Abril 2018

Un paseo por Itálica

Escrito por  Alicia Rodríguez Berenguer
italica italica

«Estos, Fabio ¡ay dolor! que ves ahora
campos de soledad, mustio collado,
fueron un tiempo Itálica famosa;
aquí de Cipión la vencedora
colonia fue; por tierra derribado
yace el temido honor de la espantosa
muralla, y lastimosa
reliquia es solamente
de su invencible gente.
Rodrigo Caro
 
Muy cerca de Itálica, a unos 7 km, se encontraba Ispal o Spal (la actual Sevilla), a la que también Escipión se encargó de reconstruir, y en la que posteriormente Julio César fundaría la Colonia Iulia Rómula Hispalis.

El esplendor de Itálica se alcanza en los siglos I y II, durante los reinados de Trajano, primer emperador romano de origen hispánico, y de Adriano, su sucesor. Ambos nacidos en Itálica, embellecieron y ampliaron la ciudad, mejorando igualmente su economía. No nos cabe duda de que la importancia de Itálica ante Roma se debe en buena medida a ser cuna de los dos emperadores.

Si de la época de Escipión es la Vetus Urbs o ciudad vieja, la Nova Urbs es probablemente comenzada en tiempos de Trajano, pero promovida principalmente por Adriano, quien además le otorgó el rango de colonia y la dotó de bellísimos edificios públicos.

Muchas son las teorías planteadas sobre el fin de Itálica, en torno al siglo IV, como el fenómeno de las arcillas expansivas, que no tiene visos de realidad ante la conservación de las «ruinas», enfermedades y pestes que no han sido probadas. Actualmente se cree que este abandono comienza tras la desaparición de los emperadores hispanos, cuando la influencia de las grandes familias de Itálica empieza a disminuir provocando el abandono paulatino de la ciudad. Aunque lo que se abandona es la ciudad nueva, las lujosas « domus » serán habitadas muy esporádicamente, hasta ser completamente olvidadas. Parece que se mantiene durante algún tiempo el uso de las tiendas, y el resto de habitantes de Itálica continuará viviendo en la ciudad vieja, que actualmente y desde el siglo XVII está debajo del pueblo de Santiponce.

Itálica 2

Tenemos constancia de su supervivencia gracias a noticias sobre las restauraciones que Leovigildo hizo de sus murallas en el 583, así como del uso que se hizo de las piedras de la ciudad para desviar el curso del Guadalquivir, y de la presencia de obispos procedentes de Itálica en el siglo VII. En época musulmana pervivía, siendo conocida como Talika o Al-Taliki; los cristianos la llamarán Campos de Talica o Sevilla la Vieja.

Poco a poco despoblada y olvidada, en el siglo XVIII se ordena el derribo de parte del anfiteatro para construir un dique en el Guadalquivir. Posteriormente se usaron materiales de Itálica para construir la carretera hacia Extremadura…

Durante la ocupación de Napoleón se le devuelve su nombre y comienza la protección de Itálica, aunque los expolios seguirán siendo terribles, construyéndose muchas casas en Santiponce con materiales de Itálica, llevándose mosaicos completos y estatuas que hoy están en casas nobles de Sevilla. Las columnas encadenadas que rodean la catedral de Sevilla proceden en su mayoría de Itálica.

En 1912 fue declarada monumento nacional.
Principales monumentos de Itálica

El teatro
Aunque gran parte de la Vetus Urbs permanece sin excavar, han sido localizadas las termas menores y el teatro que se construyó en la época de Augusto, a las afueras, pero cercano a la ciudad vieja. Se sabe que en sus alrededores hubo una plaza porticada y al menos un templo. Es uno de los edificios públicos más antiguos de Itálica, cuyo aforo era de 3000 personas. Su actividad se dilató hasta el siglo V, dándosele posteriormente los usos más diversos. Finalmente, fue sepultado por las riadas del Guadalquivir, olvidándose su situación exacta. En 1937 se descubre al construir una casa. Hoy se utiliza para festivales de verano.
Está situado en el Cerro de San Antonio (Santiponce), lugar en que se hallaron las figuras de Mercurio, Diana y Venus, cuyos originales se encuentran en el Museo Arqueológico de Sevilla.
 
Anfiteatro
Es uno de los más grandes anfiteatros del Imperio romano, con capacidad para 25.000 espectadores. En él se celebraban combates de gladiadores, episodios bélicos, cacerías y enfrentamientos entre animales.
Situado al norte de la ciudad, extramuros, su localización aprovecha dos colinas naturales. Un antiguo arroyo pasaba por la vaguada natural y fue canalizado y desviado.
Resulta interesante encontrar una copia de la Tabula Gladiatoria, datada aproximadamente en el 178 d. C., cuyo original está en el Arqueológico de Madrid, que hace referencia a los juegos de gladiadores y dirigido a las provincias romanas. Se advierte sobre el dinero recaudado, y se recomienda que se bajen los precios estableciendo tarifas.
Una de las curiosidades que podemos comentar del anfiteatro de Itálica es el descubrimiento de varias salas dedicadas al culto de Némesis y de la diosa norteafricana Caelestis, aunque hay también vestigios no suficientemente estudiados sobre cultos a Mitra, Esculapio, Baco y otras divinidades.
En el anfiteatro y en algunas calles encontramos también grabados con lo que se ha interpretado como tableros de juego, entre los que se intuye el popular juego de tres en raya. Estos grabados han sido estudiados y clasificados más recientemente con técnicas digitales.

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El agua: alcantarillado y acueducto
El asombroso genio romano no solo se refleja en las grandes y vistosas obras, sino en las muy útiles como el alcantarillado, en el que para mayor comodidad se podía estar de pie. Se puede ver el recorrido de las alcantarillas y también algunos restos de las tuberías de plomo.
Teníamos noticia de la existencia de restos de un acueducto que traía el agua a Itálica desde Tejada la Nueva (cerca de Escacena del Campo, Huelva), a unos 36,5 km al oeste de la ciudad, con referencia a restos visibles y grandes cisternas, pero hasta 1974 no se encontraron gracias a unos trabajos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, descubriéndose entonces que hubo en realidad dos acueductos, y que el segundo aprovechaba parte del recorrido del más antiguo.

El traianeum
Es el templo construido por Adriano en memoria de su antecesor y tío Trajano. Allí se encuentra la copia de la escultura de Trajano divinizada. A su alrededor se articula la Nova Urbs. Es el único templo del que conocemos su emplazamiento si exceptuamos el dedicado a Némesis en el anfiteatro y a Isis en el teatro.

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Los mosaicos
Son destacables los mosaicos de las grandes mansiones de Itálica. Aunque desgraciadamente el expolio ha sido desmesurado, aún podemos ver magníficos ejemplos.
En la casa del planetario está situado el colorido y maravilloso mosaico del planetario dedicado a los dioses que presiden los días de la semana, relacionados con los planetas. Alrededor del medallón central, el dedicado a Venus, se encuentran Selene (lunes), Marte (martes), Mercurio (miércoles), Júpiter (jueves), Saturno (sábado) y Helios (domingo).

Un paseo por Itálica
La mejor recomendación que podría transmitir es pasear por Itálica, empaparse de su ambiente, visitar sus lugares, sus casas, asombrarnos al ver los mosaicos, asomarnos a la f ossa bestiaria en el anfiteatro, tratar de imaginar las termas en su esplendor y no ver sus despojos, maravillarnos ante Venus o Diana, recorrer los jardines, pasear por el empedrado cardo máximo y cerrar los ojos para volar al «pasado feliz».

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Siempre he creído que hay emplazamientos mágicos, y para mí, sin duda, es Itálica uno de esos lugares. Ante la magnificencia de los restos nos sentimos sobrecogidos y podríamos acordar con Rodrigo Caro:

De todo el bien que airado quitó el cielo
goza en las tuyas sus reliquias bellas
para envidia del mundo y sus estrellas.

Hermosa Itálica donde la paz que respiramos no es la de los muertos, sino la paz de lo eterno.

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