Septiembre 2017

Juan Antonio Negrete: una filosofía de diálogo y analogía

Escrito por  Héctor Gil
Antonio negrete alcudia Antonio negrete alcudia

Juan Antonio Negrete Alcudia (Madrid, 1969) se licenció en Filología Clásica. Desde hace años viene trabajando en una propuesta filosófica propia, inspirada sobre todo en su lectura de Platón, y a la que llama provisionalmente racionalismo dialéctico-analógico. Es autor de Diálogos de filosofía (2011), Diálogos de educación (2013) y De la filosofía como dialéctica y analogía (2015), y coautor de La filosofía de Platón , libro multitáctil dirigido a estudiantes de bachillerato. También codirige los guiones del programa radiofónico Diálogos en la caverna , de Radio 5, RNE. Mantiene tres blogs filosóficos y la red de blogs www.cavernisofia.blogspot.com , para alumnos.

Se define así: «De joven era poeta y nietzscheano. Me licencié en Filología Clásica soñando con leer bien a Safo, Arquíloco, Esquilo, Sófocles... hasta que tuve la suerte (o la desgracia) de preguntarme por qué creía que era bello y, a la vez, aún tan perfectible, lo que escribía. Desde aquella "llamada" (o caída), me dedico a la belleza de las ideas. Lo que más le agradezco filosóficamente al mundo es un cierto atisbo de Platón. "Mi" filosofía, a la que llamo provisionalmente "dialéctico-analógica", es un pequeño intento de renovar aquel inmenso pensamiento, racionalista y optimista, contra el ya moribundo pesimismo irracionalista moderno».

¿Quién es Juan Antonio Negrete y por qué decidió ser filósofo?
Quién es Juan Antonio Negrete creo que nadie lo sabe (o, digamos más precavidamente, nadie humano lo sabe), y menos que nadie el propio Juan Antonio Negrete. Y hay un cierto sentido en que creo que no importa mucho, aunque hay otro en que es quizás la más profunda pregunta: ¿no decía Apolo que nuestra tarea vital es el «conócete a ti mismo», como nos recordó Platón que Sócrates recordaba a sus amigos? Porque, si como dicen enseñanzas seguramente muy sabias, somos cada uno un microcosmos, es decir, un reflejo de todo el universo, conociendo a Juan Antonio Negrete se conocería todo, aunque solo desde una perspectiva (también conociendo una brizna de hierba). Ahora bien, lo que a Juan Antonio Negrete le interesa (o debería interesarle) más, es conocer el todo desde la perspectiva más universal y menos distorsionada posible, o sea, desde la perspectiva absoluta, desde «la mirada de Dios», por decirlo con una frase ya hecha.

También se dedica a la pedagogía. ¿Cómo ve la educación actual de los jóvenes?
Quizás por efecto de mi –de momento– incombustible optimismo, veo en los jóvenes (con los que trabajo a diario) la misma luz y el mismo afán de búsqueda de sentido que define a la filo-sofía . Incluso creo que en ellos esa ansia está más viva o menos anquilosada que en la mayoría de los adultos (restando a los que se mantienen jóvenes de espíritu). Pero también, y precisamente por esa frescura suya y esas ganas de crecer, están muy confundidos por un mundo que, como el que les ha tocado hoy, parece haber desesperado de todo ideal, un mundo dominado por el mercado y el afán de posesión. Continuamente se les vende que solo tiene valor «lo útil», sin que en ningún momento se pregunte nadie: «¿útil para qué?». No se les invita a dialogar y comprender, sino que se les conmina a obedecer y competir… Espero que ellos cambien todo esto.

¿En qué tipo de pedagogía trabaja y en cuál le gustaría trabajar?
En mi labor profesional, trabajo en un instituto público de enseñanza en el que conviven diversas orientaciones pedagógicas, aunque domina lo que yo llamaría «pedagogía convencional». Si bien cada profesor tiene un cierto margen para poner en práctica «su» pedagogía, no todo lo que uno querría es posible: unas leyes y reglamentos imponen fuertes restricciones. Mi visión de la educación deseable es muy «radical», seguramente, para la concepción de la mayoría (aunque recordemos que radical significa ir a las raíces, de modo que no debería ser un adjetivo malo). Por ejemplo, creo que la educación debería estar completamente desvinculada de la evaluación y la obtención de títulos profesionales, y de toda motivación que no sea aquella en que el asunto estudiado se convierte en un fin en sí mismo. Tampoco creo que sea educación la que se basa en premios y castigos, es decir, la que «compra» emociones en lugar de dar razones (y buenas emociones). No creo en el respeto logrado a palos, o sea, en la disciplina impuesta desde arriba, sino en el diálogo, en el que uno tiene autoridad si realmente puede ser un modelo y ayuda intelectual y moral para la alumna y el alumno…

foto 3 Juan Antonio Negrete Alcudia

¿Qué opina de la enseñanza de la filosofía y su próxima desaparición como asignatura imprescindible?
No creo que la filosofía desaparezca de la sociedad (¿cómo sería una humanidad que no se plantease los interrogantes esenciales y existenciales?), ni de los sistemas educativos: se trata de fases de una onda. Cuando la sociedad se estresa económicamente, tiende a eliminar todo lo que considera superfluo, pero pronto se da cuenta de que si elimina cosas como la filosofía o el arte, se elimina a sí misma como humanidad. Ahora bien, a veces tampoco los filósofos ayudamos: no es infrecuente hoy encontrar a los que, por diferentes razones (positivistas, deconstructores de todo), proclaman la muerte o el final de la filosofía… Tienen, desde luego, toda la legitimidad para hacerlo, porque la filosofía es, ante todo, honestidad intelectual, aunque lleve al «suicidio». Pero creo que se equivocan.

¿Qué papel tiene la filosofía entre la ciencia, la religión, la política y el arte y qué les puede aportar?
La filosofía es la indagación racional de la esencia de las cosas, de su fondo último. Coincide con la ciencia en ser búsqueda de la verdad, pero les diferencia el hecho de que la ciencia no se plantea preguntas que vayan más allá de los fenómenos empíricos: la ciencia da por supuesta, sin planteársela, la validez de lo que percibimos, así como de la lógica y la matemática. Por eso, la ciencia no es una pregunta radical por la realidad. Tampoco se pregunta por sí misma: la pregunta «¿qué es la ciencia?» no es científica (pues desborda toda verificación empírica) sino filosófica.

Con respecto a la política, la filosofía se diferencia en que es búsqueda, ante todo , de la verdad, es decir, es «teoría», mientras que la política es «praxis», es decir, búsqueda activa o práctica de lo justo o lo bueno. Sin embargo, aunque la filosofía no es directamente la política (pues el filósofo suspende la acción para pensarla), no hay política sin filosofía, pues solo actuamos de acuerdo con nuestros pensamientos. Antes de cambiar el mundo, tenemos que plantearnos racionalmente cómo sería deseable o justo hacerlo. O sea, la filosofía es la encargada de pensar la política.
Algo análogo puede decirse respecto del arte. El arte, aunque siempre tiene implicaciones filosóficas y políticas (y religiosas), no busca directamente la verdad (como hace la filosofía) ni busca directamente lo justo (como la política) sino que busca lo bello, es decir, lo que place a la contemplación. Pero, aunque el artista no depende de lo que dicte el filósofo, el filósofo es el encargado de pensar qué es la belleza y qué es el arte.

foto 4 libro Juan Antonio Negrete Alcudia

En cuanto a la religión, la cosa es más compleja. ¿Qué es la religión? La religión no es búsqueda solo de la verdad, ni solo de la justicia, ni solo de la belleza; ni siquiera es la búsqueda de la suma de esas cosas. Religión es búsqueda integral de sentido (o de su falta: el ateísmo es una postura religiosa, tal como el escepticismo es una postura filosófica-epistemológica), mediante el concepto de lo sagrado, es decir, de aquello que es absolutamente superior… Está por definir con más precisión qué es lo religioso. La filosofía, en todo caso, entra con la religión en un juego de «guerra» (pero también de «amor») precisamente en cuanto búsqueda de la verdad. Porque la religión lo hace mediante la fe, y no mediante la razón. El filósofo no puede tener fe mientras filosofa. Y el creyente tampoco puede andar con dudas filosóficas mientras ora. Eso no quiere decir que no puedan influirse indirectamente .

En sus interesantes blogs hay muchos temas de actualidad, pero nada del enfoque oriental. ¿Qué papel cree que tiene la filosofía oriental y qué nos puede aportar?
Bueno, algún articulillo sí he dedicado al budismo y al hinduismo, sobre todo al gnana yoga de la filosofía vedanta advaita. Esta filosofía ha influido mucho en mi pensamiento, aunque es cierto que en mis libros no hago tanta mención de ella como merece. Creo que entre las filosofías orientales y la occidental hay menos divergencias de las que nos gusta señalar, aunque es cierto que en las otras civilizaciones la religiosidad lo impregna todo de una manera que en Occidente, desde la modernidad, hemos dejado atrás, y, por eso, predominan en Oriente las filosofías más místicas. Pero fundamentalmente, todos los seres humanos se formulan las mismas preguntas, y en todos lados se pueden encontrar las mismas diversas respuestas: idealistas frente a materialistas, monistas frente a pluralistas…

¿Qué importancia tiene la filosofía en lo que hoy se llama crecimiento personal y en lograr la felicidad?
Si crecimiento personal es el desarrollo de aquellas capacidades que nos definen como lo que somos; si la felicidad es entendida como el estado emocional que acompaña al desarrollo adecuado; y si lo que somos nosotros es unos seres que, pese a, o desde, su finitud, están habitados (como diría un poeta) por un anhelo de comprensión última y consciencia plena, por una afán de infinito, entonces la filosofía, o búsqueda de las verdades primeras y últimas, es el núcleo de nuestra existencia. Lo que no quiere decir que sea separable del arte, de la ciencia, de la política, de la religiosidad…

En su libro habla de la filosofía como amor (analogía) y guerra (dialéctica). ¿A qué se refiere?
La guerra es la madre de todas las cosas, decía Heráclito. Esto quiere decir que no hay existencia sin diferencia, sin conflicto, sin lo uno y lo otro, sin nacimiento y muerte, sin eternidad y fugacidad... La vida es contradictoria. Pero también, y más aún, la vida es un eros , un amor que siempre intenta armonizar lo uno y lo otro, en pos de la más plena unidad de todo sin eliminar sus diferencias. Filosóficamente, el amor lo encuentro expresado, por ejemplo y sobre todo, en la idea de analogía o participación: lo otro no es simplemente lo opuesto a lo uno, también participa de lo uno (toda cosa tiene su unidad), y lo uno participa, a su vez, de lo otro, porque solo a través de la diferencia y la multiplicidad se expresa la unidad e identidad absoluta de la realidad.

¿Qué puede aportar Platón a la educación actual?
Ideas tan fundamentales como que la educación es el proceso por el que el ser humano «sale de la caverna» a través de la razón y el amor, del amor a la razón y de las razones del amor; que no hay educación si no es integral; que comprender la realidad no es un medio (para poseerla y manipularla) sino, ante todo, un fin en sí; que ninguna cosa se queda en el alma si entra en ella por la fuerza, de modo que deberíamos educar mediante el diálogo y el juego…

En su vídeo «4 filosofías de la educación», propone 4 formas educativas según 4 antropologías o concepciones del ser humano. Pero está emergiendo una nueva visión del ser humano propulsada por el holismo e incluso por lo transpersonal. ¿Cómo sería esa quinta forma de educación?
Bueno, creo que la visión «transpersonal» se parece mucho (y está inspirada en) la visión socrático-platónica del ser humano, una visión que insiste en que no hay ser humano pleno sin una lucha por la trascendencia o la infinitud. Es la cuarta de las concepciones educativas que trato en ese vídeo.

¿Cómo ve el tan famoso «cambio de paradigma»? ¿En qué se verifica y qué nos puede aportar?
Ahora mismo me parece muy difícil saber por dónde va a tirar la humanidad. Por una parte, tanto desde la ciencia como desde parte de la sociedad, parece querer emerger un cambio moral sustancial en la humanidad, que supere las limitaciones de la modernidad: el cientificismo, el relativismo, la hegemonía de lo técnico y lo económico… Por otra parte, a veces el panorama parece muy sombrío: crecimiento de los nacionalismos y los cuasi-totalitarismos, odio al otro, al inmigrante y al que busca refugio, como si caminásemos hacia la guerra y la «medievalización»… No sé cuán sensato es ser optimista, aunque siempre es necesario serlo.

Muchas gracias Juan Antonio, ¿cuáles son sus próximos proyectos?
Dejando aparte proyectos circunstanciales y «menores», en los que pongo a funcionar ideas que ya he pensado y expresado, mi principal tarea consiste en intentar una exposición sistemática de «mi» pensamiento, aplicado a los diversos ámbitos de la existencia. Pero esto requiere mucha concentración y aislamiento, y no sé cuánto tiempo me puede llevar si es que logro llevarlo a cabo de manera mínimamente satisfactoria. Esa soledad es difícil en una época de la inmediatez de la comunicación. El filósofo, creo yo, está también en esa contradicción entre, por un lado, participar en la vida intelectual y social del día a día, y la necesidad, por otro, de retirarse del «mundanal ruido» para pensar.

Recursos online:
http://dialecticayanalogia.blogspot.com
http://biendeverdad.blogspot.com.eshttp://dialogosenlacaverna.blogspot.com.es
Os recomendamos también su interesante y divertido diálogo socrático:
https://es.scribd.com/document/110683500/Wertiades-o-del-merito

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