Filosofía — 31 de mayo de 2020 at 22:00

Girasoles, de Rozalén

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Girasoles, de Rozalén

Estaba con las maletas preparadas para iniciar un viaje a mi segunda residencia, en tierras de la sierra del Segura cuando el anuncio del estado de alarma sacudió mi personalidad con el correspondiente enfado (cabreo, pataleo, bajada a la realidad, miedo…).

Para tratar de tranquilizarme, recurrí a uno de los mejores antídotos para combatir mis miedos y estados de negatividad: mi querido Marco Aurelio. En sus meditaciones, encontré una enseñanza que creo que es muy adecuada para estos momentos tan interesantes. El buen emperador habla de los momentos difíciles, de los momentos duros, de las crisis que a todos, en mayor o menor medida, nos están afectando y que, posiblemente, den un giro brusco e inesperado a nuestros planes. Decía Marco Aurelio que, en las crisis, están los que se asustan y critican a todos y a todo y están los que él considera fuertes, que se esfuerzan por ayudar a los más necesitados.

Esta reflexión me sirvió para volver a mi querido rincón filosófico y guitarrero. En ese momento, me acordé de que, justamente, mi segunda residencia (Letur, Albacete) es el lugar de nacimiento de Rozalén.

Meses atrás, cuando me atreví con las Mil vidas de Nach, comenté que, esporádicamente, dejaría los sonidos más eléctricos y me adentraría en otros intérpretes alejados del rock.

Aunque no escucho habitualmente este tipo de música, debo reconocer que Rozalén tiene «algo»; escuchas su música, su voz, su mensaje y no molesta. Al contrario, estás a gusto. Por eso le pedí a mi hija (seguidora de la letureña) que me recomendase alguna canción.

Me encontré con una pequeña maravilla del año 2017 que se llama Girasoles y que encierra un mensaje muy apropiado para estos momentos.

Así que le canto a los valientes

que llevan por bandera la verdad,

a quienes son capaces de sentirse en la piel de los demás,

los que no participan de las injusticias,

no miran a otro lado,

los que no se acomodan,

los que riegan siempre su raíz…

Así que le canto a los coherentes,

a los humildes que buscan la paz,

a los seres sensibles que cuidan de otros seres y saben amar,

a todos los que luchan por nuestros derechos…

El progreso de la condición humana requiere

inapelablemente que exista gente que se sienta en el fondo feliz

en gastar su vida al servicio del progreso humano.

Como dice la cantautora albaceteña, es un homenaje a «la gente de luz, la gente positiva». Esta canción está hecha «para las buenas personas, para los que se preocupan por el que tienen al lado».

El emperador vivió una época difícil, con inundaciones, pestes, invasiones de pueblos bárbaros y dificultades familiares, pero nunca lograron quebrantar su espíritu filosófico: «Al hombre que busca siempre lo mejor, las dificultades le resultan materia y ejercicio para practicar la virtud».

Más allá de las crisis, siempre nos quedara la belleza… y los estoicos. Te deseo lo mejor querido lector.

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