Arte — 31 de marzo de 2017 at 22:00

El anhelo del agua

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el anhelo del agua

Vapuleada por las aristas de los agrestes roquedos
en donde se perfila, agudiza y purifica,
el agua se cierne ladera abajo, desbocada,
con la inconsciente osadía de la juventud,
persiguiendo un sueño eterno e inalcanzable.

Corre cantarina hacia el abrazo final…
pues el mar la espera con sus guiños de plata.
No teme desaparecer en la inmensidad,
no argumenta miedos innecesarios.
Se sabe querida y anhelada por la madre.

Se engalana de brillos nuevos y azulada armonía,
de apacible y sedosa piel que aguarda el amor prohibido.
El mar, a lo lejos, le hace promesa de límites infinitos,
de una hermandad insondable y desconocida,
y ella siente querencias antiguas y ancestrales.

El mar aguarda silente como un arquetipo insondable,
hierático, majestuoso, ensimismado en su propio misterio,
pero al agua no le teme, pues en una sola gota encierra
la belleza y perfección de todas las formas posibles,
el código oculto pretendido por magos y alquimistas.

El mar ya se adivina, se presiente… respira con su rumor de espumas,
y el agua lo anhela con toda el alma, como un murmullo enamorado,
y cuando al fin lo divisa en el horizonte de sus sueños inmediatos
corre gozosa y se ofrece hacia el abrazo final,
libre de ataduras y de las siete máscaras primigenias…

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