Julio 2018

Reír para estar sanos

Escrito por  Miguel Ángel Antolínez
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Es muy conocido el caso de un norteamericano llamado Norman Cousins, que se curó de una grave enfermedad (espondolitis anquilosante) con vitamina C, comida natural y vídeos de los hermanos Marx. Con diez minutos de risas, podía conciliar el sueño sin dolor durante dos horas.

La risoterapia es también llamada geloterapia o gelotología, pues gelos , en griego, significa «risa». Según los expertos, pudo ser Rabelais el primer médico que, en el siglo XVI, y de forma seria, aplicó la risa como terapia.

La risa provoca efectos muy concretos en lo físico. Cuando la risa es franca y abierta, origina la contracción de casi todos los músculos de la cara; produce contracciones beneficiosas del diafragma y fortalece el ritmo cardíaco; disminuye la tensión de los músculos; la ventilación respiratoria llega al máximo; el hígado y los órganos digestivos se agitan produciendo jugos gástricos, favoreciendo la digestión y eliminando el estreñimiento; baja la presión arterial, aumentando el riego sanguíneo. En casos de insomnio, la risa produce una fatiga sana que el sueño repara con naturalidad. Según los expertos, veinte segundos de ruidosas carcajadas suponen el mismo ejercicio aeróbico que tres minutos remando.

La risa contribuye al aumento de la producción de catecolaminas y endorfinas, que son neurotransmisores, y libera las endorfinas cerebrales. Las endorfinas son neurohormonas que contienen una sustancia semejante a la morfina, con poderes analgésicos, que atenúan la sensación de dolor. Tienen la misión de reforzar nuestro sistema inmunológico enviando mensajes a nuestro cerebro, a los linfocitos y a otras células encargadas de luchar contra los virus y bacterias que invaden nuestro cuerpo.

Las endorfinas, especialmente las encefalinas, tienen la capacidad de aliviar el dolor. Por ejemplo, si al cabo de unos segundos desaparece el dolor producido por un golpe, es porque el cuerpo reaccionó produciendo las endorfinas necesarias para atenuarlo.

La risa genera también adrenalina, dopamina (que mejora el estado de ánimo) y serotonina (que posee efectos calmantes). Hace descender el nivel de cortisol en la sangre e incrementa el número de linfocitos T activos, o sea, linfocitos despiertos y preparados para combatir cualquier sustancia extraña o dañina que entre en nuestro organismo. Es decir, permite una actuación más eficiente de nuestro sistema inmunológico.

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El doctor William Fry define la risa como una experiencia orgánica total, en la que participan los sistemas muscular, respiratorio, digestivo, nervioso, cardíaco y cerebral. Además, la risa es, incluso, una medicina preventiva contra enfermedades graves.

Los expertos también señalan que determinados sonidos de la risa desbloquean determinadas partes del cuerpo. Por ejemplo, reír con la «a» ( ja ja ja ) limpia las tensiones del plexo solar; con la «e» ( je je je ) actúa sobre el vientre; el ji ji ji actúa sobre la mente; el jo jo jo sobre el cuello y el ju ju ju sobre las extremidades. Parece ser también que el sonido «a» en la risa es más frecuente en los hombres, el «e» en las mujeres, y el «i» en los niños.

En lo que se refiere a la parte psíquica, Cousins creía que la risa actúa, en cierto modo, como un chaleco antibalas contra las emociones negativas que podrían dañar nuestra psique. Se reduce la angustia y la depresión, se mejora el estado de ánimo, favorece la formación de emociones positivas y genera optimismo.

Ya Kant decía que tanto la risa como el llanto son emociones con las cuales la Naturaleza mejora nuestra salud. Más aún, veía la risa como una especie de higiene mental. En la Biblia tenemos una cita que dice: «Un corazón alegre es como una buena medicina, pero un espíritu deprimido seca los huesos».

La risa es un estímulo psíquico y, por su acción sobre el sistema neurovegetativo, combate el estrés. La risa y el buen humor repelen los virus, mientras que el mal humor los atrae y provoca dolencias de todo tipo. La risa prolonga la vida y la llena de felicidad, pues el buen humor estimula el deseo de vivir.

La risa es gratuita y además no tiene efectos secundarios ni contraindicaciones. El humor y la risa reducen la ansiedad y nos hacen más creativos. En una universidad norteamericana se llevó a cabo un experimento interesante: hora y media antes de realizar un examen, la clase fue dividida en dos grupos. A los componentes del primer grupo se les pidió que dedicaran ese tiempo a repasar la materia de la cual iban a examinarse, mientras que, en un local diferente, a los estudiantes del segundo grupo les proyectaron películas cortas de contenido cómico, las cuales estimularon sus risas durante la mayor parte del tiempo. Pues bien, los resultados obtenidos en el examen por los estudiantes del segundo grupo fueron bastante mejores que los del primero. ¿Por qué?, porque sus niveles de ansiedad y de tensión eran mucho menores, mientras que su imaginación y su creatividad habían sido estimuladas.

El humor estrecha la unión entre los individuos, nos hace más comunicativos. Víctor Borge dijo: «La risa es la distancia más corta entre dos personas». El humor, en realidad, podría considerarse un verdadero lenguaje universal. Incrementa la autoestima y disminuye el miedo y la timidez.

Hoy día existen algunos centros que utilizan la risa como terapia (Hospital Niño Jesús en Madrid, y Son Dureta en Mallorca, por ejemplo), pero quizás uno de los más conocidos sea el de Patch Adams, en Estados Unidos. A raíz de los hallazgos de Norman Cousins, muchas clínicas y hospitales norteamericanos han incorporado a sus instalaciones el llamado «salón de la risa», adonde deben acudir diariamente los enfermos como parte fundamental de su rehabilitación.

Algunas empresas japonesas emiten, a través de la megafonía, quince minutos de chistes y relatos cómicos cada tres horas, con el fin de estimular el ánimo y el entusiasmo de sus empleados. Es algo parecido al hilo musical en el trabajo; la música también es beneficiosa.

Aunque no siempre el buen humor lleva a la risa, es habitualmente su principal causante. Se puede apreciar un buen chiste sin reírse, y se puede reír por causas distintas de haber captado un chiste. Por ejemplo, de los británicos se dice que saben permanecer muy serios mientras se divierten de veras. A veces, en una apariencia de seriedad hay un verdadero sentido del humor, y en alguien que se ríe mucho puede que no haya sentido del humor realmente. También hay risas que no las produce el buen humor, como las risas patológicas o risas provocativas, amenazantes, etc.

Si algo está demostrado es que reír no es contraproducente para nadie y es compatible con cualquier cosa importante que tengamos entre manos.

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