entre las explicaciones de su viaje y las historias de grandes científicos y sus trabajos, las seis leyes que él llama «las leyes del Serengeti». Seis leyes de la vida aplicables a los seres vivos y a la naturaleza, que demuestran que la vida es igual para todos: igual para los seres humanos, para el resto de las especies animales, para los vegetales e igual para la propia Tierra, de la que formamos parte conjuntamente. Estas leyes pueden ayudar a sanar el planeta.

Nos advierte que los «cánceres» que afectan a los ecosistemas de la Tierra y que están poniendo en jaque la viabilidad de la vida en ella, son consecuencia de los excesos humanos: exceso de fósforo en las granjas, exceso de pesticidas en los campos, exceso de la caza furtiva, de la pesca… y todo esto va en contra de nuestros propios intereses a largo plazo, un largo plazo que cada vez es más cercano.

Parece claro que el actual sistema económico es la fuente de los cánceres que afectan a los ecosistemas. Desde hace años, ecólogos como Ramon Margalef (1919-2004), primer catedrático de Ecología de España (Universidad de Barcelona), dicen que la economía humana debería imitar a la economía natural de los ecosistemas. En los años 90 la investigadora Janine M. Benyus popularizó el término biomímesis, imitación del funcionamiento de los ecosistemas para reconstruir ecológicamente los sistemas humanos; es una estrategia de reinserción de los sistemas humanos dentro de los sistemas naturales.

Durante decenios hemos explotado la Tierra dándole la espalda porque no conocíamos las leyes que gobiernan la naturaleza. Pero ahora ya las conocemos y no podemos seguir como si no las supiéramos. Debemos usar nuestro conocimiento de dichas leyes para solucionar el problema. Al fin y al cabo, como dice el biólogo Frederic Vester, «la naturaleza es la única empresa que nunca ha quebrado en 4000 millones de años»; por tanto, quizá sí que podamos aprender algo de ella si queremos avanzar en la búsqueda de una economía sostenible y de alta productividad.

El reto más apremiante de hoy es el empeoramiento de la salud de nuestro hogar, la Tierra. Como dice Sean B. Caroll, «hemos creado una extraordinaria situación ecológica donde somos a la vez el principal depredador y consumidor en todos los hábitats (…) y la única esperanza de regularnos somo nosotros mismos».

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