Marzo 2018

El camino de la felicidad

Escrito por  Miguel Ángel Antolínez
camino de la felicidad camino de la felicidad

Si bien no es posible lograr una felicidad completa, sí podemos aspirar a un estado de equilibrio o bienestar lo más parecido a ella. Con tal fin, debemos saber qué factores inciden tanto en la infelicidad como en la felicidad, para escoger acertadamente nuestras acciones en la vida.

Ya desde la Antigüedad se ha reconocido que el mayor de los bienes al que aspira el ser humano es la felicidad, y esto sigue siendo así en la actualidad, aunque podemos afirmar que ese bien no es el mismo para todos, o no buscamos la felicidad en el mismo lugar o de la misma manera. En tal sentido, puede decirse que no hay un método establecido para conseguirla, pues los seres humanos somos muy variados y las situaciones son también muy variadas.

Hay un punto de vista generalizado sobre la felicidad: tratamos de encontrarla en cosas externas, como por ejemplo, bienestar, éxito, salud, afecto, reconocimiento social, etc., y esto tiene una pega, y es que la felicidad así entendida ya no depende de nosotros sino de los demás, o de circunstancias que nadie controla y, por tanto, estamos en una especie de lotería, que toca o no toca.

A veces lo que toca es la frustración, el dolor y, en definitiva, la infelicidad, justo lo contrario de lo que buscamos. Vamos a mirar el tema que nos ocupa desde su opuesto, desde la infelicidad.

Por qué no somos felices

¿Cuáles suelen ser los obstáculos para lograr ser felices?; o dicho de otra manera, ¿qué nos hace infelices?

Hay varios factores a destacar.

La búsqueda de los placeres muy concretos, que se agotan en el momento de consumirlos y que obligan a una repetición constante que va transformando la satisfacción en saturación, embotamiento y otros estados indeseables. Por muchas fiestas que hagamos, ¿cuánto va a durar la alegría que buscamos? Pero además, al invertir nuestra energía en estos placeres, perdemos otros muy superiores por agotamiento. Podríamos buscar placeres de mucha más calidad y rendimiento, que aportan una felicidad de ciclo más largo y sano, que no son adictivos, no producen enfermedades y no destruyen.

El egoísmo, que lleva al aislamiento y la soledad. El egoísmo es lo que nos separa, lo que nos hacer marcar las diferencias.

Menoscabar a los demás, o intentar rebajar a los demás, que se manifiesta en la costumbre tan extendida de criticar a todo el mundo.

La susceptibilidad, que es sentirse herido; en realidad, por cualquier cosa.

Autolimitarse la vida o complicársela demasiado. Son dos extremos: por una parte, la autolimitación o reducción de la propia vida, sin comprometerse con nada ni hacer nada; y por otra parte, la acción excesiva, complicándose la existencia hasta llegar al desequilibrio psicológico.

El mal uso del tiempo. Principalmente, se pierde el tiempo presente, y el problema suele ser, o bien quedarse anclado en el pasado, o bien angustiarse con el futuro.

Para hablar de la felicidad tenemos que hablar primero de la naturaleza humana, de cómo es el ser humano. Y, según todas las tradiciones de todas las culturas, podemos decir que el ser humano tiene una naturaleza dual, que podemos expresarla como espíritu y materia, o alma y cuerpo, o divino y terrenal. Los chinos lo expresaron sintéticamente diciendo que el hombre es hijo del Cielo y de la Tierra. Y esta dualidad genera un conflicto dentro del ser humano que le produce sufrimiento y dolor.

Por tanto, dentro de nosotros no hay paz, sino una inquietud de fondo, constante, aunque no la prestemos atención o intentemos ignorarla. Esto lo podemos decir de otra manera: somos seres incompletos y limitados, y por tanto, no podemos alcanzar una felicidad completa.

Pero aunque no podemos lograr esa felicidad completa, sí es posible lograr un grado de serenidad, equilibrio, armonía o paz, que sería lo más parecido a la felicidad plena. Eso está al alcance del ser humano, y por eso hablamos del camino de la felicidad, es decir, de lo que podemos ir haciendo para alcanzar el mayor grado de felicidad posible. Este sería el camino de la vida visto de una manera brillante y luminosa.

El camino para ser feliz

¿Qué factores deben tenerse en cuenta en ese camino hacia la felicidad?
1) La felicidad está vinculada al movimiento, a la evolución y al crecimiento. Como somos seres incompletos, somos seres dinámicos, y nuestras acciones deben llevarnos a ser cada vez mejores, a evolucionar y crecer como personas. Por ejemplo, esto puede ser constatado por alguien de cierta edad, que haya vivido suficiente y pueda mirar su pasado y preguntarse: ¿soy mejor?, ¿he crecido como persona?, ¿soy más consciente?... Y si puede responderse que sí, pues algo de felicidad ha logrado.

El camino de la felicidad 2

2) Además, ese movimiento y esa acción deben tener también un recorrido hacia el interior, es decir, debemos desarrollar nuestra vida interior, ir despertando poco a poco por dentro, de manera que el viaje exterior se vaya transformando en viaje interior. Y el moverse interiormente implica construirse, y ese construirse es el que nos lleva al conocimiento de nosotros mismos, algo fundamental, pues el ser humano, si no se conoce a sí mismo, es imposible que sea feliz. Un inconsciente no puede ser feliz, y es falsa la llamada felicidad del tonto.

3) Esa vida interior se vincula a la sabiduría, la sabiduría entendida como el conocimiento de las cuestiones importantes de la vida: quién soy, qué es el alma, qué potencialidades tengo, cuál es el sentido de la vida, etc. Y esta sabiduría es para amarla, para hacerla nuestra, y por eso desde la Antigüedad se habla de filosofía, que es amor a la sabiduría.

4) La experiencia. Este factor es importante, pues cuando una experiencia es dolorosa puede llevar a la infelicidad. Sin embargo, la experiencia debe ser tomada como aprendizaje, y en tal sentido, nuestra experiencia de vida es nuestro patrimonio, y si algo nos hizo sufrir, debemos descubrir cuál es el aprendizaje que está oculto dentro de ese dolor. Y de esa forma, un dolor superado puede convertirse en felicidad.

5) La concordia es imprescindible. Etimológicamente, concordia significa «corazón con corazón», y nos habla de amor a los demás. Debemos acercarnos a los demás, sin temor al rechazo, sabiendo que todos los seres somos parte de lo mismo.

6) Arte y belleza. Descubrir la verdadera belleza nos haría descubrir otros mundos, por encima de los placeres mundanos y vulgares.

7) La integridad. Para ser felices debemos ser coherentes, auténticos. Tenemos distintas partes en nosotros mismos: sentimientos, emociones, pensamientos, etc. Y todas esas partes deben estar integradas. Lo contrario lleva a la infelicidad. Tanto internamente como externamente debemos ser íntegros, y eso nos lleva a la ética y a la felicidad.

8) Dar más y pedir menos. Pedimos mucho, exigimos demasiado, y es erróneo pensar que el bienestar está en lo que recibimos. La felicidad está en dar antes que en recibir. Dar aunque solo sea una sonrisa, o las gracias.

9) El buen humor. No es lo mismo que la felicidad, pero es un buen ayudante. Alivia sufrimientos, desdramatiza, aligera cargas, etc.

10) Y finalmente, algo que todos podemos tener y deberíamos tener, que es la dignidad. Como seres humanos nos corresponde una dignidad que nos es natural. No hablo de la dignidad que puede sernos concedida, sino de la dignidad que procede de la propia evaluación, de un examen de nosotros mismos hecho con ecuanimidad y sensatez. Una dignidad básica, que nos dé serenidad, que nos dé cierta tranquilidad, una tranquilidad interna, no la tranquilidad del sillón sino tranquilidad del alma, que nos dé equilibrio, que nos dé seguridad en nosotros mismos y, en definitiva, que nos permita ser más felices.

Si la felicidad nos resulta esquiva, hagamos de la dignidad un manto de buena voluntad, concordia y alegría, que nos permita cubrir nuestras heridas y nuestro dolor.

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