Mayo 2008

El ataque a la filosofía espiritualista

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El ataque a la filosofía espiritualista


Es lamentable la pérdida de tiempo que le supone a la filosofía espiritualista el tener que defenderse constantemente de los ataques mal intencionados a los que se ve sometida. Es natural que en una civilización materialista como la presente se trate de menoscabar todo aquello que no siga la corriente actualizada; pero la falacia y la calumnia dejan de ser naturales para convertirse en armas indignas de una verdadera civilización.


El materialismo hoy campea a sus anchas; ha ganado una importante batalla –aunque no la guerra-: ha logrado que la gente piense cada vez menos y se deje arrastrar cada vez más por las olas de opinión claramente manipuladas (o por lo menos, claras para quienes no están atrapados por la ola). El materialismo no debe discutir con nadie, porque nadie se le opone; antes bien, se le pide casi disculpas por discrepar en ciertas ideas… Y pobre de aquel que discrepa… Pues ése es un “enemigo de la sociedad” que esconde designios monstruosos de sangre y tiranía…
El espiritualismo, al contrario de la situación planteada por el materialismo, no es “moda” en el presente. No es sencillo exponer esta ancestral forma de pensamiento, sentimiento y vida, porque la propaganda imperante ha hecho caer en el ridículo todo lo que se refiere al hombre interior, al auténtico Hombre. Lejos de dar a conocer sus ideas, el espiritualismo -como decíamos al principio- ha sido condenado a la defensa perpetua ante sus acusadores, que en este caso ya no son “enemigos de la sociedad”, sino todo lo contrario. Nunca más evidente el que la Historia la escriben los que ganan… tengan razón o no, se ajusten a la verdad o no.
¿Cuál es la actitud a adoptar? ¿Callar elegantemente, sin dar importancia a las calumnias? Entonces se nos aplicará aquello de que “el que calla otorga”.
¿Réplicas en todas las oportunidades? Entonces nos veremos sometidos a un juego sin fin que, en el mejor de los casos, representará una gran pérdida de tiempo y un desvío del quehacer natural de la filosofía. La trampa está bien tendida, ya que “hagas lo que hagas, te arrepentirás”.
No obstante, creemos firmemente que este laberinto tiene su salida, y estamos decididos a ir por ella. Si bien es cierto que toda calumnia, por falsa que sea, siempre deja una mancha detrás suyo, también es cierto que la mentira termina por caer tarde o temprano, dado que se asienta sobre bases irreales. Hay, pues, que destapar mentiras, mostrarlas con claridad a la vista de quien quiera observarlas, y mantener en alto el estandarte de una creencia espiritual, que no es una moda más, ni es fruto de sectarismo alguno, ni es arma contra ninguna sociedad. Se trata de reafirmar la esencia natural y auténtica del ser humano, aquello por lo cual recibe y merece la denominación de humano: no su cuerpo, que envejece, enferma y muere, sino su espíritu amplio y libre, el forjador de las obras más maravillosas que jalonan la Historia de la Civilización.
Deseamos, pues, que nuestros lectores sepan comprender esta pérdida de tiempo que supone la defensa ante el ataque, y esta ganancia de una imagen limpia ante la necesidad de conformar un Mundo Nuevo y Mejor.

Delia Steinberg Guzmán

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