Filosofía — 3 de abril de 2026 at 00:00

Aristóteles: la amistad con uno mismo

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Aristoteles amistad

Recordemos lo tratado en el artículo anterior (Aristóteles: amistad, felicidad y virtud): la importancia de recuperar el valor de las palabras; la mente o razón como motor humano, destacando la «recta razón» como la superior y objetiva sobre la razón normal o subjetiva e influenciable; la virtud es la vida del alma —toda la vida interior— conforme a la recta razón: la virtud se vive. Hay dos clases de virtudes: morales o prácticas e intelectuales o reflexivas; las personas realmente virtuosas son los hombres y mujeres «buenos».

La verdadera amistad empieza en uno mismo

Aristóteles parte de una premisa: la amistad, el amor, la virtud, la felicidad y todo lo importante de la vida es una forma de acción. Y es preferible dar que recibir, porque lo primero nos hace ser activos; y lo otro, pasivos.

Dice la Real Academia de la Lengua Española (RAE) sobre la amistad: «Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato».

Aristóteles contempla la amistad de una forma más genérica: toda sociedad o comunidad de personas que se unen con conciencia y de forma voluntaria para obtener un fin. Puede haber afecto o no, siendo el afecto, normalmente, el inicio de la amistad, según afirma. Incluye desde los amigos y la familia hasta cualquier tipo de sociedad y el propio Estado, para él la forma más elevada de amistad, pues todas las sociedades y comunidades necesitan ser reguladas por leyes y están dentro del Estado.

Somos amigos de los demás según es la amistad con uno mismo.

Pero, para Aristóteles, la primera condición del que pretenda tener amigos es ser amigo de sí mismo: «Somos amigos de los demás según es la amistad con uno mismo».

Y esta afirmación es muy importante, porque nos olvidamos de que no podemos dar a otro lo que no tenemos. Por eso, en la filosofía «a la manera clásica», la clave de la enseñanza no son las palabras sino el ejemplo. Helena P. Blavatsky lo explica muy bien en su obra Doctrina Secreta, Tomo I: «Honrar las verdades con la práctica»; y Sócrates: «Filosofía es hacer el bien», tal como recoge Jenofonte.

Ya vimos que, para Aristóteles, lo importante en la vida es ser activo y no ser pasivo: dar antes que recibir.

«Vivir bien y dichoso es vivir practicando la virtud».

«El fin de la amistad es la acción de amar».

«La verdadera amistad radica más en querer que en ser querido. El amor es la virtud de los amigos».

El hombre bueno y el hombre malo

«Hay dos tipos de amor a uno mismo: el de los egoístas y el de los hombres buenos».

Para Aristóteles, el hombre bueno y virtuoso es el modelo a seguir. Recordemos que practica las virtudes morales (fortaleza y templanza) y las intelectuales (prudencia y justicia).

El hombre bueno es amigo de sí mismo, pues está en paz y en armonía consigo y con la naturaleza. El malvado es amigo de los demás porque no soporta la soledad y necesita estar rodeado de aduladores y siervos (personas con actitud servil).

Características del hombre bueno:

* Quiere y practica para sí el bien y lo que parece serlo —pues es propio del hombre bueno trabajar con empeño por el bien—.

* Está de acuerdo consigo mismo y desea siempre las mismas cosas con toda su alma.

* Se mueve por la bondad y la honestidad.

* Valora a los demás por lo que hay de bueno en ellos y no por sus riquezas y/o cargos públicos que tenga.

* «Para los hombres buenos el premio es la virtud y su beneficio es el honor».

* Nunca está solo, porque un hombre con Dios es mayoría.

* Es generoso.

Vivir bien y dichoso es vivir practicando la virtud.

Características del malvado:

* Es egoísta. Busca ser él el objeto de atención antes que corresponder al otro. Lo propio del egoísmo es querer ser amado antes que amar.

* Ambicioso, trabaja intensamente movido por el deseo para lograr metas materiales; y por codicia, cada vez quiere más y todo le resulta poco.

* Su relación de amistad se basa en la superioridad sobre el otro.

* Depende del otro: ser amado es algo circunstancial y puramente pasivo. Es inestable y su amistad dura mientras pueda obtener un beneficio.

* Incapaz de amar de forma verdadera, vive siempre con inseguridad y con miedo.

* Es su propio tirano y tirano de los demás, pues su felicidad depende de bienes externos y de personas que no puede controlar totalmente.

* Aunque esté rodeado de gente, siempre está solo.

Pero Aristóteles afirma que siempre hay esperanza con los malvados, y con cualquier persona: «Siempre hay algo bueno en todos los hombres, y por esta razón muchos se unen entre sí sin que sean buenos, pero se unen por aquello en lo que pueden entenderse. Porque, insisto, todos los hombres sin excepción tienen en sí mismos alguna pequeña parte de bien (el amor a los hijos, a algún arte, etc.)».

Cada uno es el mejor amigo de sí mismo.

Cómo llegar a tener amistad con uno mismo

La amistad (más sencilla, básica) con uno mismo es posible si:

A) Para uno mismo, nos somos simpáticos a nosotros mismos (agradables y con autoconfianza) y, a la vez, queremos vivir con nosotros mismos (tenerse respeto, aceptar nuestras fortalezas y debilidades, y atender a nuestras necesidades físicas, emocionales, mentales y espirituales: es decir, tratarnos como a un buen amigo).

B) Para los demás: querer el bien, desearles una larga vida y que sea dichosa.

Importancia de ser amigo de sí mismo

«Todos los sentimientos amorosos proceden, en primer lugar, de uno mismo y de ahí se extienden a los demás. Por ello, cada uno es el mejor amigo de sí mismo y debemos amarnos, sobre todo, a nosotros mismos; pero hemos de amar en nosotros lo bueno y no la codicia ni los placeres. Quien ama la codicia y los placeres por sobre todas las cosas es un hombre malo y es egoísta. Y lo mismo sucede con una ciudad: es bueno para todos que haya hombres que sean responsables y que realicen acciones nobles: si todos los hombres rivalizaran en nobleza y se esforzaran en realizar las acciones más nobles, entonces todas las necesidades comunes serían satisfechas y cada individuo poseería los mayores bienes (morales)».

«Todos los hombres desean la riqueza y el poder, pero el hombre de bien se alejará de estos bienes para dejárselos a otros cuando ve que otros pueden hacer mejor uso de ellos que él. Pero el resto de los hombres (los malos) son incapaces de hacer este sacrificio, primero, por ignorancia, porque no creen que puedan emplear mal estos bienes que codician; y en segundo lugar, por ambición de dominar».

Lo propio de la amistad es amar antes que ser amado.

Condiciones para que haya una verdadera amistad con otros

1) Benevolencia o buena disposición hacia el otro, que puede dar lugar al afecto y, posteriormente, al amor.

2) Convivencia; no puede haber amistad en la lejanía, a menos que se haya tenido antes.

3) Ha de ser probada, puesta a prueba; por eso necesita tiempo.

4) Y ha de tener continuidad, ha de ser duradera.

«El tiempo y el infortunio descubren a los verdaderos amigos de los falsos».

Importancia del afecto en la amistad

Afectuoso es alguien que muestra y siente cariño, amor y ternura hacia los demás, y lo expresa de forma abierta y cálida, creando cercanía y un ambiente agradable y acogedor.

* Es lo contrario del egoísta. Es generoso.

* Disfruta más amar que ser amado. El que no es ambicioso prefiere amar a ser amado.

* Su relación con los demás es más de igualdad. El egoísta busca la superioridad.

* Depende de sí mismo: cuando se ama, se actúa con conciencia. «Es imposible ignorar que se ama».

* Lo propio de la amistad es amar antes que ser amado.

Bibliografía

ARISTÓTELES. Ética Nicomáquea. Biblioteca Básica Gredos. Madrid, 2000. Traducción y notas T. Martínez Manzano.

ARISTÓTELES. Gran moral y Moral a Eudemo. Espasa-Calpe S. A. Madrid, 1942. Traducción Patricio de Azcárate.

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