Octubre 2007

IDEAS GLOBALES

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IDEAS GLOBALES


Este año que comienza trae un número cada vez mayor de paradojas. Mientras, por una parte, predomina en todo el mundo un afán de acercamiento y unificación, por otra parte, se presentan posiciones cada vez más divergentes de esa ansiada homologación.



¿Cuáles con los valores que se esgrimen para conseguir unas ideas globales?
En general son principios económicos que, bajo la pretensión de equiparar la riqueza en todas las regiones del globo, desarrollan en la humanidad una ambición de lo mismo que no posee: la riqueza está en manos de unos pocos, y la esperanza en manos de la mayoría.
Y no parece evidente que los pocos -claro que hay excepciones- quieran de verdad compartir lo que tienen o crear fuentes seguras de prosperidad que ayuden a mejor vivir. Pero lo triste del caso es que resulta poco menos que imposible reunir a los hombres bajo ideales tan concretos, pero a la vez tan poco fiables como para crear auténticos lazos.
El afán de posesiones materiales sólo genera envidias, resentimientos y enfrentamientos. Lo contrario de lo que se buscaba. Simultáneamente a estos esfuerzos, se abren dos vías divergentes: la de los extremismos fanatizados que recurren a la violencia para demostrar su desacuerdo con lo establecido o con lo que se quiere establecer; y la de los idealistas que, de manera personal y casi anónima, buscan paliar el dolor de la humanidad con acciones positivas de solidaridad.

Junto al terrorismo, crece el voluntariado. Junto al crimen sin razón, se desarrolla un espíritu de cooperación y fraternidad. Y tanto los extremistas de la muerte como los defensores de la vida se alejan de una globalización económica que aparece día a día como utópica, lejana en el tiempo e ineficaz en sus cometidos. Sin descartar la necesidad de un bienestar que pueda repartirse en los más apartados rincones del mundo, la Filosofía Tradicional debe destacar que esos ideales estrictamente materialistas, nunca han hecho felices a los humanos ni han conseguido mantenerse en sus bases por muchos años. Todo ideal que carece de un fundamento moral, tarde o temprano se resquebraja y se desploma. Por mucho que se diga lo contrario, la gente requiere otras satisfacciones de índole íntima, que traigan paz a su yo interior.

voluntariado1.gif¿Y qué decir de quienes enfocan la justicia a su manera, haciendo de la discrepancia de pareceres una bandera de actitudes salvajes e inhumanas?
¿Acaso la sangre de tantos inocentes desprevenidos va a resolver la situación? ¿El dolor de los miserables hará variar los modelos civilizatorios actuales, trazados en salones alejados de esa cruda realidad? No lo creemos. En cambio apostamos por esos otros esfuerzos de tantas y tantas personas que, de manera altruista y humilde, ponen sus vidas al servicio de quienes más lo demandan. A veces las labores de esos voluntarios pueden parecer ridículas gotas de agua en medio del desierto, pero ¡qué bien sabe un poco -muy poco- de agua cuando todo está seco alrededor!

Como filósofos, apoyamos esas obras simples aunque llenas de buena voluntad, que nos hablan de sensibilidad ante los problemas e inteligencia práctica para paliarlos en la medida en que se pueda. No son acciones económicas ni políticas; a veces ni siquiera religiosas; son acciones que surgen del corazón de quienes saben que la Vida -así, con mayúsculas- es la única que puede unirnos a todos los seres vivos, si descubrimos el valor de los sanos pensamientos y sentimientos junto al desarrollo material. Hace falta saber, hace falta educar; hace falta amar para aprender y para enseñar, para tener y dar, para eliminar las contradicciones que hoy se ensañan con todos nosotros.

Delia Steinberg Guzmán

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