Arte — 31 de marzo de 2019 at 22:00

Nikolaus Harnoncourt, el músico filósofo

por
Nikolaus Harnoncourt

Entradilla:

Nikolaus Harnoncourt fue un reconocido director de orquesta del siglo pasado y comienzos de este. Conocido en un amplio círculo artístico por su innovación y aportación a la interpretación musical sobre la base de instrumentos originales, investigó el sentido que tenían las obras que interpretaba, pero también sobre el sentido del arte y su influencia en los seres humanos. Ha divulgado sus experiencias y estudios en numerosos artículos, interpretaciones artísticas y libros acerca del arte y la música.

Nacido en Berlín en 1929 y fallecido en Austria el 5 de marzo de 2016, ha dejado un gran legado en la interpretación musical, pero también ha propiciado un cambio para los que se dedican a la interpretación y al publico profano, al divulgar una concepción de cómo una persona ha de ver el arte y la música en general.

Sientió un profundo respeto por todos los grandes compositores de la época clásica y, como filósofo, defendió el papel del arte y de las musas y el soberano poder de estas deidades. Además, dedicó gran parte de su vida a la búsqueda del lenguaje musical, al que denominaba «un tipo de lenguaje abstracto» en sus libros; habló de la música como discurso sonoro y del diálogo musical. En sus entrevistas solía señalar que, siglos atrás, era normal hablar de las musas, y que en la Antigüedad se creía que todo lo más elevado de las expresiones humanas provenía de ellas, ya fuera el arte, la ciencia, la política o toda aquella realidad que por su paradigma espiritual nos sobrepasaba.

Denunció de forma clara y sin ambigüedades lo que llamaba la sociedad de técnicos, la cual genera todo tipo de técnicos de las ramas más insólitas que podemos imaginar, pero castra de forma despiadada lo único que nos torna humanos: el alma del arte, y por eso insiste en que esta sociedad está abocada a la barbarie, pues difícilmente vamos a encontrar a un Mozart, un Bach o, simplemente, un político con ideales de trascendencia humana, y son pocos los que son conscientes de este fracaso social. La nuestra es una sociedad embrutecida para las intuiciones artísticas y morales.

Nikolaus Harnoncourt músico y filósofo 3

Muy reconocido como director y como músico innovador en lo que se refiere a los instrumentos musicales y al sonido que estos producen, ha dejado un legado profesional y filosófico que merece la pena tener en cuenta aunque no seamos músicos. De hecho, ha sido uno de los músicos que mayor influencia ha ejercido en estos últimos tiempos en la música clásica. Por otra parte, su enfoque humano no ha pasado desapercibido en otros directores, que han sentido su influencia en las formas de entender la música y su relación con el arte de las musas. Como compositor, sin embargo, no se sentía a la altura de los genios y, al ser preguntado sobre su faceta de compositor, exclamaba: ¡Por Dios! Yo no sé componer, no he sido tocado por las musas…

En sus libros volvió a dar vida a antiguos conceptos y creó una nueva línea de entender el arte y la relación humana con este. Así es como llega a introducir nociones casi olvidadas por la apisonadora materialista. Estos son algunos de los conceptos que él rescata: musas; divinidades que nos vinculan con lo espiritual; arte, lo que nos conmueve, transforma y nos lleva a estados elevados de conciencia, más allá de lo bello en sí; razón del corazón, la mente que nos torna humanos a través del misterio de lo supra-humano y nos eleva sobre la parte animal (razón aritmética); compositor, el genuino músico por su relación con las musas, el que es capaz de captar el misterioso lenguaje espiritual que nos envuelve.

En el aspecto humano, nos condujo a tener una visión muy interesante y filosófica de la vida política y social. Esta nueva manera de entender lo humano y el arte está expresada en numerosos artículos, entrevistas y, en especial, en sus libros publicados.

Para los que no entendemos de música resulta muy instructivo leer sus reflexiones sobre sus puntos de vista acerca de este lenguaje tan especial y que puede llegar a ser mágico y transformador.

En un artículo titulado «No permitamos que se apague la llama», afirma: «Se piensa que el arte no tiene ninguna finalidad, y no se quiere dar reconocimiento a lo que tiene sentido pero no finalidad. No obstante, investigaciones recientes muestran que los niños educados con sensibilidad artístico-musical también son mejores en el pensamiento orientado hacia una finalidad».

En sus divulgaciones públicas a través de varios libros, sigue la línea clásica del arte, pero nos vamos a detener en el que se titula Diálogos sobre Mozart: reflexiones sobre la actualidad de la música , pues en él expone sus ideas generales como artista, lo que para él es una especie de sacerdocio al servicio de las musas. Y comenta: «Para empezar, el arte no puede traicionar su misión de reflejar el estado espiritual de su época. Por otra parte (en su aparente contradicción), siempre es soberano de su expresión artística».

Ha sido uno de los mejores directores e intérpretes de las obras de Mozart, Bach y Bethoven, y no dejó nunca de buscar el sentido de la música. En su labor de compositor no sentía ser un afortunado mensajero de las musas, pero vinculaba al compositor con el músico genuino, aunque no supiera tocar un instrumento musical, pues es capaz de transmitir una obra de arte con un mensaje transformador proveniente de las musas. Encontraba que la desgracia actual es la carencia de compositores, y no de músicos. La música ha quedado en manos de los músicos profesionales ajenos al verdadero sentido de este noble arte, intérpretes de obras pero lejos del arte de la composición, técnicos del sonido pero ignorantes del sentido.

En sus escritos, acercó nuevos paradigmas sobre la idea del arte, de la música, de la composición y, sobre todo, de la relación del ser humano con lo divino o las musas. Es en este aspecto donde nos vamos a detener un poco en este breve artículo, y de sus propios textos sacaremos sus reflexiones, pues esto incumbe a todo ser humano con una básica sensibilidad.

Nikolaus Harnoncourt músico y filósofo 2

Algunas de sus ideas sobre diversos temas

Ser humano

«Creo que un ser humano sólo es un ser humano redondo, completo, cuando lo artístico desempeña en él algún papel» (Diálogos sobre Mozart).

«En la música aparece una y otra vez este tema. Fíjese usted en el ballet Las criaturas de Prometeo, de Beethoven. Prometeo moldea las figuras de barro, les insufla vida y se extraña luego de que no le amen. Hacen sus travesuras junto a él, pueden hacerlo todo; solo les falta el sentimiento del amor para aceptarlo a él como padre. No aprenden a quererlo hasta que se encuentran con las musas: solo entonces se convierten en criaturas cálidas, encantadoras. Creo que este es el credo de Beethoven. Los hombres se convierten en seres humanos gracias al arte» ( Diálogos sobre Mozart).

La música y la sociedad

«Todas las personas, desde el artesano y la sirvienta hasta el príncipe, tenían un concierto cada domingo, un gran encuentro con la música. Entendían realmente algo al respecto, era su lenguaje» ( Diálogos sobre Mozart).

«No en vano los sistemas educativos de la Antigüedad apostaron por la retórica, las matemáticas y también por la música. Por aquel entonces se sabía muy bien cuáles eran los diferentes sistemas del pensamiento. La retórica, las matemáticas y la música representan tres modos completamente diferentes de ocuparse de la vida y del mundo».

El compositor

«El compositor desea un intérprete que comprenda la obra con la mayor profundidad posible y que luego la toque con todo el entusiasmo del que sea capaz. En este sentido, me parece que la intervención de la personalidad y la fidelidad a la obra son exactamente lo mismo» ( Diálogos sobre Mozart).

Mozart

«Sus obras son incomprensibles, demoníacas, supraterrenales: no poseemos la vara de medir para valorarlas. Los pequeños solo pueden asombrarse ante los grandes y permanecer en silencio, celebrarlas con júbilo o dejar que los iluminen» (Diálogos sobre Mozart).

«De mi dedicación a la música de Mozart y de todas las declaraciones conocidas de su círculo, deduzco, a título muy personal y sin ánimo de generalizar, que Mozart tuvo la inconcebible buena suerte de crecer en un entorno ideal. Su madre era una mujer sencilla que se desvivía por su familia. Era hermosa, amada tiernamente por su esposo y por sus hijos, amante de las reuniones sociales y de la diversión. De talante sencillo, entre amigos solía ser muy divertida y sagaz. Le gustaba vestir bien y le interesaban las últimas novedades de la moda en todos los países a los que viajaba o de los que recibía noticias. El padre debió de ser un genio natural en lo tocante a la pedagogía. Su método de violín, que publicó el año en que nació Mozart, se convirtió de inmediato en un manual básico de su género. Se tradujo a todos los idiomas importantes y fue, durante más de cien años, la espina dorsal de toda formación para instrumentos de cuerda» (Diálogos sobre Mozart).

El tiempo

«Observo cómo las cosas surgen de un determinado espíritu de la época, provocan reacciones en algún momento y casi inevitablemente terminan conduciendo a la tendencia opuesta» (Diálogos sobre Mozart).

«Cada vez soy más consciente de que todo lo que hacemos está supeditado al tiempo, incluso diría que dependemos de las modas. De repente, algunas cosas antiguas con las que nos topamos en la actualidad nos parecen ridículas» (Diálogos sobre Mozart).

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