Diciembre 2019

Analectas, de Confucio

Escrito por  Traducción y notas de Simon Leys
Analectas, de Confucio Analectas, de Confucio

Arca de Sabiduría, Edaf

Estamos ante una de las ediciones más rigurosas e importantes de esta joya de la filosofía. Su traductor y autor de las notas que introducen el texto, Simon Leys (seudónimo de Pierre Ryckmans), cuenta con el nada despreciable mérito de haber conseguido, con su certera traducción, acercar las palabras del filósofo chino a cualquiera que se adentre en su lectura. El mensaje, ya de por sí práctico, del Maestro Kong, se vuelve sorprendentemente próximo al lector gracias a la habilidad traductora de Leys.

Pero, sin duda, el otro elemento que hace de esta edición un libro valioso es la introducción. Leys hace un retrato de Confucio en el que el venerable sabio de largas barbas no es para nada un intelectual, sino un verdadero hombre de acción: deportista, jinete y arquero experto, valiente, viajero infatigable y, por supuesto, profundo conocedor tanto de la tradición china como de la psicología humana.

La personalidad ejemplar y su ética inquebrantable hicieron de Confucio un personaje tremendamente amado, pero también temido por el poder, tanto en vida como después de su muerte. La forma en la que sus doctrinas fueron (y son) utilizadas en la China actual, bajo la influencia de las doctrinas de Mao (manipuladas para fomentar la obediencia y servidumbre del pueblo, así como para justificar los actos de represión y censura), hizo que los intelectuales chinos renegaran de las enseñanzas del sabio, olvidando que sus palabras, al ser preguntado sobre cómo servir a un príncipe, fueron: «Dile la verdad, aunque esta le ofenda». Leys revela en su introducción cómo Confucio defendía la rebelión contra las injusticias, especialmente si estas provenían del poder.

Sus palabras siguen siendo hoy toda una guía para ilustrar cómo debe ser el gobernante perfecto y la educación adecuada, razón por la cual se encuentran muchas veces sus ideas asociadas al liderazgo empresarial. El Maestro dijo: «Si un hombre puede conducir su vida rectamente, las tareas del gobierno no serían problema para él. Si no puede conducir su propia vida con rectitud, ¿cómo podría conducir rectamente a los demás?».

Este es un libro que invita a reflexionar sobre la propia vida, y aporta pensamientos de gran valor humano para el día a día. Como dijo el Maestro: «Estudiar sin pensar es inútil. Pensar sin estudiar es peligroso».

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