Febrero 2013

Rupert Sheldrake: la ciencia más allá del materialismo

Escrito por  Sabine Leitner
Rupert Sheldrake: la ciencia más allá del materialismo

El trabajo de este controvertido biólogo inglés sobre la telepatía y la resonancia mórfica sacude las teorías oficiales mecanicistas. Sin embargo, confiesa que en privado muchos científicos admiten posibilidades que en público no se atreven a asumir. Sheldrake tiene la impresión de que algunos científicos actúan como vigilantes patrullando las fronteras de la ciencia admitida y garantizando que nadie viole sus reglas.


RS: Sí, soy atacado continuamente por los científicos que siguen las reglas sociales. Para obtener un doctorado, tienes que trabajar en un laboratorio oficial, y sólo obtienes el doctorado si efectúas una investigación que entre dentro del paradigma oficial. Recibo de seis a diez correos electrónicos al año de estudiantes graduados que quieren hacer un doctorado sobre la resonancia mórfica, la telepatía y otras materias en las que he trabajado. No pueden hacerlo porque, en primer lugar, tienen que encontrar un laboratorio y un profesor que acepten esta investigación. Más tarde renuncian porque tienen miedo de no conseguir becas. Este es el efecto de la presión social. A muchos científicos les gustaría investigar en áreas diferentes, pero no hay financiación oficial para ello.


SL: Supongo que siempre hay algunos científicos idealistas que hacen investigaciones con sus propios recursos.


RS: No hay muchos. A lo largo de mis 40 años de carrera de investigación, no me he cruzado prácticamente con ninguno. En este momento, yo tengo un puesto de investigación académica en Cambridge, pero durante más de veinte años no he tenido ninguna posición académica, ya que era imposible llevar a cabo este tipo de investigación dentro del sistema. La ciencia se ha institucionalizado y es controlada por los Gobiernos. Desde la Segunda Guerra Mundial ha estado financiada por ciertos Estados a gran escala. Además, un gran número de investigaciones industriales y de empresas están pensadas para hacer productos que reporten beneficios. La investigación científica académica está actualmente vinculada a intereses privados. En muchos aspectos, la limitación es mucho mayor en la biología y la psicología que en la física y la cosmología. La física cuántica ha abierto un nuevo abanico de posibilidades. Los cosmólogos no dudan en especular sobre miles de universos que aún no han sido observados, y esto no pone a nadie nervioso, mientras que en biología la mera sugerencia de que un perro sabe telepáticamente cuándo su amo regresa a casa crea una tormenta de protestas. En todas las áreas cercanas a las preocupaciones humanas, hay un enfoque dogmático mecanicista.


Sheldrake 1SL: ¿Qué es lo que dice en su trabajo que algunos científicos están tan enojados?


RS: Creo que lo que no les gusta es que mis teorías pueden ir más allá de la concepción materialista del mundo. Desde el siglo XVII, los fundadores de la mecánica, como Newton y Descartes, pensaban que el mundo era una máquina. Pero también creían que Dios había creado el mundo y que las leyes de la naturaleza eran las leyes divinas. Creían que la mente humana era inmaterial y que el alma humana podía sobrevivir a la muerte del cuerpo. Por lo tanto, combinaban una visión mecanicista del mundo con una concepción de la conciencia como algo no mecánico.
Posteriormente, en los siglos XVIII y XIX, la filosofía materialista se deshizo de Dios y del alma y no quedó más que la naturaleza mecánica. Esta concepción materialista del mundo se convirtió en una especie de fe religiosa bajo la forma de ateísmo. Para mucha gente el materialismo se ha convertido en una visión del mundo, una posición de fe. Nadie ha probado que la conciencia no existe, que la materia es solo mecánica. Es una concepción del mundo a gran escala, asociada a un humanismo laico, al ateísmo y al materialismo. Muchas personas se sienten superiores a los que tienen una fe religiosa porque piensan que han trascendido un engaño infantil y que ascendieron a un nivel superior de entendimiento. Si usted dice que la mente puede ser más amplia que el cerebro, es aparentemente similar a lo que la gente creía antes de la revolución científica, y será considerado por los materialistas como una regresión que debe ser combatida. Y creo que eso es lo que hay detrás de los ataques contra mí.
Una naturaleza viviente y no mecánica
Rupert Sheldrake considera que nuestra civilización se ha roto a causa de la visión mecanicista del mundo, porque retrata el mundo como una máquina, la mente humana simplemente como la actividad cerebral, las emociones humanas como meras reacciones de nuestro cuerpo, y el arte y las experiencias estéticas como simples fenómenos subjetivos que se producen en nuestras cabezas.


RS: Los poetas románticos decían que la naturaleza está viva, que las emociones son reales, que nuestra experiencia emocional es intensa, que nuestra imaginación es válida, que todo esto no es inválido simplemente porque no se ajusta a las leyes matemáticas.
Los mecanicistas han negado todos estos aspectos y el movimiento romántico ha tenido una profunda influencia en la civilización europea. El resultado ha sido una escisión. De lunes a viernes, los intelectuales y personas educadas están de acuerdo con la visión mecanicista del mundo, porque es la que subyace bajo la industrialización, el maquinismo, las burocracias de Estado, los armamentos, las inversiones y todo lo demás. Todos los asuntos importantes, los trabajos y los negocios se basan en una forma de pensar mecanicista. Ponen de relieve la explotación de la naturaleza, la búsqueda de beneficios a través de la explotación minera y la extracción de materias primas, la deforestación, la industrialización de las explotaciones agrícolas y la agricultura industrial. Todo esto es la economía del mundo real, y se acepta. Las personas se enriquecen mediante la explotación de la naturaleza.
Los fines de semana y durante las vacaciones, cogen su coche y huyen de las ciudades para regresar a la naturaleza y alejarse de todo por completo. Por supuesto, cuando están en el campo, no quieren que la naturaleza sea destruida, que una autovía pase por delante de su puerta, que se talen árboles de los bosques ni que la gente disperse venenos en los campos de los alrededores de su casa; se vuelven conservacionistas durante los fines de semana.


SL: Todo esto da la impresión de ser una forma de vida bastante hipócrita...


RS: Bueno, yo creo que esta escisión romántico-mecanicista está completamente integrada en nuestra civilización occidental, todos llevamos una doble vida. La religión y la espiritualidad encuentran su espacio en el fin de semana. Pero la división entre la intimidad y la visión mecanicista del mundo tiene sus raíces en nuestra cultura occidental y, lo que es más importante, lo hemos exportado alrededor del mundo.
Si usted va a China, India, Japón o Indonesia, durante la jornada laboral, los funcionarios gubernamentales, el personal de las agencias de desarrollo, los empleados del Departamento de Agricultura, del Ministerio de Comercio y de Industria, del sistema educativo o de las escuelas de ingeniería, difunden la concepción mecanicista del mundo. Sin embargo, por la noche, durante los fines de semana y las vacaciones, la mayoría de ellos regresan a su propia cultura. Me pasé cinco años trabajando como científico en la India y, en el trabajo, mis colegas de la India se comportaban como los científicos de estilo occidental, completamente convencionales, pero cuando regresaban a su casa, volvían a ser hindúes o musulmanes. Si eran hindúes, creían en la reencarnación, iban con sus familias a los lugares de peregrinación y a los templos, y hacían ofrendas a los dioses y diosas. Si eran musulmanes, eran por lo general muy devotos, ayunaban durante el Ramadán y oraban orientados hacia la Meca. Ellos aceptaban simplemente esta escisión como normal porque nosotros la hemos convertido en normal.
Sheldrake 2SL: ¿Cree usted que la fuerza que podría curar esta escisión vendrá de la ciencia más bien que de la religión?


RS: Yo creo que la curación debe venir de la ciencia, no de la religión. Puede provenir de la religión de una forma individual, porque la gente quiere encontrar su propia salvación. Pero para que esta curación llegue individual y colectivamente a toda nuestra cultura, hace falta que el cambio pase por la ciencia, por una visión más holística del mundo. Por supuesto, la manifestación colectiva de esta división se ve a través de nuestro impacto sobre el medio ambiente, el cambio climático y la destrucción del entorno natural. Todo esto es una consecuencia inevitable de la concepción mecanicista del mundo asociada a un capitalismo global y a la tecnología moderna. Se está destruyendo el medio ambiente, y por lo tanto, en cierto sentido, nos veremos obligados a cambiar, nos guste o no. Pero yo creo que deberemos ir más allá de la concepción mecanicista del mundo no solo por razones políticas o sociales, sino porque es inadecuada, dogmática, estrecha, limitada y excluye muchos fenómenos de la naturaleza. Creo que esto, que va a suceder tarde o temprano –de hecho ya está ocurriendo–, es un enfoque más holístico e integrador de la biología, la ecología, la mente, la psicología y así sucesivamente.
La hipótesis Gaia (1) es un paso en esa dirección que vino del mundo científico, pero no es suficiente; necesitamos una concepción del mundo que reconozca que el universo es un organismo, que los seres vivos, los humanos, las sociedades, son organismos y no son máquinas. Debemos reconocer la importancia de los hábitos y de la memoria, que son parte de una cosmología orgánica evolutiva. Un cambio en la visión del mundo ya está sucediendo, pero la ciencia oficial todavía está atrapada en la vieja ideología mecanicista.
Aportes de los movimientos filosóficos actuales


SL: ¿Cree usted que el estudio de las filosofías tradicionales nos puede inspirar para hacer nuestra propia versión de esta sabiduría?


RS: Sí. No creo que podamos aprender mucho de la filosofía estrecha del siglo XX, como el positivismo lógico o las filosofías materialistas de la mente. Una filosofía que nos ayude a reconocer la naturaleza del alma o la conciencia de la naturaleza puede ser muy útil, como la filosofía de Aristóteles, y en particular la de santo Tomás de Aquino, con su filosofía sobre las almas de los animales, las plantas y el alma de la naturaleza, el papel del alma en la organización de los seres vivos y no solo de los seres humanos. Y creo que la Naturphilosophie alemana es un paso muy importante hacia una filosofía de la naturaleza más orgánica. De alguna manera, la filosofía de la naturaleza ha tenido más éxito con las teorías de la evolución. Estas fueron desarrolladas por primera vez a fines el siglo XVIII y surgieron del movimiento de la filosofía natural. De acuerdo con la concepción romántica, la naturaleza es algo viviente y no mecánico. Los primeros pensadores de la evolución, como Erasmus Darwin, abuelo de Charles Darwin, y Lamarck, creían que la naturaleza estaba viva y dotada de una mente creativa, por lo que todo el proceso de la vida era un proceso de ascensión evolutiva o de desarrollo, no solo por las ciegas fuerzas mecánicas, sino porque había un espíritu viviente y creador en la naturaleza.


SL: ¿Hay algún autor en particular que defina este tipo de enfoque?


RS: Henri Bergson lo estudió en detalle en su libro La evolución creadora, una de las grandes obras de la filosofía. Bergson es mi filósofo favorito y su concepción de la evolución es, en mi opinión, muy importante porque pone de relieve la idea de la evolución de la vida en la tierra y, más ampliamente, el proceso de evolución cósmica, como parte de un enorme proceso de desarrollo continuo. Nosotros formamos parte de ello y no se trata solo de una casualidad ciega o de la selección natural. La selección natural juega un papel, pero no es más que una pequeña parte de un proceso mucho más amplio.
La filosofía que más me interesa ahora en el mundo de habla inglesa es la tradición del panexperiencialismo de Alfred North Whitehead. Este importante filósofo inglés trabajó con Bertrand Russell a comienzos del siglo XX. Escribió un libro sobre matemáticas y lógica matemática titulado Principia Mathematica. Luego, en la década de 1920, desarrolló una teoría de la relatividad, diferente de la de Einstein, pero es una teoría matemática que ha hecho las mismas predicciones que Einstein, y que ha pasado las mismas verificaciones. Se habla mucho de Einstein, pero poco de Alfred North Whitehead. Llegó a la conclusión de que la conciencia o alguna forma de pensamiento o experiencia debía ser inherente a toda la naturaleza, de que incluso los procesos cuánticos –él fue sin duda el primer filósofo en comprender la teoría cuántica y ver sus implicaciones– ponían en juego lo que él llamó un polo físico y un polo mental. Él no estaba sugiriendo que los átomos tienen cerebro o que tienen una conciencia como la nuestra, sino que un cierto tipo de experiencia era inherente a todos los sistemas físicos autoorganizados. Uno podría llamar a su filosofía "panpsiquismo" –el pensamiento total–, pero se llama con más precisión, panexperiencialismo –la experiencia en todo–, y por la palabra "todo" no entendemos mesas, sillas, piedras..., sino los sistemas autoorganizados. Los átomos tendrían esta experiencia pero no los agregados, porque no tendrían una individualidad inherente.
Sheldrake 3Yo estoy interesado en esta tradición de la filosofía en concreto, así como en la "teología del proceso", un aspecto más bien poco conocido, pero interesante, de la teología anglosajona contemporánea. La mayoría de los teólogos de esta tradición se basan en la concepción de Whitehead e interpretan la teología cristiana en términos de un proceso evolutivo: el descubrimiento individual y la realización de lo divino a través de un proceso evolutivo. En la teología cristiana tradicional y más claramente en la tradición ortodoxa oriental, un aspecto de la Santísima Trinidad, el Espíritu Santo, es el aliento de la vida en toda la naturaleza. Se trata de un espíritu creador que fluye a través de todas las criaturas vivientes en el universo, a través de las estrellas y los planetas. Este espíritu inmanente en toda la naturaleza es un aspecto de la naturaleza de Dios. A lo largo de la Biblia, el Espíritu Santo se describe como el espíritu creador, no sólo como un soplo de vida, sino como el Aliento Creador de la Vida, que forma parte del proceso evolutivo. El proceso evolutivo completo no es ciego sin más, sino que se dirige hacia una especie de complejidad o de descubrimiento, o de autodescubrimiento de lo divino. Esta es una teología interesante.


(1) Hipótesis inicialmente propuesta por el británico James Lovelock, según la cual la Tierra sería un vasto organismo, Gaia, que realiza la autorregulación de sus componentes para sustentar la vida.
Podéis leer la primera parte de esta entrevista en la Revista Esfinge de octubre en el siguiente enlace: http://www.revista-esfinge.com/entrevistas/item/815-entrevista-a-rupert-sheldrake
Entrevista realizada por Sabine Leitner

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