Filosofía — 13 de julio de 2026 at 00:00

Escuelas de Yoga de Patañjali

por

Escuela de yoga pantajali

El espejo de la mente y la liberación del espíritu

Las enseñanzas de Patañjali constituyen un pilar fundamental no solo de la espiritualidad de la India, sino del pensamiento universal en lo que respecta al mapa de la mente humana. Considerado el gran codificador de la filosofía del Yoga, su figura unifica la tradición práctica y la metafísica orientales.

Respecto a su cronología, los orientalistas sitúan su existencia alrededor del año 200 a. C., mientras que las cronologías tradicionales del esoterismo y el ocultismo aproximan su vida a los siglos VII o VI antes de nuestra era. Sea como fuere, la tradición lo sitúa como contemporáneo del célebre gramático Pânini, sobre cuya obra escribió un fundamental comentario titulado Mahâbhâshya. Además de este tratado gramatical y de los universales Yoga Sûtras («Aforismos sobre el Yoga»), se le atribuye tradicionalmente un valioso compendio de medicina y anatomía.

Es importante subrayar que Patañjali no «inventó» el Yoga; su genialidad radicó en ser el gran sistematizador que rescató e integró prácticas y tradiciones milenarias en una estructura filosófica definitiva.

El Yoga Darshana: el Yoga como visión absoluta

¿Qué era formalmente la escuela de Patañjali? Se la conoce clásicamente como Raja Yoga (el «Yoga Real») o, en el ámbito académico y filosófico, como el Yoga Darshana. En la tradición de la India, un Darshana es una «visión», un sistema filosófico ortodoxo que ofrece una perspectiva integral de la realidad.

A diferencia de las adaptaciones contemporáneas, enfocadas de manera casi exclusiva en el ejercicio físico, la escuela de Patañjali se erige como una disciplina psicológica y metafísica profunda. Su objetivo último no es la flexibilidad corporal, sino el control absoluto y deliberado de la mente para lograr la emancipación del espíritu.

Fundamentos metafísicos: la dualidad del Samkhya

La estructura metafísica del Yoga Darshana se asienta sobre el Samkhya, un sistema filosófico dualista que divide la existencia en dos principios eternos e independientes:

* Purusha: el «sí mismo» puro. Es la conciencia testigo, inmutable, eterna y libre de todo atributo material.

* Prakriti: la naturaleza material primordial. Abarca todo lo manifestado: desde las rocas y el plano físico hasta las estructuras más sutiles de nuestro ser, como los pensamientos, el intelecto y las emociones.

El problema de la existencia

Patañjali nos explica que la raíz del sufrimiento humano (Duhkha) brota de una ignorancia primordial (Avidya): la tendencia de nuestra conciencia (Purusha) a identificarse erróneamente con la materia y las fluctuaciones mentales (Prakriti). Vivimos como un rey legítimo que, habiendo olvidado por completo su identidad, se cree el mendigo reflejado en el espejo.

El napa del camino: Ashtanga Yoga (los ocho miembros)

Para apagar el ruido mental y romper esta falsa identificación, Patañjali propone el Ashtanga Yoga, una escalera técnica y progresiva compuesta por ocho miembros o requisitos (Yogangas). Esta estructura actúa como un método científico para aquietar la conciencia.

Miembro (Yoganga) Significado y propósito técnico
1. Yama Los votos éticos o restricciones universales hacia el mundo externo.
2. Niyama Las disciplinas de conducta y observancias hacia uno mismo.
3. Asana La postura estable y cómoda; la quietud corporal indispensable.
4. Pranayama La regulación y control de la energía vital a través de la respiración.
5. Pratyahara La abstracción sensorial; el repliegue de los sentidos hacia el interior.
6. Dharana La concentración fija de la mente en un solo punto u objeto.
7. Dhyana La meditación sostenida; el flujo continuo de atención ininterrumpida.
8. Samadhi La absorción total o contemplación cognitiva, donde el observador y lo observado se funden.

 

El código ético: Yamas y Niyamas

Antes de abordar las profundidades de la meditación, es imprescindible estabilizar la psique y purificar el terreno vital. Los dos primeros peldaños actúan como un filtro indispensable para evitar el ingreso de nuevas impurezas en el lago de la mente.

Los Yamas: armonía con el entorno

Son los reguladores o «vigilantes» de nuestra interacción social y cósmica:

* Ahimsa: la no violencia en pensamiento, palabra y obra; la compasión universal.

* Satya: la veracidad; el compromiso inquebrantable de vivir y expresarse en la verdad.

* Asteya: el no robar; no apropiarse de lo ajeno, ya sean objetos, tiempo o ideas.

* Brahmacharya: el uso responsable y moderado de la energía vital y sexual.

* Aparigraha: el desapego; la renuncia a la codicia y a la acumulación innecesaria de bienes.

Los Niyamas: disciplina interior

Son las observancias íntimas y los compromisos sagrados destinados a la purificación del practicante:

* Saucha: la pureza y limpieza, tanto a nivel físico como en la transparencia de los pensamientos.

* Santosha: el contentamiento; la aceptación serena y gozosa del momento presente.

* Tapas: la disciplina ascética, el esfuerzo consciente o «fuego» transformador que purifica el carácter.

* Svadhyaya: el autoconocimiento a través del autoanálisis y el estudio devocional de los textos sagrados.

* Ishvara Pranidhana: la entrega, devoción y rendición de los frutos de las acciones a una realidad superior o principio divino.

 

Los obstáculos del camino: Vikshepas y Chitta Vrittis

¿Cómo se conecta todo este entramado en la experiencia del practicante? La mente humana es comparable a un lago. Por naturaleza, el cerebro genera pensamientos automáticos e imágenes fluctuantes, llamadas Chitta Vrittis; estas «olas mentales» enturbian la superficie e impiden que veamos el fondo de nuestro verdadero ser.

Para que las Chitta Vrittis se calmen, es imperativo mitigar los Vikshepas, que son los nueve obstáculos o distracciones fundamentales que agitan la conciencia. Estas barreras no solo operan en el plano intelectual, sino que se reflejan de forma directa en los niveles físico y energético, quebrando la armonía interior:

* Vyadhi (enfermedad): el malestar físico o desarraigo orgánico que perturba la quietud indispensable para la práctica.

* Styana (apatía): la inercia mental, la rigidez o la pesadez psicológica que impide emprender la acción espiritual.

* Samshaya (duda): la indecisión crónica o la falta de certeza y fe en el camino, en el método o en las propias capacidades.

* Pramada (negligencia): el descuido, la falta de atención o la ligereza en la ejecución de la disciplina.

* Alasya (pereza): el letargo y la pesadez del cuerpo físico, frecuentemente dominado por la cualidad de tamas.

* Avirati (disipación sensorial): la incapacidad de frenar los deseos, lo que causa que la mente se disperse codiciosamente hacia los objetos externos.

* Bhranti-darshana (visión errónea): el autoengaño o la ilusión filosófica; confundir lo falso con lo verdadero y lo efímero con lo eterno.

* Alabdha-bhumikatva (estancamiento): la imposibilidad o frustración de no alcanzar un peldaño o avance concreto en el desarrollo técnico o espiritual.

* Anavasthitattva (inestabilidad): la incapacidad de sostener y consolidar los estados de concentración o los logros ya alcanzados, sufriendo continuas regresiones.

El círculo virtuoso de la práctica

Al encarnar firmemente los Yamas y Niyamas, el practicante deja de sembrar conflictos en su vida. Esta conducta ética reduce drásticamente la fuerza de los nueve Vikshepas, apaciguando en consecuencia las tempestades de las Chitta Vrittis. Cuando el agua del lago mental queda en absoluta quietud, el reflejo se aclara y, finalmente, podemos contemplar la verdadera naturaleza de nuestro Purusha.

Conclusión: la trascendencia de la razón

Si bien la escuela de Patañjali comparte con otros sistemas indios un riguroso andamiaje categorial y analítico, afirma de forma rotunda e incuestionable la primacía absoluta del espíritu y la existencia de la Deidad (Ishvara).

Para este sistema, la razón discursiva no es el fin último, sino un mero instrumento transitorio que resulta insuficiente para la liberación final: es forzoso trascender las fronteras del intelecto ordinario para unirse a lo divino. El conocimiento del universo material y de sus leyes es estrictamente necesario, pero solo con el propósito fundamental de dominarlo e integrarlo mediante la voluntad soberana del espíritu humano.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

es_ESSpanish