Filosofía — 17 de enero de 2026 at 00:00

La sombra del nihilismo

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Nihilismo

El nihilismo es un pensamiento filosófico basado en la negación, en el vacío. Nihil significa ‘nada’ y, efectivamente, supone la exaltación de la nada: no existe ninguna otra realidad que la material, ningún propósito de la existencia, ningún sentido. Nada importa, todo es relativo. Niega la validez de las creencias, los valores y los sistemas. Todo es una máscara, un engaño que oculta la vacuidad más absoluta. Solo existe un presente sin otro sentido que el poder subsistir, el «poder de la voluntad» que dijera Friedrich Nietzsche, profeta del nihilismo.

Esta postura se ha consolidado en la sociedad, alimentada por el desalojo sistemático de todo valor moral, de todo propósito, de toda realidad espiritual, de todo sentido trascendental; incluso la sensibilidad hacia lo bello, lo bueno o lo justo se considera fingida. La vida no tiene ningún sentido y toda aspiración, como la de ser feliz, es una imposición forzada. Para el nihilismo somos animales pensantes lanzados a una vida anodina, con el único fin de seguir vivos como cada cual pueda.

El nihilismo es como un torrente tempestuoso que arrastra las esperanzas, los valores, las creencias, el sentido de todo. Y provoca gran desconcierto, frustración, ansiedad y, finalmente, sufrimiento.

Hay una estrecha relación entre el nihilismo y el cientificismo. Nuestra civilización se caracteriza por descansar en el conocimiento científico como pilar fundamental: somos una sociedad esencialmente tecno-científica.

De esta manera, la validez u oportunidad de cualquier decisión o conocimiento se valora bajo la luz de la ciencia. Si se quiere destacar la importancia de algo, se insiste en que está «avalado por la ciencia» y, por el contrario, se considera que no hay manera más rotunda de rechazar algo que tildándolo de «pseudocientífico».

En muchas ocasiones, esta preponderancia de la ciencia acaba degenerando en el cientificismo, que tiene dos acepciones en el diccionario de la RAE y ambas nos interesan:

1) Teoría según la cual los únicos conocimientos válidos son los que se adquieren mediante las ciencias positivas.

2) Tendencia a dar excesivo valor a las nociones científicas o pretendidamente científicas.

El cientificismo tiene como consecuencia una actitud excluyente frente a cualquier otra forma de conocimiento, que no se considera como tal. Como ocurre con cualquier actitud reduccionista, esto da lugar a un empobrecimiento de la cultura y, por tanto, del ser humano.

Hans Georg Gadamer identificaba el cientificismo como una situación que ha provocado lo que él llamaba la sombra del nihilismo, que se manifiesta como ansiedad, falta de esperanza y falta de sentido en la vida, puesto que la ciencia, llevada por el cientificismo, no logra colmar todas las necesidades del ser humano, especialmente las interiores.

Giovanni Reale denuncia vivamente las consecuencias desastrosas de nihilismo para el individuo y la sociedad e identifica los principales males, que podemos sintetizar como: 

* Anulación del humanismo bajo el cientificismo. Así, se desacredita todo el conocimiento que puede satisfacer las necesidades inmateriales del ser humano.

* Predominio de las ideologías frente a los ideales. Las ideologías separan y se blanden para obtener alguna forma de poder, los ideales unen.

* Pragmatismo frente a la vida interior, que se considera prescindible, fruto de la alienación de la persona.

* Búsqueda de la felicidad en la posesión material, con su secuela de insatisfacción, injusticia e insostenibilidad.

* Justificación de la violencia, sin valores morales que la contengan. Solo el temor a otra violencia mayor la impide.

* Destierro de la belleza y culto a lo grotesco o lo absurdo.

* Reducción del amor a su expresión física y pornográfica.

* Consideración del ser humano solo como un conjunto de células y órganos.

* Pérdida de sentido de la vida.

* El materialismo en sus formas más variadas.

Gadamer sostiene que no puede negarse el nihilismo, sino contrarrestarse rescatando los principios de la sabiduría tradicional, que se sustenta en la filosofía y resto de disciplinas que constituyen el humanismo. Y Reale, profundo conocedor de los grandes filósofos, encuentra para cada mal nihilista un remedio clásico.

El nihilismo es una postura interior totalmente parcial y subjetiva, que se basa en percepciones incompletas de la realidad: desde nuestra parte más animal estamos incapacitados para percibir realidades sutiles y de naturaleza espiritual.

La evolución nos ha llevado a desarrollar una personalidad compleja, con una parte de instintos irracionales —yo animal—, otra de vida interior y pensamientos —yo humano— y otra en relación con nuestras posibilidades de contacto con la realidad espiritual —yo divino—. Así, el nihilismo es la consecuencia de observar y explicar el universo desde el yo animal —explicación insustancial e insatisfactoria para nuestro yo humano—, dando lugar a los efectos tan negativos sobre el individuo y la sociedad mencionados atrás. Es como si alguien con los ojos cerrados negase la existencia de las formas y los colores, en contra de la experiencia de quienes los tienen abiertos.

El nihilismo puede contrarrestarse desde otra posición interior. Algunas recomendaciones para hacerle frente:

* Enriquecer la vida interior. Para ello la filósofa Delia Steinberg propone la reflexión, la búsqueda del conocimiento y su puesta en práctica, la contemplación del arte, la conversación y la escritura, la imaginación, la presencia permanente de la música, el contacto con la naturaleza.

* Vivir el amor en todas sus expresiones: la actividad vocacional, el altruismo, la compasión, la concordia, el sentido del bien común, el comportamiento afectuoso y tierno, la amistad. El amor siempre define un sentido, un propósito. Es un movimiento interior que busca lo que falta.

* Tener siempre presente al otro, porque somos seres sociales. Dar antes que recibir. Combatir cualquier forma de egoísmo.

* Desarrollar todas las virtudes posibles, que son fortalezas interiores. De esta manera se vive una forma de felicidad y de autarquía respecto de los bienes de consumo.

* Buscar todo lo que nos une a los demás y a la propia vida. Lo que nos une es más fuerte que lo que nos separa, porque es de una naturaleza más atemporal.

* Buscar ideales y anteponerlos al utilitarismo y al pragmatismo, porque los primeros proporcionan firmeza al no verse afectados por el paso del tiempo.

Todas son recomendaciones para despertar el alma, que es lo mismo que decir nuestra mente esclarecida y nuestros sentimientos más elevados y duraderos. En esta situación es posible percibir realidades espirituales.

Así, cuando se viven los frutos del conocimiento humanista, que se expresa en forma de belleza, poesía, imaginación, ideales, arte, sensibilidad y contacto con lo sagrado, las sombras del nihilismo retroceden ante la luz de la vida interior.

Bibliografía

Alfredo Marcos. «La pregunta por los límites de la ciencia», en C. di Gregori, L. Rueda y L. Matarrollo (eds.), El conocimiento como práctica. Investigación, valoración, ciencia y difusión, Universidad Nacional de La Plata, La Plata (Argentina), 2014, pp. 31-55.

Giovanni Reale (2000). La sabiduría antigua. Terapia para los males del hombre contemporáneo. Herder Editorial SL. Barcelona. 

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