
En la mitología púnica, Tanit es la Gran Diosa. Tiene similitud con la diosa Astarté, principal deidad de Cartago. Diosa de la fecundidad, su simbolismo estaba ligado a los cultos lunares. Su culto se perpetuó más allá de la época púnica, extendiéndose en todo el Mediterráneo occidental. En Roma se le consagró un templo. Sus atributos son de fertilidad y amor. Pero no solo hay atributos concretos, Tanit está rodeada de misterio como las mismas noches de luna llena de Ibiza, que estaba bajo su protección. En esta isla hay creencias populares de que, gracias a esta protección, no existen en la isla serpientes ni animales venenosos o mortíferos.
Como protectora de la fecundidad del mundo, lo es también de toda forma de vida. Son sus atributos una paloma y una granada. Curiosamente, aún hoy, muchos campesinos ibicencos tienen por costumbre desgranar sobre la mesa de su hogar una granada cuando comienzan algo nuevo. Y también se acostumbra a dejar la granada en la mesa en las Noches de Difuntos para que los seres de ultratumba sacien su hambre. Cuando es asociada a un león, nos quiere mostrar sus características de diosa guerrera.
A veces aparece como una ofrendante que se dirige hacia lo divino y celeste.
En una estela, Tanit aparece con atributos de Isis-Hator. La diosa se encuentra sentada en el más allá. También nos encontramos símbolos como estatuillas que tienen la mano derecha levantada en actitud de bendecir y proteger. La forma de Tanit con el atributo lunar es su representación más popular, pero no del todo entendida, pues guarda un profundo simbolismo. Consiste en un triángulo, con un disco en la parte alta separado del anterior por unos brazos colocados en horizontal. Es indudable que tiene similitudes con el Ank egipcio.
En algunas representaciones se puede interpretar su simbolismo como una ofrendante a lo divino. Es Diosa Madre en el cielo o una Madre en la Tierra, pudiendo así llenar los corazones de los hombres de seguridad y cariño. Es considerada como divinidad astral, señora del cielo debido a sus atributos.
En algunos casos, aparece con una luna creciente cuyas puntas se representaban hacia abajo.
Desde el punto de vista tipológico e iconográfico, las figuras con representaciones de Tanit se agrupan en:
Figuras acampanadas: denominadas así por su forma de campana. Representan el busto de la diosa, cuyo cuerpo está cubierto por dos grandes alas plegadas sobre el pecho en forma de manto a modo de protección. Estas figuras aladas son de creación autóctona y se sitúan cronológicamente durante los siglos IV-III a. C. Son reflejo de una mezcla de estilos y reminiscencias griegas y egipcias. Las alas, como atributo que encontramos repetidamente en las representaciones de la diosa, están tomadas del mundo egipcio, donde, al igual que Isis y Nephtys, representan la protección divina.
Su cabeza está cubierta con una tiara cilíndrica, a veces decorada con estrellas. Sobre el pecho aparecen motivos simbólicos: la flor del loto, la palmera, una rosa de cuatro a seis pétalos, la luna en cuarto creciente, el disco solar… A menudo estos atributos sustituyen y representan a esta divinidad. En la figura que sostiene en su regazo a un niño, evidencia más su característica de diosa madre. También suele llevar sobre la falda una paloma, otras veces una granada o la pátera para la ofrenda de líquidos en honor a los dioses.
Figuras entronizadas: estas figuras no tienen demasiados atributos divinos, pero sus hallazgos en santuarios, su actitud y sus valiosos atavíos, el tocado de su cabeza, las joyas y el trono con escabel en el que se asientan, tienen como finalidad la de dignificar al que lo ocupa. Por estos motivos se pueden llegar a identificar como imágenes divinas.
Existe otro signo de carácter mágico-religioso relacionado con la mano abierta de Tanit y la llamada mano de Fátima. En todos los países árabes, el signo de la mano de Fátima (con la palma abierta, los dedos extendidos, el pulgar ligeramente recogido) es símbolo de protección contra las malas influencias exteriores. Pero Fátima había nacido en la Meca en el año 606 d. C. y las estelas de Cartago y figuras encontradas por las islas del Mediterráneo, donde se encuentran representaciones de dicha mano, son del siglo V a. C. Con esto se evidencia que, una vez más, la esencia de lo que fue sigue siendo válida, a veces con formas iguales, a veces con otras formas adaptadas a cada cultura, tiempo, sociedad, religión…
Los romanos le aplicaron el epíteto de caelestes (celeste) y su culto se introdujo en Roma hacia la época de Septimio Severo, ya que se imprime la imagen de la diosa cabalgando sobre un león en algunas monedas acuñadas durante el mandato de este emperador en el año 228 a. C. Isis, Ishtar, Astarté, Juno, Tanit, María… diosas madres, distintas imágenes pero con similitudes simbólicas que nos hablan de la misma esencia.
Atributos de Tanit
Espiga: relacionado con la siembra y la recolección del trigo, por lo que se le ofrendaba este cereal en septiembre después de la cosecha.
Granada: símbolo de la fecundidad, representando los misterios más elevados de Dios, sus juicios más profundos y su sublime grandeza, relacionado con el mundo de ultratumba.
Perfume: incienso.
Tocado: en forma de bonete bordado y metálico. Asociado con los símbolos de la fecundidad.
Color: el rojo-ocre (antiguamente extraído del óxido de hierro), utilizado en las ofrendas como símbolo de vida. Para representar esta idea, los púnicos decoraban sus exvotos con este color, marcándole un reborde en el cuello en forma de collar. Muchas de las figuras encontradas aún conservan colorido.
Alas: este manto sagrado alado es símbolo por excelencia de la protección divina. Las alas están en relación con el elemento aire, elemento sutil, idea de elevación hacia el cielo e impulso para trascender la condición humana.
Loto: imagen de la pureza, pues aun surgiendo de aguas pantanosas, el loto está libre de ellas y se abre paso en la oscuridad elevando sus pétalos hacia la luz. Es símbolo de espiritualidad, a la vez que de armonía cósmica y de los renacimientos. Se ofrendaba, junto con otras flores y frutos (rosa, lirio, palmera y granada) en el mes de mayo, cuando ya la primavera ha despertado a la naturaleza, como invocación a la energía-vida.
Luna: simboliza un principio femenino, la ciclicidad y la renovación. En este doble aspecto es símbolo de transformación y crecimiento.
Palmera: relacionada con el árbol de la vida y símbolo de la victoria de la divinidad.
Paloma: superación de los instintos, predominando así el espíritu. Símbolo del alma. En algunos bajorrelieves funerarios se encuentra este símbolo bebiendo en un vaso que representa el manantial de la memoria.
Rosa y lirio: utilizados indistintamente, simbolizando el amor, el corazón y, en definitiva, la copa de la vida. Ubicado en la mayoría de las figuras en el plexo solar.
Santuarios de Tanit en Ibiza
Tanit recibió piadoso culto en esta tierra llamada antaño Ibosim, teniendo varios santuarios con sus correspondientes hallazgos, que se detallarán a continuación.
Las Cuevas des Culleram es el primer santuario por excelencia de Tanit en Ibiza. Se encuentran en la cima de una montaña y al aire libre, siguiendo la tradición fenicia. Se alzan a unos 200 metros sobre el nivel del mar y a 1 km de la Cala de San Vicente, lugar aislado y poco accesible en tiempos de la ocupación cartaginesa, quedando sin contacto directo con la región meridional de la isla, la única intensamente poblada, ya que por esta región los hallazgos han sido más abundantes. Es uno de los santuarios más importantes dedicados a Tanit.
En el verano de 1907 se organiza una expedición basándose en los rumores de unos labradores que habían encontrado unas cuevas y, dentro de ellas, vasijas antiguas y huesos. Así, el 17 de julio de este mismo año se obtienen los primeros hallazgos. Cerca de la puerta de entrada a la cueva aún se conserva una cisterna rectangular de 4,30 m de longitud y casi 1 m de ancho. En el espacio junto a ella se ubicaba el templo.
En el interior de la cueva se llegan a encontrar hasta seiscientas figuritas de barro cocido y alrededor de un millar de cabecitas correspondientes a idénticas figuras, un leoncito de marfil carbonizado y fragmentos de cerámica y huesos, todo ello mezclado con una espesa capa de ceniza. Las figuritas encontradas miden de 10 a 20 cm de altura. Aparte de estas figuras, se hallaron pebeteros en forma de cabeza femenina, varias figuras de diosas entronizadas de pequeño tamaño, joyas, collares y lucernas, muchas de ellas catalogadas y expuestas en el Museo de Puig d’es Molins (Ibiza).
A algunos de los exvotos se les aprecian características de haberlos lanzado a un fuego hipotéticamente purificador.
El león de marfil es un atributo de las deidades femeninas cartaginesas; se han encontrado otros leones en Cartago y Cerdeña.
En 1909 se hace otra campaña en la cueva y, en el fondo de la misma, a un nivel más profundo que el que contenía las figuras anteriores, debajo de una capa de sedimento calcáreo, hallaron fragmentos de cerámica tosca que se considera de época neolítica.
En 1923 un labrador encontró la famosa lámina de bronce con dos inscripciones púnicas en una de cuyas caras se menciona a Tanit. En 1929 fue adquirida al campesino por el Museo Arqueológico de Alicante, donde se conserva.
Entre 1965 y 1971 nuevas excavaciones sacan a la luz unas medallas de oro y plata de carácter votivo. También en una finca colindante se encontró un ajuar funerario, supuestamente de un servidor de Tanit.
Otro hallazgo importante con respecto a esta deidad está ubicado en Isla Plana, islote que en la Antigüedad estaba separado de Ibiza y actualmente está unido por tierra firme al puerto de la ciudad. Estos hallazgos también fueron efectuados en 1907, encontrándose una planta de un pequeño templo con columnas y restos de algún capitel. En un pozo vecino, junto a restos cerámicos y de huevos de avestruz pintados, aparecieron numerosos fragmentos de figuras de aspecto arcaico, pintadas y hechas a torno. Se ha contabilizado la cifra de 35 figuritas, aparte de fragmentos de otras tantas. Sus medidas son de 16 a 27 cm de altura, a excepción de una pieza que debió de medir, cuando aún estaba completa, medio metro. Sus formas son también acampanadas.
No solo encontramos aquí figuras femeninas como en Es Culleram, pues en el cuarto tipo catalogado aparecen formas masculinas también acampanadas, con el brazo derecho sosteniendo una lucerna púnica de dos picos. Los primeros grupos encontrados tienen claros paralelismos con el material encontrado en Cerdeña, Cartago y el oriente mediterráneo. Cabría sospechar que estamos frente a otro santuario con sus exvotos, que se acumularon en el pozo, acaso consagrado al dios Eshmun, identificado como el dios griego Asklepios, deidad de la medicina.
Hasta principios de siglo, se tenía la costumbre de que todo aquel que debiera guardar cuarentena por alguna enfermedad, y sobre todo los navegantes que llegaban a la isla, se recluyeran en Isla Plana, no solo como medida para no contagiar a otros, sino porque se pensaba que se sanaba antes y mejor, ayudado por esta deidad y por la pureza del medio, de su tierra y su agua.
El tercer santuario de la isla está ubicado en el llamado Puig d’en Valls, en una colina a 2 km de la ciudad, y fue excavado en 1906 por la Sociedad Arqueológica Ebusitana. Mezclados con restos de habitaciones se encontraron los de los templos, uno de ellos subterráneo. Entre los hallazgos figuran cerámicas, con vasos cilíndricos para ofrendas, cabecitas, adornos como cuentas de collar y amuletos, ungüentos de vidrio, etc. Las facciones de las piezas encontradas, alegóricas de la diosa Tanit, muestran gran pureza, acercándola más al concepto de deidad que de verdaderos retratos.
El legado de Tanit nos sirve para desvelar incógnitas entre lo humano y lo divino, como el de otras tantas deidades. Lo divino, cuando se acerca a lo humano, se sirve de símbolos que hacen de puente conector; así, en la pequeña escala que podamos captar, intentamos acercarnos al misterio de la esencia de la Gran Madre, comprendiendo sus distintas expresiones de algo único y esencial.



















